Esta es la primera vez que la bailarina protagonizará el ballet “Don Quijote”. (semisquare-x3)
Esta es la primera vez que la bailarina protagonizará el ballet “Don Quijote”. (Luis Alcalá del Olmo)

La bailarina puertorriqueña Laura Valentín no olvida aquella primera vez que con 11 años llegó a Ballet Concierto de Puerto Rico, en San Juan.

A tan temprana edad, el ballet se había convertido en su gran pasión. Sabía que la danza era lo suyo, pero desconocía que uno podía dedicarse a ella profesionalmente. Eso lo supo tan pronto llegó a Ballet Concierto para formar parte de su Conservatorio.

“Yo nunca había visto un ballet profesional, no sabía que uno podía ser un bailarín profesional; eso lo vi aquí. Cuando me di cuenta que yo me podía dedicar a esto fue como ‘¡wow, esto es lo que yo quiero hacer!’ Ahí fue que dije, ‘espérate, esto es una profesión’”, expresa con la misma sorpresa y entusiasmo de aquellos años formativos.

Desde ese momento, Valentín trabajó para convertirse en una bailarina profesional, lo que logró en 1994 cuando a los 15 años fue invitada a formar parte de la compañía. Fue en esta institución que se formó con maestras y maestros, como Carlota y María Carreras, José Parés y Lolita San Miguel, entre tantos otros.

En Ballet Concierto tuvo sus primeras parejas de baile, sus primeras variaciones y viajó a nivel nacional e internacional, hasta ser nombrada en 2003 como primera bailarina de la compañía. En el 2004 se despidió de la institución para continuar dando sus propios pasos. Pero no hay duda, de que esta es su casa.

Por eso, cuando la directora ejecutiva de Ballet Concierto, Sandra Almodóvar, la llamó para invitarla a formar parte del 40 aniversario de la compañía, Valentín aceptó jubilosa.

La alegría, sin embargo, vino acompañada de dudas, ya que la invitación fue para que protagonizara el ballet “Don Quijote”, con coreografía de Marius Petipa y música de Ludwing Minkus. Durante su carrera había hecho este ballet, pero nunca había interpretado a su protagonista, la chispeante “Quiteria” o “Kitri”.

Te confieso que cuando Sandra me preguntó lo pensé porque yo soy madre de una niña de 18 meses, madre lactante, y tengo mi escuela, que es Centro Danza. Y para hacer un rol como este uno tiene que asumirlo responsablemente en término de entrenamiento para que esté técnicamente al nivel y en términos de estudios interpretativos para que puedas realizar el personaje con la realidad de la época en la que se desarrolló. Y vamos, que yo tampoco tengo 25 años, tengo 40, así que dije ‘déjame pensar’”, comparte.

Luego de analizarlo y conversarlo con su esposo, Valentín logró organizar su agenda y aceptó.

“Esta fue mi casa por muchos años y uno no sabe lo que le depara el día de mañana, así que dije si se abre una oportunidad, el ambiente está propicio y todavía puedo bailar, pues me organizo, y así he hecho. Hubo días que tuve que ensayar a las 6:00 de la mañana para poder dar las clases por las tardes y estar con mi hija, pero lo hice”, revela con satisfacción. Una de las razones que también la convenció fue la importancia de esta institución, hoy lastimada como tantas otras entidades culturales por los recortes económicos.

La compañía, además, fue golpeada duramente luego del huracán María por lo que estuvo varios meses sin operar. Poco a poco ha ido recuperándose.

“Una de las cosas es que Ballet Concierto se está levantando nuevamente y yo creo en la colaboración en el ambiente de la danza. Somos un cuerpo bien pequeño y en la medida que nos podamos ayudar es muy importante. Creo que no hay protagonistas, el único protagonista es Dios, nosotros somos instrumentos. Por eso, me dije ‘cómo puedo colaborar en este momento tan importante para la que fue mi casa’”, afirma Valentín.

La bailarina cree firmemente que “no hay forma” en el contexto actual que vive el país de sacar hacia adelante un ballet clásico si no existe la colaboración entre los bailarines y bailarinas.

“Nosotros no nos podemos quedar sentados esperando a que el gobierno haga algo. Esa actitud pasiva no es real y el individualismo tampoco contribuye en nada. El cuerpo son muchas partes no son los ojos flotando solos, así que si cada persona contribuye de alguna manera podemos lograr cosas más hermosas”, observa.

Recordó que debido, precisamente, a la situación económica que se vive, muchos bailarines y bailarinas se han ido del país o se han visto obligados a dejar el baile para buscar otras fuentes de ingresos, por eso insiste en la importancia de la colaboración.

También hizo un llamado al público, así como al gobierno, para que apoyen las producciones de danza en Puerto Rico, así como a las instituciones que se dedican a fomentar y promover esta disciplina artística, como lo es Ballet Concierto de Puerto Rico, fundadada entre 1978 y 1979.

“Si hay algo que ha aportado mucho al país, no lo puedes dejar morir. Hay que buscar la forma de seguir cultivándolo”, precisa la bailarina.

“Si nos enfocáramos en la educación, el arte y el deporte, no habría ni la mitad de los criminales en la calle. Pero el problema es que todos los fondos son para cosas remediativas, pero vamos a atacar el problema de raíz. Así que apoyemos proyectos como estos. Hay que mantener vivo (a Ballet Concierto) porque han hecho una labor histórica en Puerto Rico y de aquí han salido grandes ejemplos. Ya que las cosas se desbarataron con María pues vamos a empezar las cosas con el pie derecho, vamos a colaborar, vamos a sembrar”, enfatizó Valentín.

Fascinada con “quiteria”

Minutos antes de sentarnos a conversar, Laura Valentín había estado ensayando el Grand Pas de Deux de “Don Quijote” con el bailarín de la compañía CoDA21, Luis Víctor Santana, quien interpretará a “Basilio” en las dos funciones del ballet, que se llevarán a cabo el 4 y 5 de mayo, en el Centro de Bellas Artes Luis A. Ferré, en Santurce, con la Orquesta Sinfónica Juvenil de Puerto Rico, bajo la dirección del maestro Carlos Ávila Báez.

Para la bailarina ha sido divertidísimo caracterizar a “Quiteria” en esta puesta, donde también participarán el actor Julio Ramos, el bailarín, coreógrafo y mimo Iván Olmo y la bailarina Betina Ojeda, entre otros.

La energía y la pasión de la irreverente protagonista de este clásico la tienen fascinada. Hay que recordar que este ballet se basa libremente en el clásico de Cervantes, en particular en las bodas de Camacho, narrada en la segunda parte. Aquí se relata el romance entre el barbero “Basilio” y la joven “Quiteria”. “Don Quijote” y su fiel escudero “Sancho” son testigos de las circunstancias marcadas por la desigualdad social, e intervienen para lograr el triunfo del verdadero amor.

“Ella es desprendida, es pueblo. Es un personaje real y eso lo hace bonito, además que contribuye a la versatilidad de uno como bailarina porque es algo más real. Me gusta mucho la vivacidad, el estilo español de este ballet. Creo que es una buena forma de celebrar los 40 años de Ballet Concierto y finalmente, lo haré completo”, precisa con emoción Valentín, quien lo protagoniza por primera vez.

La bailarina comparte varias características en común con “Quiteria”, empezando por la personalidad vivaz y apasionada.

El reto principal, confiesa, ha sido la preparación física. Comenzó a ensayar en febrero y ha estado haciendo mucho trabajo individual, además del que realiza con los ensayadores Víctor Gili y Nicole Colón.

“El cuerpo pasa factura y hay achaques atados a la edad porque el cuerpo cambió, pero en este proceso y hace varios años, cuando uno va madurando, uno empieza a no criticarse tanto y a valorar lo que puedes aportar en diferentes momentos de tu vida”, precisa.

“Hay bailarinas que te deslumbran por su virtuosismo, hay bailarinas que te deslumbran por su interpretación y hay algunas que tienen un poquito de todo. Yo pienso que en este momento en que yo estoy lo que puedo aportar es mi vivacidad. A lo mejor si lo hubiese hecho a los 29 años, lo hubiese hecho de otra manera. Pero eso es lo lindo”, afirma, sentada en el suelo, mientras se va quitando su zapatillas.

Laura Valentín admite que hace un tiempo aprendió a liberarse de la perfección que uno tiene como bailarina porque “un personaje es más que hacer los fouettés perfectos”.

“Lo importante es que seas un bailarín completo. Eso lo agradezco a Ballet Concierto que me enseñó tanto la técnica como lo artístico”, manifiesta Laura Valentín sobre otras lecciones que aprendió en esta compañía de ballet clásico en la que descubrió que las pasiones pueden convertirse en una forma de vida. Eso hay que defenderlo y celebrarlo.


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