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Carlos Goyco (derecha) y Gerardo Enríquez posan para el lente de El Nuevo Día. (semisquare-x3)
Carlos Goyco (derecha) y Gerardo Enríquez posan para el lente de El Nuevo Día. (Ramón “Tonito” Zayas)

Días después del embate del huracán María, el joven ponceño Carlos Goyco, de 28 años, quedó desempleado. En ese momento dirigía el departamento de mercadeo de una compañía que distribuía libros en Puerto Rico, la cual se vio obligada a interrumpir sus operaciones a consecuencia del ciclón. En medio de toda la emergencia que vivía el país y los retos personales que enfrentaba, a Carlos le surgió una idea.

Al observar a los miles de boricuas que salían del país tras el huracán, imaginó un proyecto. Una librería virtual puertorriqueña que conectara a los que vivían fuera de la isla con su cultura y que también ayudara a que otras personas alrededor del mundo conocieran nuestra literatura. Tenía conocimiento de que muy pocos libros nuestros se exportan y que los que se consiguen a través de la plataforma de Amazon son limitados y costosos. Con eso en mente, buscó a su amigo Gerardo Enríquez -amante de la literatura y escritor- para darle forma a su idea.

Sin electricidad, sin servicio de internet y lidiando con todas las complejidades de aquellos días después de María, Carlos y Gerardo buscaron la manera de concretar el proyecto. “Estuvimos como un mes después del huracán, cuando todavía no había luz ni había nada, buscando internet en cuanto ‘fast food’ había para contactar a posibles autores, a casas publicadoras y poder hacer esas colaboraciones y que nos dieran acceso a sus catálogos para poder vender los libros”, relata Carlos.

En poco tiempo y con mucho sacrificio, montaron una plataforma digital con el software Shopify y pensaron en un nombre. Luego de barajar varias opciones, se decidieron por algo sencillo que identificara al proyecto con Puerto Rico. Fue así que surgió Libros 787. Este proyecto estrenó el pasado 5 de diciembre y en solo siete meses ha logrado el respaldo de la audiencia a juzgar por las mil visitas diarias con las que cuenta la página. Desde el día uno, aseguran los creadores, han vendido libros, excepto el día de Nochebuena.

Al principio estábamos casi rogándoles a todos los autores independientes para que nos dejaran vender sus libros y nos confiaran dos o tres copias y ahora es al revés. Semanalmente nos escriben de que quieren vender sus libros en nuestra plataforma”, indica Carlos.

Actualmente, la página cuenta con más de 1,000 títulos en los géneros de ficción, no ficción, historia, biografías y memorias, literatura infantil y juvenil. También venden cómics, revistas, cuadernos, libros de cocina, negocios, religión y espiritualidad y salud. La página tiene, además, un área para la compra de textos escolares. Los creadores resaltaron que muchos de los libros que publican son de autores y editoriales independientes, aunque cuentan con el catálogodel Instituto de Cultura Puertorriqueña y Publicaciones Puertorriqueñas. Tienen, a su vez, un acuerdo con la librería Norberto González y las editoriales Ediciones Huracán y Publicaciones Gaviota.

El modelo de negocio es por consignación. Nosotros no compramos nada. A nosotros nos dan acceso a libros y ponemos los catálogos para que la gente los vea que están ahí. Mientras se van vendiendo nosotros vamos recogiendo mercancía. Lo que retenemos es un 30% a un 40% de lo que se vende”, explica Carlos.

Para Gerardo -quien es el encargado de la curaduría de la librería- esta plataforma sirve a los escritores y editoriales del país, así como a los lectores locales e internacionales que ahora tienen acceso a mucha de nuestra literatura. “Muchos libros se han movido fuera de Puerto Rico, pero dentro de la isla también porque la realidad es que no en todo Puerto Rico hay librerías. Hay una en Ponce y están las del área metro, pero la gente de Rincón no tiene una librería, la gente de Vieques no tiene una librería. Así que es un servicio que también le ofrecemos a los de aquí”, apuntó el joven de 23 años.

Actualmente, las ventas se dividen en 45% local y 55% internacional. “Hemos enviado libros a Estados Unidos, pero también a Francia, Reino Unido, Malta, Egipto y España. No ficción es lo más que se vende, seguido de historia y literatura infantil y juvenil”, especifica Gerardo, toda vez que indica que cuentan con libros en español, inglés y “spanglish”. La característica entre todos los textos es que son de autores puertorriqueños o abordan el tema de Puerto Rico.

“Creo que la gente cuando habla de literatura puertorriqueña quizás te puede decir que es un poco limitada, pero es porque no la conocen. La literatura en Puerto Rico no es solamente ‘La charca’ y ‘La carreta’, hay un montón de literatura nueva en el país y mensualmente salen un montón de libros de autores puertorriqueños”, dice Carlos Goyco quien, junto a su socio, creó un programa de internado para jóvenes para que a través de la escritura y de proyectos especiales, conozcan y se interesen más por nuestra literatura.

“Además de vender libros, queremos educar a las personas sobre quiénes son los autores, por qué escribió tal libro y de qué se trata, porque si nadie sabe de quién es el libro y no lo conocen, no se mueve”, agrega. En esa dirección, ya trabajan varios proyectos como vídeo entrevistas y vídeo presentaciones que también se incluirán en la página. Además, están en conversaciones con la Asociación de Documentalistas de Puerto Rico para comenzar a vender documentales de cineastas del patio.

Pero mientras eso sucede, lo próximo será lanzar la aplicación móvil de la plataforma, la cual incluirá la opción de descargar los libros en formato digital. Y es que estos jóvenes están seguros de que esta será una nueva ventana para que el mundo mire a Puerto Rico y viceversa.

Mucha gente nos dice por qué ustedes semetieron en esta industria si nadie lee, pero no es que nadie lea, no es que la industria del libro esté muerta, es que está desatendida. No hay gente que se esté metiendo en esta industria a innovarla o hacer cosas nuevas. Por lo general, lo que hay son personas que llevan muchos años bregando en esto, pero no hay tanta gente joven metiéndose en esta industria, y nosotros vimos una oportunidad”, concluye Carlos.


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