Entrevista
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Del Caribe a Japón: muralista Rafique crea puente cultural con estudiantes en escuela japonesa

El artista visitó una pequeña escuela en el país asiático como parte de un proyecto transcultural

8 de marzo de 2026 - 11:10 PM

Esta es la primera vez que el artista puertorriqueño trabaja en el país asiático. (Suministrada)

El muralista puertorriqueño Rafael Enrique Vega, mejor conocido como “Rafique”, llevó recientemente su arte hasta Japón como parte de un proyecto de intercambio cultural que culminó con la creación de un mural participativo junto a estudiantes de una escuela elemental en el país asiático.

La iniciativa, titulada “Encuentros transculturales”, nació como un proyecto autogestionado por el artista, quien buscó la manera de establecer conexiones con gestores culturales japoneses para materializar la propuesta.

“Yo hice mi investigación y me conecté con unas personas, unos colegas que ya habían venido y habían presentado algunos paneles de arte”, explicó el muralista en entrevista. A través de esos contactos logró vincularse con Mami Ozawa, una japonesa budista que vivió durante un tiempo en la República Dominicana y que habla español, quien terminó acogiendo la idea y ayudando a gestionar el espacio para el mural.

El resultado fue una colaboración con la escuela elemental de Kamiyamaguchi, un pequeño pueblo cercano a la ciudad de Hayama, a unas dos horas de Tokio. Allí, los estudiantes participaron directamente en la creación de la obra, reinterpretando símbolos indígenas del Caribe, dando vida a una obra que titularon “Sembrando conciencia”.

“Empezamos a diseñar algún tipo de dinámica y surgió la idea de hacerlos pintar y reinterpretar en el mural símbolos indígenas del Caribe”, relató Rafique. Los estudiantes trabajaron con figuras asociadas a la iconografía taína, como el sol, la tortuga, la yaboa y el agua, que plasmaron sobre la pared utilizando pintura.

La experiencia también sirvió para presentar a los niños elementos de una cultura que desconocían. “Ellos en realidad ni sabían dónde era Puerto Rico, que para ellos era algo bien nuevo”, comentó el artista. Sin embargo, el entusiasmo fue evidente desde el primer momento. “Se les notaba las ganas de trabajar y de ser parte del mural”, añadió.

El mural incluye además la figura de una niña sembrando arroz, una imagen que busca rescatar la memoria histórica de su pueblo, tradicionalmente vinculado al cultivo de este grano. Según explicó el artista, la idea surgió luego de investigar la historia local junto a miembros de la comunidad.

“Antes había muchas más de esas prácticas, pero con la modernización se han ido perdiendo”, relató Rafique. Actualmente solo quedan pequeñas áreas dedicadas al cultivo. Ante esa realidad, el mural busca reconectar a los estudiantes con la historia agrícola de su propio entorno.

Rápido se me prendió el bombillo de rescatar y presentarles a los nenes la perspectiva de donde ellos viven, lo que fue y lo que representaba ese espacio”, explicó. De esta manera, la obra funciona tanto como un puente cultural con el Caribe como una herramienta educativa para la comunidad local.

El proceso de desarrollo del proyecto tomó cerca de un año entre la conceptualización, la planificación y los contactos necesarios para concretarlo. Una vez en Japón, el trabajo creativo se realizó en una semana. “Nos tardamos como dos o tres días en conceptualizar y tres días en pintar”, indicó.

Para el artista, la experiencia tiene un profundo significado personal y cultural.

“Para mí es un orgullo poder representar a mi isla en Japón y poder llevar mi cultura y plasmar mi esencia como caribeño en Asia”, afirmó. Según explicó, proyectos como este permiten reafirmar la identidad cultural puertorriqueña más allá de las fronteras. “Nuestra identidad sigue viva, sigue latente”, sostuvo.

El viaje también representó un choque cultural significativo. Rafique destacó las diferencias entre las costumbres caribeñas y las japonesas, particularmente en la manera de relacionarse socialmente.

“Nosotros somos unos alborotosos al lado de ellos”, comentó. Mientras que en el Caribe son comunes los abrazos y las muestras efusivas de afecto, en Japón predominan gestos más formales, como la reverencia.

No obstante, el artista aseguró que la experiencia resultó enriquecedora. “Nos ha volado la cabeza todo lo que hemos visto aquí”, dijo. “Pienso que hay mucho que aprender de Asia y de este lado del mundo para llevarlo a Puerto Rico”.

El muralista Rafael "Rafique" Enrique Vega.
El muralista Rafael "Rafique" Enrique Vega. (Carlos Rivera Giusti/Staff)

Además del mural en Kamiyamaguchi, Rafique también creó otras obras durante su estancia en Japón, incluyendo piezas en Tokio y Hayama. Estas conexiones, según adelantó, podrían abrir la puerta a futuras colaboraciones artísticas en el país.

Entre sus intereses se encuentra explorar otras regiones japonesas, como Okinawa y Hokkaido, donde residen comunidades indígenas como los pueblos Ainu y Ryukyu, cuya historia y cultura le gustaría conocer más de cerca.

Mientras tanto, su agenda internacional continúa en expansión. En abril, Rafique viajará a Bermudas para pintar un nuevo mural, una experiencia que espera sea otro paso en su meta de seguir llevando su arte a distintas partes del mundo.

“Esto es un sueño”, expresó el muralista. “Es un viaje que te cambia la vida”.

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