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Respiran paz con el arte del bonsái

Luis Collazo Jiménez y su esposa Nilda Rivera se insertaron en esta disciplina, que consideran terapéutica, a finales de la década del 90

7 de julio de 2024 - 11:10 PM

Nilda Rivera y Luis Collazo Jiménez, propietarios de Collazo Plants. (Xavier García)

El arte del bonsái transformó la vida de Luis Collazo Jiménez y su esposa Nilda Rivera quienes aprendieron los secretos de esta disciplina originada en China hace cerca de dos milenios.

La pareja de aiboniteños se insertó en este fascinante mundo a finales de la década del 90 y, desde entonces, se dedica a compartir su experiencia con el cultivo de árboles en bandeja cuyas dimensiones son controladas a base de técnicas que impiden su crecimiento.

Según don Luis, propietario de Collazo Plants, “nosotros siempre hemos trabajado en la agricultura, en plantas y aves”.

“Yo era vendedor de aves; pollitos pequeños de una incubadora en Aibonito. Entonces, en un momento me quedé sin trabajo y solicité empleo en un jardín a donde me dieron la oportunidad de trabajar como vendedor por toda la isla”, recordó el hombre de 73 años.

“De ahí me seguí entusiasmando con la venta de plantas y poquito a poco formé mi jardincito pequeño y gracias a Dios, estamos un poquito más grandecitos, aunque es un negocio familiar. Aquí trabajamos nosotros y una de nuestras hijas”, apuntó el también padre de tres retoños.

El bonsái se trabaja en bandeja con técnicas para controlar su crecimiento.
El bonsái se trabaja en bandeja con técnicas para controlar su crecimiento. (Xavier García)

Aunque su siembra original consistía en pascuas y palmas, entre otras variedades, estos floricultores se atrevieron a evolucionar en su negocio y decidieron tomar clases sobre el arte del bonsái en San Juan, luego de que un cliente “hizo bonsáis de una mercancía que le vendimos”.

“Eso fue hace 25 años. Entonces, seguimos practicando poco a poco y viendo clases en YouTube”.

Entre las plantas que convierten en bonsái, de acuerdo con don Luis, están “las plantas nativas como el flamboyán y el húcar”.

“También trabajamos el ucarillo que es (nativo) de Bahamas. Además, aquí tenemos el olmo chino, lo preparamos nosotros porque eso no se puede traer de allá y otras plantas como ficus y trinitaria. Cualquier planta pequeña la podemos trabajar”, aseveró.

Al explicar el proceso durante el multitudinario Festival de las Flores en Aibonito, Collazo, oriundo del barrio Pasto, insistió en que “cualquier planta se puede trabajar, es cuestión de la poda y el envase donde se ponga”.

“La palabra bonsái significa planta en bandeja; no es en tiesto, sino en bandeja. Ahí requiere un cuido más que cualquier otra planta porque el espacio es pequeño y hay que darle más atención. Pero es muy bueno”, destacó.

Collazo Jiménez explicó que cualquier planta se puede trabajar para convertirla en un bonsái.
Collazo Jiménez explicó que cualquier planta se puede trabajar para convertirla en un bonsái. (Xavier García)

“Nosotros tratamos de conseguir mercancía, a veces sacamos mercancía de la tierra, plantas que crecemos en la tierra, luego las arrancamos y las convertimos en bonsái o conseguimos plantas en viveros, jardines”, manifestó.

Entretanto, explicó que “se convierte en bonsái con la poda, bandeja, y mucha paciencia. Hay que alambrar las ramas también para dirigirlas a donde quiero que estén”.

“Un bonsái puede tener hasta ocho o diez pies de alto, lo importante es que esté en bandeja porque si no está en bandeja no es bonsái. El más pequeño puede ser de tres a cuatro pulgadas. El más alto que hemos trabajado es la cheflera, que la hemos sacado de la tierra y la hemos convertido en bonsái”, expresó.

“Uno de los primeros que hicimos fue de cuatro pies de alto, un tronco que mide 20 pulgadas de ancho. Pero nosotros le damos orientación a nuestros clientes de cómo cuidarlo, dónde debe ponerlo, el abono que debe tener y cuál aplicar”, apuntó.

Aunque la tradición de sembrar bonsái en bandejas nació en China, “esa técnica fue adoptada por Japón y así se expandió por el mundo entero”.

Cabe destacar que, para algunas culturas, el bonsái representa equilibrio espiritual, fortuna y relajación. Además, es una manera de establecer un contacto especial con la naturaleza.

“El bonsái es un arte que, de verdad nos enamoramos de eso porque nos da tanta paz y tanta tranquilidad a nosotros como familia. Al que le vendemos le explicamos y también le ayuda a su paz emocional a muchas personas”, reveló.

“Pero es algo que nos da mucha paz, mucha tranquilidad y diría que es hasta medicinal. Yo no tengo preferencias porque a mí me gustan todos”, concluyó.

Para detalles: 787-613-5905.

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