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Antes de que naciera Roque Gallart (mejor conocido como Rocky the Kid), su padre Roque José Gallart ya era locutor de radio. Así que era de esperarse que su primogénito creciera influenciado por el mundo de la radiofonía y por las cabinas en las que pasaba largas horas antes y después de asistir a la escuela.

Más tarde, cuando tuvo edad para trabajar buscó su espacio en la emisora 95X, hoy la 94.7, la misma en que padre e hijo comparten labores. Pero los Gallart completaron el trío cuando el hijo menor de Roque José, Roque de Jesús (Roggie), entró a trabajar como locutor en Cosmos 94 a los 16 años, y completaron una de esas familias que caracterizan a la radio de este país.

Los Gallart llegaron a competir en el mismo horario en distintas emisoras hasta que coincidieron en el conglomerado de SBS, que hoy día es como una extensión de su hogar. Los tres opinan que la radio “envicia”.

“Desde que nací estoy en la radio. Recuerdo que me levantaba temprano y me iba para la emisora con mi papá y mientras cumplía su turno me sentaba en el piso y yo veía lo que él hacía y me comía una avena que papi me preparaba, hasta que llegaba la guagua escolar que me buscaba y me llevaba al colegio donde estudiaba en Santurce”, recuerda Rocky the Kid.

“Lo que me gustaba de hacer radio era que nadie me veía, sólo quería anunciar la hora y presentar el disco que iba a tocar, pero cuando la radio cambió se perdió el anonimato”, contó el también animador de televisión.

La decisión de entrar a la radio fue más fácil para Roggie, pues tanto su padre y como su hermano mayor eran locutores, y a los 14 él ya practicaba en ese medio.

“¿Que iba a ser? No me iba a meter a mecánico. Al igual que mi papá y Rocky empecé siendo locutor; luego me fui a hacer producción de radio, imagen y comerciales, hasta que me dieron la oportunidad de programar una estación cuando empezó 94.7, que se llamaba Reggaeton 94. Ahora tengo más emisoras a mi cargo en SBS, La Mega y la Z junto al Búho. Este ha sido mi único trabajo, no he hecho nada más en mi vida”, indicó el menor de los Gallart, no sin antes aclarar que su apellido no le facilitó las cosas.

“No tenía carro, así que acampaba en la emisora los sábados para cumplir mi turno de las 10:30 p.m. Mi papá me hacía una comprita y me dejaba en la emisora y me iba a buscar al otro día. Cuando le dije a papi que tenía una oportunidad de trabajar en la radio se trancó, quería que yo estudiara, pero mi mamá lo convenció”, añadió Roggie.

Rocky, en cambio, comenzó a estudiar Comunicaciones en la Universidad de El Sagrado Corazón, pero no duró mucho.

“Cuando vi que estaban cortando cintas y ya yo estaba programando números decidí posponer los estudios y todavía no he vuelto. Estoy pensando regresar en el 2050”, dice riendo.

Roque José no puede ocultar el orgullo que siente de sus dos hijos, los que de niños nunca dieron señales de que le seguirían los pasos.

“Uno tiene su programa mañanero con Billy Fourquet y el otro es director, no puedo pedir más”, sostuvo y aseguró que no movió un dedo para que sus hijos entraran a la radio.

“Realmente ellos hicieron sus demos a escondidas mías y consiguieron sus trabajos por sus propios méritos, no utilizando mi nombre. Me imagino que algo les habrá ayudado ser hijos míos, pero lo lograron por sí solos”, afirmó.

Rocky señaló que tiene la disciplina de su papá.

“Aunque no parezca, llego aquí bien temprano, cumplo con todo y siempre estoy listo para trabajar. Llevo al aire desde el 1995 y el Despelote está en el aire desde el 1999, es el programa que más tiempo lleva en el aire en la Isla y eso se logra con disciplina”.

Los hijos de Roque José son tres, la menor, Barbara, no está en los medios.

“Cada uno se lleva cinco años, es lo que necesitaba para recuperarme de los pañales”.


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