

7 de junio de 2026 - 8:44 AM

Sevilla (España)- Hay artistas que visitan Sevilla y hay artistas que vuelven a casa.
Alejandro Sanz pertenece a los segundos, el músico madrileño ha elegido el Estadio de La Cartuja para abrir el tramo español de su gira ‘¿Y ahora qué?’, una pregunta a la que ha respondido sobre el escenario apenas comenzó la noche: “Ahora, música”.
A las puertas del estadio había seguidores que han estado acampando cerca de dos semanas para asegurarse el mejor sitio posible y descubrir la respuesta.Horas antes de que comenzara el espectáculo, los autobuses que han llegado a La Cartuja viajaban abarrotados de fans, lo que terminó en un recinto completamente lleno.
El propio artista anunciaba en sus redes sociales el cartel de sold out apenas dos horas antes de salir al escenario.Los gritos han comenzado mucho antes de que Alejandro Sanz pisara las tablas. Y cuando ha sonado la primera palabra de ‘Desde cuándo’, la emoción contenida estalló.
Miles de voces han acompañado al cantante que llevaba 6 años sin cantar en la capital andaluza.La noche ha estado atravesada por una idea constante: el tiempo, con la mezcla de “las canciones de siempre” y las de su nuevo álbum. Y Alejandro Sanz, a sus 57 años, ha demostrado que algunas cosas permanecen intactas. Conserva la misma energía, la misma cercanía y esa capacidad poco común de hacer sentir a cada espectador que le canta directamente a él.
Durante ‘Por bandera’, Alejandro ha ondeado una enorme bandera andaluza acompañado con imágenes de la paz mundial en las pantallas. Sevilla y el mundo unidos en una misma postal. Una declaración de principios en un concierto donde también hubo espacio para hablar de salud mental, de emociones y de heridas que no siempre se ven.
“Esta noche estoy cumpliendo el sueño del niño que fui, que solo quería contarles y que vivieran esto”, ha confesado en uno de los momentos más íntimos del concierto. Quiero darles las gracias en nombre de mi ‘Soledad y yo’”.
La emoción ha alcanzado uno de sus puntos más altos cuando ha recordado a dos figuras profundamente ligadas a Andalucía. Primero evocó al periodista sevillano Jesús Quintero.
“La última vez que vi a Jesús fue aquí, en Sevilla”, recordó antes de citar una de sus reflexiones más conocidas: “Una canción no puede parar un tanque, pero puede partir el corazón del guerrero que lo conduce”.
Después ha llegado uno de los instantes más difíciles de la noche. Alejandro Sanz ha intentado contener las lágrimas al recordar a la periodista sevillana Ana García Romero, fallecida recientemente y con quien mantenía una estrecha amistad desde hacía años.
Mirando al cielo, le ha dedicado unas palabras cargadas de afecto.Porque si algo ha tenido este concierto es una extraordinaria capacidad para viajar de la intimidad a la celebración.
El público se ha puesto en pie una y otra vez para cantar himnos generacionales como “Amiga mía”, “Cuando nadie me ve” o “No es lo mismo”.
En algunos momentos ha sido difícil distinguir quién sostiene realmente la canción, si el artista o las más de treinta mil gargantas que la corean.“A veces soy tuyo”, canta Sanz en “Cuando nadie me ve”. Pero este sábado fue Sevilla quien pareció apropiarse de él.
En mitad del concierto, la atención del cantante se ha dirigido hacia una pareja del público que se daban el sí quiero. Entre aplausos, han añadido que su hija se llama Alejandra en honor al artista.
Sanz los felicitó y les dedicó una canción.El tramo final ha sacado el lado más roquero del madrileño. Con “Aquello que me diste”, La Cartuja se ha transformado en una fiesta multitudinaria de saltos, palmas y abrazos.“Ustedes saben que yo nunca me voy. No es fácil despedirse y voy a alargar esto todo lo que pueda”, confesó entre risas. Y lo alargó.Porque las despedidas nunca han sido el fuerte de Alejandro Sanz. Menos aún en Sevilla.
Acompañado por el guitarrista cordobés José Antonio Rodríguez, ha rendido homenaje a figuras esenciales del flamenco como Paco de Lucía y Manuel Molina antes de desembocar en un final apoteósico con “Corazón Partío”.Miles de personas han cantado cada palabra como si el tiempo no hubiera pasado desde que aquella canción se convirtió en parte de la banda sonora de varias generaciones.
Cuando el concierto se ha ido acercando definitivamente a su final, Sanz ha dejado un último mensaje que resumió el espíritu de toda la noche: “Viva la música y viva la vida. Quieranse mucho, aprendan a decir no y a decir sí. Nos vemos la próxima. Te quiero, Sevilla”.
Entonces sí. Después de más de dos horas de emociones, recuerdos, homenajes y canciones eternas, la pregunta que daba nombre a la gira encontró su respuesta definitiva.
¿Y ahora qué? Ahora, Sevilla vuelve a esperar.
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