

9 de febrero de 2026 - 3:21 PM


Bad Bunny logró llegar a la zona de anotación y transformar el Levi’s Stadium, en Santa Clara, California, en una extensión de Puerto Rico, específicamente de su pueblo natal Vega Baja, con sus palmeras, el barrio y claro, los cañaverales humanos que se robaron el show en el Apple Music Super Bowl LX Halftime Show.
Luego de su impresionante presentación en el Super Bowl LX —donde los Seahawks de Seattle vencieron a los Patriots de Nueva Inglaterra— fueron muchas las preguntas que surgieron en las redes sociales en torno a la vibrante y significativa escenografía que emuló estampas de la Isla del Encanto.
Bruce y Shelley Rodgers, propietarios de Tribe Inc., empresa que lleva casi dos décadas produciendo el espectáculo de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL, por sus siglas en inglés), explicaron a la revista Wired por qué el show del artista puertorriqueño ha sido —hasta el momento— uno de los más dinámicos y exigentes en la historia.
Según contaron, Benito Antonio Martínez Ocasio deseaba llevar algo parecido a lo que presentó durante su residencia musical, donde reinara la vegetación y la casita estuviera incluida. Uno de los primeros obstáculos fue, precisamente, el estadio sede de la edición 60 del Super Bowl.
Si el juego de fútbol se hubiese llevado a cabo en otro campo, esto sería, como decimos en Puerto Rico, “pan comido”. Sin embargo, el Levi’s Stadium utiliza césped natural, lo que limita grandemente la utilización de carros para mover la utilería con facilidad.
En otro estadio, eso se podría hacer llevando al campo carros cubiertos con esas plantas. Pero las directrices de la NFL, cuando el campo tiene césped real, solo permiten un máximo de 25 carros para no arruinar el terreno. Cabe recordar que la escenografía incluyó, además, un auto vintage, postes de energía eléctrica y hasta una boda.

¿La solución? Vestir a 380 personas con trajes color verde, en constante movimiento, haciendo alusión a la vegetación, y lograr que su movilización fuera rápida —pero, sobre todo— segura. El equipo de Tribe Inc. “solo tuvo pocas semanas para fabricar, clasificar la decoración y equilibrar la autenticidad con las realidades logísticas”.
“Fue muy dramático e intenso. Pero al final, Bad Bunny consiguió bailar en el escenario que quería: la casita, la camioneta vintage y el ambiente de Vega Baja, aunque las plantas estuvieran vivas de una forma que quizá él no hubiera imaginado”, sostuvo Bruce Rodgers sobre la presentación, con una duración aproximada de 13 minutos.
Según expresaron analistas en medios digitales previo al espectáculo, se estimaba que la presentación del Conejo Malo rondaría entre $13 y $20 millones.
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