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El hambre fisiológica no siempre concuerda con el hambre emocional, aunque puedan confundirse.  (Unsplash)
El hambre fisiológica no siempre concuerda con el hambre emocional, aunque puedan confundirse. (Unsplash)

El hambre fisiológica no siempre concuerda con el hambre emocional, aunque puedan confundirse. Los desbalances emocionales pueden derivar en ansiedad y provocar conductas irracionales frente a la comida.

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