3 de enero de 2026 - 11:09 PM

Cuando la creatividad y la filantropía coinciden se enciende una energía especial, una expresión de amor y compromiso con la sociedad que abre brechas ante sus escenarios más difíciles, como lo es, por ejemplo, la escasez de hogares adoptivos.
Al identificar los factores que más atentan contra la estabilidad y la salud del tejido social de Puerto Rico muchos de estos tienen en común el escenario familiar. Violencia, delincuencia, adicción, abuso, maltrato y abandono coexisten, y quienes más se perjudican son los menores de edad atrapados en ese ambiente disfuncional. Trágicamente, para muchos de estos salir de aquella situación se traduce en entrar en una especie de limbo.
Por fortuna, ante este cuadro, hay personas que no se conforman con mirar a su alrededor y criticar lo que no funciona. Un sentido de urgencia los lleva a unirse para tomar acción y provocar cambios. Este el caso de dos ciudadanos, a quienes el arte, además de un alto sentido de civismo y empatía conectó para el bien de un sector muy necesitado de la niñez puertorriqueña.
Hace ocho años la empresaria y filántropa Sylvia Villafañe dio forma al que considera su proyecto de vida, la fundación sin fines de lucro Adopta Ahora con la que busca concienciar y fomentar en Puerto Rico la adopción de niños y niñas entre las edades de 6 a 17 años. Villafañe es creadora y directora de la reconocida Galería Petrus, a través de la que conoció a Enrique Renta, quien aparte de ser un exitoso y multigalardonado publicista es un consumado artista plástico.

Una llamada, una conversación y Renta -movido tanto por un llamado personal como por la afinidad de la iniciativa de Villafañe con los valores de la agencia DDB Latina Puerto Rico de la cual es director creativo ejecutivo- puso a disposición de Adopta Ahora el motor creativo que lidera. Fue así como se gestó una campaña de comunicación que ha calado en la conciencia del público al llevar de manera efectiva un llamado a realizar quizás uno de los más grandes gestos de amor.
“Una vez creada Adopta Ahora necesitaba dar a conocer su misión. Entonces conozco a Kike como artista plástico, pero también por su fase filantrópica. Reconocí su sensibilidad y su amor por la humanidad”, manifiesta Villafañe.
“La trayectoria de DDB Latina ha sido de apoyar, de dar de nuestro conocimiento. En lo personal me mueve el motor del agradecimiento. Pienso que si a tu alrededor hay gente con necesidades y hay algo que tú puedes hacer al respecto tienes que hacerlo, no te queda de otra. En la publicidad buscamos resolver ‘problemas’ y cuanto más definidos estén estos, mejor. Adopta Ahora tiene una misión muy clara; promover la adopción de niños grandes y derribar los estigmas y los mitos que existen hacia ellos”, expresó Renta.
Aceptado el reto, entró en juego la fase creativa, concebir una campaña no para motivar el consumo de un producto sino para asumir un compromiso de vida al abrir un hogar, un corazón a otra persona para cambiar tanto su vida como la propia.
“Debíamos identificar la coyuntura emocional, ese sentimiento que pudiera abrir la posibilidad. En este caso no podíamos recurrir al testimonial; la privacidad de los niños es crucial. Por eso creamos fábulas, cuentos que plantean situaciones humanas a través de animales, que en este caso quieren ser adoptados. Identificamos la animación como el recurso artístico ideal puesto que nos criamos viendo animación y es un lenguaje que resulta efectivo a través de todas las edades. A la vez quisimos mostrar la variedad, la diversidad entre los personajes. Fue una primera etapa sencilla”, narra Renta sobre una campaña que ya va por su tercera fase y a la que se han sumado talentos internacionales deseosos de formar parte de la misión de Adopta Ahora.
Luego de la etapa inicial, la segunda se concentró en “Jorgito, la luciérnaga”, el cual caló en el público. “Quisimos representar esa luz interior que lleva cada niño. Su luz estaba apagada y se enciende cuando lo adoptan. Luego él ilumina su nuevo hogar”, narra el galardonado publicista. “Para este anuncio conseguimos a los artistas de animación que trabajaron con Guillermo del Toro en la cinta ‘Pinocchio’. Ese es el poder de las ideas. Una buena idea es como un imán, atrae abundancia de recursos. Están quienes quieren hacerlo a descuento o incluso de manera gratuita porque quieren formar parte”.
“Algo que me impresiona y me emociona es que cuando la gente ve los anuncios, capta el mensaje de inmediato. No ven personajes animados, sino niños que piden un hogar. Hemos tenido mucho apoyo de los canales, la prensa, los billboards. La segunda campaña fue muy importante; Jorgito cautivó muchos corazones, pero cumplido su ciclo había que dar el próximo paso. El equipo de Kike lo expuso muy bien. Me dijeron: ‘Jorge ya no forma parte de nuestro proyecto porque fue adoptado; es un niño feliz que alcanzó su sueño’. Y eso me calmó. Entonces pasamos a la historia de ‘Hilando vidas’ con la niña Regina, cuyo nombre escogí como si fuera una hija”, expresa Villafañe con entusiasmo.
“Estos talentos artísticos y creativos son ángeles que ayudan a materializar el sueño de estos niños”, añade la galerista. “Sin una campaña de tanta altura, no sería posible tocar tantos corazones. Queremos vencer el estigma que hay hacia los niños mayores que buscan ser adoptados. Hemos conocido tantas historias de personas que buscaban adoptar, pero querían un niño pequeño y cuando van al Departamento de la Familia ven la necesidad que tienen los niños mayores. Entonces se dan la oportunidad como padres adoptivos, a la vez que les brindan una oportunidad a esos niños mayores y encuentran que ha sido lo mejor que les ha sucedido. Nuestro logro más reciente ha sido que un matrimonio de puertorriqueños residentes en Orlando, Florida, quería adoptar un niño de entre 4 y 8 años. Hicieron la gestión en Puerto Rico, pero no había niños disponibles de esa edad y se les presentó un niño de once años. Cuando lo conocieron quedaron prendados y ya ese niño vive con ellos. Salvar un niño es suficiente. Hemos salvado sobre 300 y quedan muchos más. Cada uno es un milagro, una labor dirigida por el amor a los niños”.
“La tercera etapa explora la emoción de los padres adoptivos. La niña (una muñeca de tela) se deshila por el deterioro de la espera, de sentir que no es querida, Luego ves que la mamá adoptiva también se estaba deshilando. Es una madre que necesita esa experiencia, esa vivencia. Si los niños están rotos, esos padres también lo están. Les falta algo y lo encuentran al darle amor a ese niño”, añade Renta. “La necesidad es de ambas partes. No se trata de un favor”.
Contextualizar y concienciar sobre la realidad que enfrentan los niños mayores que aguardan por ser adoptados es un asunto que apasiona tanto a Villafañe como a Renta.
“Tenemos que entender que no son niños huérfanos, son niños maltratados. Ellos saben que tienen padres y madres, pero que no pueden vivir con estos porque quizás son quienes les hicieron daño o le hicieron daño a un hermanito o atraviesan situaciones de delitos o adicciones”, recalca Villafañe. “Un bebé no es consciente de su entorno, pero estos niños están en una edad en la que se comparan con otros niños y se cuestionan, son conscientes de sus carencias. Su dolor es evidente. La necesidad de hogares adoptivos para niños y niñas grandes en Puerto Rico es real. Es fuerte verlos a la espera”.
Renta añade: “Casi todos los problemas sociales del país tienen un vector que termina en niños desamparados; sea por drogas, por violencia doméstica, porque hubo un embarazo en la adolescencia y tienes niñas criando niños. Entonces un niño recibe el embate de esa realidad y termina en un hogar de crianza porque los padres no tienen madurez, son personas violentas o enfermos de drogadicción, Todo esto es parte de un problema grande del país”.
En esto reside la importancia de fundaciones como Adopta Ahora que promueven reparar de alguna manera un problema social que impacta al país y cuyo primer paso para solucionarlo es darle una oportunidad a un niño.
Adopta Ahora apoya actualmente a 25 instituciones que fungen como hogares de crianza en Puerto Rico, con lo que impacta a unos 400 menores. La fundación no se limita a concienciar sobre la adopción. A lo largo del año ofrece a estos niños alimento, ropa y artículos de primera necesidad, así como talleres y experiencias de desarrollo personal y social. Les acompañan y apoyan mientras aguardan por un milagro de amor. Aparte de hogares de crianza, en Puerto Rico existen también hogares sustitutos, por lo que se estima que actualmente debe haber más de mil niños y niñas en espera de ser adoptados.
“Fomentar la adopción es el propósito final. Mientras ese milagro de amor se da hay necesidades que atender; hay que llenar los vacíos que sus padres biológicos no llenaron más allá del plano afectivo. Y, un detalle muy importante, se trata de una labor de todo el año, no es un asunto de ir un día y llevarles unas cosas y ya, te olvidaste”, sentencia Villafañe. Por eso se mantiene en continua búsqueda de aliados y coordinación de actividades para estos niños; desde clases de arte, manualidades, escritura, autoestima, etiqueta y cocina, entre otras. La empresaria es contundente en que busca solo lo mejor para estos menores.
“Yo soy muy sincera y digo las cosas como las siento. Yo no acepto donativos de ropa usada ni artículos desechados. Si estos niños y niñas van a tener, por ejemplo, unos Crocs, tienen que ser nuevos y de marca, tal y como los querría cualquier niño. Lo mismo ocurre con los abrigos que les regalamos a través de la iniciativa ‘Un abrigo para cada niño’, con los muebles que llevamos a los hogares para que estén más cómodos. Incluso no promuevo regalar juguetes en Navidad; pues se trata de un acto de un momento del año, cuando ellos tienen necesidades los 365 días. Para mí es importante prepararlos para la vida; para que cuando sean adoptados cuenten con un bagaje, con unas vivencias, con una formación”.
Adopta Ahora opera exclusivamente con fondos privados. “Las campañas que hemos diseñado sirven para comunicar la formalidad y el compromiso de la fundación. No solo llevas un mensaje a los potenciales padres adoptivos sino al sector privado y empresarial para su respaldo. En el camino encuentras personas que te dicen ‘no voy a adoptar, pero quiero ayudar de alguna manera’”, añade Renta.
Cabe destacar que Villafañe y Renta son personas con múltiples compromisos. Aun así, hacen el tiempo para apoyar a este sector de la niñez boricua. Al tiempo que dirige Galería Petrus, Villafañe es miembro de la Junta de Directores de la Corporación de la Escuela de Artes Plásticas y Diseño de Puerto Rico y de la Junta de Directores de la Corporación de Puerto Rico para la Difusión Pública, WIPR, y desde hace más de 20 años es miembro del Comité Organizador de la Gala del Museo de Arte de Ponce. Renta, por su parte, fundó EJE Sociedad Publicitaria y tras su integración a la red DDB en 2011 asumió el cargo de director creativo ejecutivo, liderando una década histórica de reconocimientos: ocho veces Agencia del Año, una docena de Leones en Cannes, incluido un Grand Prix en 2025, y el prestigioso Effie Global “Best of the Best”, un hito sin precedentes para Puerto Rico en el campo de la publicidad.
¿Cuál es el próximo paso?
“Mientras haya niños a la espera de un hogar, queda tarea. Tenemos que seguir atrayendo colaboradores y potenciales padres adoptivos para Adopta Ahora”, asevera Renta.
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