Una de las metas de Lectores para el futuro es que antes de tercer grado los niños tengan las destrezas para leer.
Una de las metas de Lectores para el futuro es que antes de tercer grado los niños tengan las destrezas para leer. (Shutterstock)

La lectura es uno de los pilares esenciales sobre el cual se basa el aprendizaje. Un proceso que, según los educadores, se debe dar desde el comienzo de la escolarización de un niño o niña, lo que permitirá, entre otros aspectos, el razonamiento, análisis, comprensión y memoria.

De hecho, un indicador clave del éxito académico futuro, según se ha demostrado en estudios, es cuando un estudiante puede leer y entender lo que lee al finalizar su tercer grado.

Sin embargo, investigaciones en Puerto Rico han encontrado que muchos estudiantes llegan al tercer grado con un bajo nivel de aprovechamiento en español, lo que los hace vulnerables a tener dificultades de lectura, advierte la doctora Yadira Sánchez, directora ejecutiva de “Lectores para el futuro”, organización que comenzó como un programa de Multisensory Reading Centers (MRC), entidad que se creó hace diez años en la isla con el propósito de enseñar a niños con dificultades de lectura a leer y a escribir siguiendo el enfoque Orton-Gillingham (OT).

Se trata, además, de un acercamiento multisensorial que se basa en la fonética del lenguaje y enfatiza en el aprendizaje visual, auditivo, táctil y kinestésico o de movimiento, explica Sánchez.

Hasta ahora, la certificación y los servicios se ofrecían en inglés. Pero este año, explica la ejecutiva, se dieron a la tarea de diseñar una certificación en español, ante la necesidad y el pedido de muchos maestros.

“Vamos a seguir ofreciendo los servicios en inglés que están acreditados por IMSLEC (International Multisensory Structured Language Education Council). Pero vimos la necesidad de los maestros y de los estudiantes, así que, al lanzar el plan estratégico, repensamos nuestras metas para crear una certificación en español”, reitera Sánchez, quien dice que también fue el momento de cambiar el nombre de la organización sin fines de lucro para que fuera más fácil de identificar.

“A veces en inglés no es tan sencillo para mucha gente. Y dijimos ‘pues qué mejor que el fruto del programa de ‘lectores para el futuro’, que ha sido tan exitoso en Lloren Torres y Cantera”, agrega la también psicóloga, al indicar que es una forma de que se entienda fácilmente lo que se quiere lograr, que “los niños lean para poder aprender”.

“Esa es nuestra meta, que antes de tercer grado estos niños tengan las destrezas para poder leer, para que después puedan seguir aprendiendo”, enfatiza.

En ese sentido, Sánchez resalta la importancia de capacitar en español de los maestros y que puedan tener las estrategias necesarias para atender a los estudiantes con necesidades especiales. “Entendemos que hay una necesidad grande de la certificación en español”, agrega.

De hecho, dice que están en conversaciones con el Departamento de Educación para poder entrar en el sistema público. “Nuestra meta es, tanto en el sistema público como en el privado, poder llegar a todos los maestros”.

Cabe resaltar que el enfoque OT ofrece una mayor flexibilidad para satisfacer las necesidades de cada estudiantes, además de una intervención individualizada para cada niño.

Alfabetización estructurada

El término (alfabetización estructural) se utiliza para describir enfoques basados en evidencia que ayuden a los estudiantes a aprender a leer y escribir con habilidad. Eso incluye la enseñanza de los sonidos y su asociación con los símbolos, según lo ha descrito la Asociación Internacional de Dislexia (IAD en inglés).

“Es una forma de enseñar la lectura con lo que la neurociencia nos dice que está sucediendo en el cerebro a medida que aprendemos a leer. Implica un enfoque dinámico y multisensorial para el aprendizaje”, agrega IAD.

Según la experiencia de Sánchez, y por lo que le han comentado los maestros, la lectura a nivel de alfabetización estructurada no se les enseña a los maestros “y muchos llegan al salón de clases con la mejor intención, pero sin tener las destrezas de cómo enseñar a leer”.

“Por eso nuestro interés es que los maestros tengan estrategias basadas en evidencia porque hay mucha investigación en el área de educación de cómo enseñar a leer efectivamente”, explica la educadora, quien también describe la alfabetización estructurada como una destreza a nivel multisensorial.

“No es que le digo la letra al niño y pienso que se la va a memorizar. Más bien se trata de cómo puedes tocar, escuchar, cómo puedes tener movimiento para que aprendas. Es poder decodificar esas letras para leer todo, no solo lo que te aprendiste de memoria”, explica Sánchez, quien resalta el éxito que ha tenido la certificación de maestros en el método Orton-Gillingham en inglés.

De hecho, dice que en el último grupo de maestro que se graduó recientemente, el consenso era que es un enfoque que, aunque no se incluye en la educación de los maestros, es muy efectivo. “Tengo maestras que me dicen que llevan más de diez años en un salón de clases y no conocían esas estrategias. Me han dicho que ahora se sienten mejores maestras, además de que pueden emplear lo aprendido no solo con los estudiantes que tienen dificultades, sino que es efectiva para todos”.

Precisamente, Sánchez destaca que el interés por parte de los maestros en la certificación en español ha sido una constante en los últimos años. “Así que decidimos que ya, lo vamos a hacer ahora”. Explica que la convocatoria primero se anuncia en las redes sociales de la organización, pero también muchos maestros llegan porque ya conocen la organización, además de que también han tenido reuniones en el Departamento de Educación porque “hay un interés”.

“Además, sometimos una propuesta para coger dos escuelas y hacer la capacitación de maestros en español. Y seguimos haciendo los talleres en escuelas privadas. Pero nos interesa que la mayoría del sistema público se pueda beneficiar”, explica Sánchez, quien resalta que el éxito ha sido significativo.

Por ejemplo, dice que más de un 93% de los estudiantes que empiezan con una maestra certificada -al igual que los que atienden en la clínica-, sale muy bien académicamente. Mientras que el que no logra el porciento que la maestra tiene como meta, muchas veces se debe a que tiene otra condición, “pero aun así avanza porque puede entender lo que lee”.

La ejecutiva explica que cuando un estudiante comienza con ellos, se hace una evaluación al principio, a medio término y al final. Pone el ejemplo de un niño que tiene dislexia (dificultad para leer a raíz de problemas para identificar los sonidos del habla y para comprender cómo se relacionan con las letras y las palabras). “Si está con nosotros por lo menos seis meses, los padres se dan cuenta de que el avance es significativo. Pero nuestra meta es que esté por lo menos un año, porque después que ellos aprenden esas destrezas, ellos pueden seguir solos porque aprenden cómo leer, aprenden a decodificar, aprenden los morfemas y se les enseña cómo identificar las destrezas que necesita”.

Cabe destacar que el término dislexia -cuando un niño tiene problemas con la decodificación, el reconocimiento de palabras y la ortografía-, hoy día se asocia más con un “trastorno específico del aprendizaje”, que agrupa los trastornos de lectura, escritura y matemáticas bajo el mismo término.

Simposio educativo

El 16 de septiembre de este año Lectores para el futuro auspicia el Simposio Iberoamericano sobre la Dislexia y Lectoescritura, que se llevará a cabo en el Colegio de Ingenieros en San Juan.

Según la gerente de comunicaciones de la organización, Cristina González, los detalles para el registro saldrán durante este verano. Pero adelanta que el evento contará con panelistas y expertos en dislexia y lectoescritura, internacionales y locales.

“De Argentina tenemos a Florencia Salvareza y a Rufina Pearson. De España tenemos a Iñaki Muñoz, que es el presidente de la Asociación de Dislexia y Familia. Y de Puerto Rico tenemos al doctor Eric Tridas. Ese día, en la tarde, se van a desarrollar grupos pequeños, ya sea orientados a los educadores, a los padres o a los especialistas en la salud mental”, explica.

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