

28 de agosto de 2026 - 11:10 PM


Identificar cambios a tiempo y tomar decisiones como la esterilización temprana, los chequeos veterinarios y una nutrición adaptada a cada etapa puede contribuir a su bienestar
Los gatos acompañan a un número creciente de hogares en Puerto Rico. Veterinarios advierten sobre su tendencia a ocultar molestias, lo que puede hacer que algunas señales se detecten tarde.
Por tal razón, en el marco del Mes del Gato, que celebra a los felinos y el vínculo con sus familias, Veterinaria Interna de Royal Canin Puerto Rico hace un llamado a fortalecer la prevención.
Un gato puede mantener su rutina aunque una condición ya esté desarrollándose. Por eso, informan que revisar con frecuencia su apetito, uso de la caja de arena, actividad e interacciones permite identificar cambios y actuar a tiempo.
“La prevención felina requiere conocer al gato y reconocer cambios en su comportamiento en casa. Sin embargo, las visitas anuales a la clínica veterinaria son esenciales, ya que no solo facilitan las evaluaciones físicas, sino que también permiten entender, mediante exámenes sanguíneos, el estado de los órganos internos. Esto es especialmente importante, ya que los gatos solo muestran signos de enfermedad cuando el padecimiento es grave”, señaló en declaraciones escritas la Dra. Karina Rosa, Veterinaria Interna de Royal Canin Puerto Rico.
Las etapas iniciales influyen en el bienestar futuro. La esterilización temprana debe conversarse con el médico veterinario; en las gatas, realizarla antes de los seis meses se ha asociado con una reducción de hasta un 91% en el riesgo de cáncer de mama, además de contribuir al control poblacional. Cada caso debe evaluarse individualmente.
Tras la esterilización, conviene ajustar la alimentación, controlar el peso y promover actividad acorde a su estilo de vida para favorecer una condición corporal saludable y apoyar su salud urinaria.
La edad también redefine sus necesidades: los primeros doce meses corresponden al crecimiento, de los siete a los diez años a la adultez madura y, desde los diez, a la etapa senior. Los controles preventivos permiten revisar peso, salud oral y masa muscular, entre otros cambios.
La convivencia diaria permite detectar señales como menos interés por la comida, cambios en la sed, menor actividad, aislamiento o cambios en el aseo. Aun si parece estar bien, estos signos ameritan una consulta veterinaria.
La salud urinaria requiere especial atención: visitas frecuentes a la caja de arena, esfuerzo o vocalización al orinar, sangre en la orina o eliminación fuera de la caja ameritan evaluación. Ante dificultad o ausencia de orina, se debe buscar atención inmediata.
El bienestar de cada gato requiere prevención, consulta veterinaria, observación y nutrición ajustada a su edad, estilo de vida y necesidades.
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