Embarazo
Embarazo (Shutterstock)

Un tema que ha generado mucha discusión en los pasados días ha sido la situación ocurrida sobre la negativa de la Federación Puertorriqueña de Voleibol a la petición de las Sanjuaneras de la Capital de sustituir a la refuerzo estadounidense Destinee Hooker-Washington por un embarazo de alto riesgo. Por orden médica esta debía frenar toda actividad deportiva.

Además de las denuncias acerca de esta práctica discriminatoria contra las mujeres y de ser un reflejo de cómo operan las visiones patriarcales en el deporte femenino, el tema es propicio para aclarar e informar acerca de lo que es un embarazo de alto riesgo y sus implicaciones.

La ginecóloga obstetra Jamith Torres Ramos explicó que el embarazo es un proceso fisiológico natural por el que la mujer pasa y al que tiene la capacidad de ajustarse. Pero, cuando se trata de un embarazo clasificado como de alto riesgo, esos cambios son más difíciles de asimilar. Por lo general, a estas pacientes se les recomienda hacer unos ajustes que tienen que implementar inmediatamente.

“Un embarazo de alto riesgo es aquel que tiene unas características diferentes en el cual coloca a la mujer gestante y al feto en mayores probabilidades de complicaciones. Estas no solo afectan la salud tanto de mamá como del bebé, en este caso, el feto, sino que comprometen su vida y seguridad. No significa que vaya a ocurrir, pero al tener factores de riesgo hay mayor probabilidad de que estas pacientes puedan complicarse”, explicó.

Las afecciones médicas se pueden presentar en cualquier momento, ya sea antes de que la mujer esté embarazada, durante el proceso del embarazo o, incluso, durante el proceso del parto, ya sea por cesárea o vaginal. Además, pueden ser transitorios (durar unos cuantos meses), o durar los nueve meses de embarazo.

“Puedes tener una paciente que tenga un embarazo perfecto durante el primer trimestre, y que en el segundo trimestre sea considerada como una paciente de un embarazo de alto riesgo”, puso como ejemplo la doctora Torres Ramos. “No está escrito en piedra de cuándo le podría dar una diabetes gestacional, que pudiera pasarle en el tercer trimestre o hasta en el momento del parto”.

Por tal razón, la orientación del ginecólogo obstetra con su paciente es sumamente importante. La mayoría de los embarazos de alto riesgo no tienen complicaciones porque, precisamente, son prevenidas y trabajadas en equipo.

“Somos los especialistas que vamos a tener la responsabilidad y el deber no solo de velar por esa paciente y por ese feto, sino que vamos a informarle sobre la seguridad de ambos. Tenemos que notificarle a esta paciente sobre lo que está ocurriendo y las preocupaciones que podemos tener como especialistas acerca de ese factor de riesgo. Según sea el caso, se evalúa, se planifica y se toma acción, que a veces implica hacer cambios en su estilo de vida. Es importante decirle, esto es lo que tienes y esto es lo que queremos prevenir”, informó la especialista en ginecología y obstetricia certificada por el American Board of Obstetrics and Gynecologists.

De acuerdo con la doctora Torres Ramos, contrario a un embarazo regular, una mujer embarazada que sea de alto riesgo tendrá más visitas de seguimiento para que el especialista pueda llevar el proceso mucho más de cerca y, según sea el caso, hacerle las pruebas que correspondan.

Incluso, menciona que en las visitas prenatales de aquellas mujeres que desean quedar embarazadas, se buscan todos aquellos factores que pudieran poner en riesgo la vida de la paciente, y minimizar las complicaciones de salud durante el embarazo.

“El embarazo no es una enfermedad ni una lesión. Sin embargo, pudiera tener complicaciones peores que una lesión o una enfermedad porque la salud, la seguridad y la vida no de una, de dos personas están en riesgo. El embarazo y la mujer embarazada se tiene que tratar con una integridad única. Es un proceso que no puede esperar, que se tiene que trabajar de inmediato. Es un proceso dinámico en el que hay ciertas situaciones que hacen que sea más riesgoso y eso lo va a determinar ese médico que está viendo a la paciente. Son temas que se deben trabajar con respeto, sensibilidad y urgencia porque la mamá y el bebé merecen eso”, añadió la experta, quien recalcó que cuando un ginecólogo obstetra decide retirar a una paciente embarazada de su trabajo, por la ley HIPPA y como parte del compromiso que se hace entre paciente y médico, no tienen que dar explicaciones acerca de su condición ni divulgarla.

Deportes y el embarazo

Como regla general, la doctora Torres Ramos comunicó que una paciente que tiene un estilo de vida activo, que hace ejercicios y corre, lo puede continuar haciendo mientras ella lo tolere.

No obstante, orientó que existen dos contraindicaciones absolutas para la mujer gestante: no debe practicar el buceo y aquellos deportes que se practiquen a más de 6,000 pies de altura, puesto que los cambios de presión en el flujo sanguíneo pueden afectar al bebé.

“Todos los demás deportes no tienen contraindicaciones absolutas. Los ginecólogos obstetras hacemos nuestras recomendaciones. Les decimos a las pacientes que eviten hacer aquellos deportes en los que puedan tener algún trauma en el abdomen para evitar que haya un desprendimiento de placenta, que provoque un parto prematuro, sangrado u otras complicaciones, hasta muerte fetal. Asimismo, evitar deportes en los que puedan tener una caída, que le pueda causar otras complicaciones en el embarazo. Aunque no se trata de contraindicaciones absolutas, porque ese deporte persé no le va a afectar, puede ser como un efecto secuela”, informó mientras puso de ejemplo evitar practicar deportes relacionados con corridas de caballos y paso fino.

“No es lo mismo que haya un riesgo de caerse a alguien que corra caballo. Se les recomienda que en la medida que la mujer gestante entienda que puede pausar este tipo de deporte, lo haga, por el trauma que pudieran recibir y así disminuir el riesgo de complicaciones”, orientó la ginecóloga obstetra, quien dirige el Women’s Health Institute, en la Torre Médica La Concepción, en San Germán.

Factores específicos que pueden incidir en un embarazo de alto riesgo

  • Opciones de estilos de vida: Fumar cigarrillos, beber alcohol y consumir drogas puede aumentar el riesgo de un embarazo. Por ejemplo, el fumar tiene unos posibles efectos secundarios no solo en la salud de la mujer gestante, sino en el bebé. Tiene un compromiso respiratorio que pone en riesgo ese embarazo incluyendo el bebé, al que le aumenta el riesgo de lo que se conoce como un IGVI, que es un rezago en crecimiento.
  • Condiciones preexistentes: Padecer de presión arterial alta, obesidad, diabetes, lupus, epilepsia, enfermedades de la tiroides, trastornos cardíacos o sanguíneos, asma descontrolada y las infecciones pueden aumentar los riesgos del embarazo.
  • Condiciones que desarrolla en cualquier trimestre del embarazo: Diabetes gestacional, alta presión, preeclampsia, el desprendimiento de placenta
  • Historial de embarazos previos: Las que han tenido parto prematuro, tienen mayor riesgo de volver a tenerlo en su próximo embarazo. Asimismo, aquellas que hayan tenido antecedentes de trastornos de hipertensión relacionada con el embarazo, como la preeclampsia, aumentan el riesgo de que les de este diagnóstico en su próximo embarazo.
  • Edad avanzada de la madre: Los riesgos del embarazo son más altos para las madres mayores de 35 años.
  • Complicaciones en el embarazo: Existen diversas complicaciones que se desarrollan durante el embarazo que pueden plantear riesgos. Algunos ejemplos son la posición anormal de la placenta, un crecimiento fetal inferior al percentil 10 para la edad gestacional (restricción del crecimiento intrauterino) y la sensibilización al factor Rh, una afección potencialmente grave que puede presentarse cuando tu grupo sanguíneo es Rh negativo y el de tu bebé es Rh positivo.
  • Embarazo múltiple: Los riesgos son mayores para las mujeres que están embarazadas de gemelos o más de dos bebés.

¡Embarazos en acción!

Aunque muchas atletas se han visto obligadas a retrasar su deseo de ser madres para no interrumpir su actividad profesional deportiva, otras deciden seguir entrenando hasta poco antes de dar a luz. Por supuesto, sus embarazos no han sido clasificados como unos de alto riesgo y han tenido autorización médica para poder practicarlos. Aquí te mostramos algunos:

Lora Webster
Lora Webster

Tan reciente como en agosto pasado, la estadounidense Lora Webster, quien es jugadora de voleibol sentada en los pasados Juegos Paralímpicos de Tokio, participó de estos estando embarazada de cinco meses y espera su cuarto hijo. Webster, de 35 años, que perdió la parte inferior de la pierna izquierda por un cáncer de huesos cuando tenía 11 años, ganó medalla de oro junto a su equipo el pasado 5 de septiembre. Esta es la segunda Paralimpiada en la que está embarazada, y la tercera vez durante una competición.

Jennifer Croley en plena carrea del medio maratón de San Blas.
Jennifer Croley en plena carrea del medio maratón de San Blas.

En febrero de 2018, Jennifer Croley corrió en el Medio Maratón San Blas de Coamo en su séptimo mes de gestación, siendo la primera mujer embarazada en correr las 13.1 millas de este evento deportivo de fama internacional. Esta tenía 32 años en aquel momento.

Serena Williams como ganadora del l Abierto de Australia en el 2017.
Serena Williams como ganadora del l Abierto de Australia en el 2017. (Aaron Favila)

En enero de 2017, la reconocida tenista estadounidense Serena Williams superó a su hermana, Venus, en el último partido del Abierto de Australia, marcando su séptima vez en ganar ese evento de individuales. Cuatro meses después de su histórica victoria, Williams reveló que estaba esperando a su primer hijo, confirmando que tenía ocho semanas de embarazo cuando ganó su título número 23 de grand slam.

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