Expertos consideran que faltan datos que validen la necesidad de recomendar que la inyección contra el coronavirus sea administrada anualmente. (Archivo)
Expertos consideran que faltan datos que validen la necesidad de recomendar que la inyección contra el coronavirus sea administrada anualmente. (Archivo) (CAROLINE BLUMBERG)

A punto de cumplirse el tercer año de la pandemia de COVID-19, el gobierno federal está considerando una nueva forma de hacerle frente a esta enfermedad mediante la posibilidad de recomendar la vacunación anual contra el coronavirus, para así evitar que su transmisión siga en escalada.

Pero la propuesta que discutirá este jueves el Comité Asesor de Vacunas y Productos Biológicos Relacionados de la Administración federal de Drogas y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) ha levantado dudas, por ejemplo, sobre la falta de datos científicos que apoyen esa sugerencia.

“Antes de llegar a un calendario de vacunación anual contra el COVID-19, debemos saber cuál es y para quiénes esto tendría un beneficio añadido”, comentó el miércoles el doctor Marcos Ramos Benítez, presidente de Ciencia en tus Manos, organización cuyo fin es proveer información científica de manera fácil y accesible.

Según el investigador, antes de tomar una decisión, se debería tener información detallada sobre las poblaciones vulnerables al virus. Advirtió que estos datos deben incluir las edades y comorbilidades de las personas con mayor riesgo de contraer esta enfermedad. También la última dosis de la vacuna contra el COVID-19 que recibieron y si se han contagiado con el virus, entre otra información.

“Hay fenómenos inmunológicos, como el llamado ‘imprinting’, que mientras más refuerzos se dan, el sistema es menos eficaz generando anticuerpos contra las variantes nuevas y solo mejora la respuesta contra la forma original del virus. Por eso, debemos considerar todos esos factores con rigurosidad antes de movernos a la vacunación anual”, enfatizó.

Aun así, el científico calificó como “una gran idea” el simplificar el calendario de vacunación, ya que considera que ayudaría a que más personas se vacunen.

Para el doctor Jorge Santana Bagur, catedrático de la Escuela de Medicina de la Universidad de Puerto Rico (UPR), la reunión que tendrá la FDA con sus asesores es muy necesaria, pues se sabe que la efectividad de la vacuna contra el COVID-19 dura unos cuatro a seis meses.

El infectólogo explicó que, entre las posibles recomendaciones que se evalúan, está el que la vacuna contra el COVID-19 sea recomendada anualmente, como la que se fabrica contra la influenza. También que en poblaciones vulnerables se recomienden dos dosis al año o una cada seis meses.

“Hay que ver si va a ser (una recomendación) universal para todo el mundo, o a partir de ciertas edades, o solo para ciertas poblaciones”, sostuvo.

Santana Bagur coincidió en que la reunión de este jueves ayudará a estandarizar el itinerario de vacunación de este producto.

“En base a la evidencia científica, de que (la protección de) esta vacuna no dura más de ocho meses, estoy de acuerdo en que se establezca como una vacuna anual, como la de influenza. Por alguna razón, la inmunidad no dura tanto, por eso son necesarios esos refuerzos”, dijo la doctora Carmen Zorrilla, también catedrática de la Escuela de Medicina de la UPR.

La investigadora subrayó que esta vacuna ha demostrado proteger contra la enfermedad severa y muertes.

Por su parte, el doctor Marcos López Casillas, gerente de investigación del Fideicomiso de Salud Pública, comentó que la discusión de la FDA sobre esta vacuna es importante por el largo tiempo que lleva circulando este virus a nivel pandémico.

“A muchos, les tomó por sorpresa porque no pensaban que la FDA iba a tomar esta estrategia”, apuntó.

Reconoció que hay quienes consideran que la FDA no ha divulgado datos contundentes que apoyen esta recomendación. Coincidió, no obstante, que de prosperar, haría más fácil calendarizar esta vacuna y aumentaría la cantidad de inoculados.

“El proceso (de vacunación) de la bivalente no ha sido tan exitoso. Muchos no se la pusieron. Creo que hace falta más data de los efectos de la dosificación de la vacuna”, manifestó.

Hasta la semana pasada, solo 11% de la población elegible en Puerto Rico para recibir la vacuna bivalente se la habían administrado.

“La FDA tiene muchas preguntas que contestar y convencer de que este es el mejor plan”, sostuvo López Casillas.

Recomendó que los estados y territorios de Estados Unidos deben hacer estudios sobre la respuesta de la vacuna en sus poblaciones para ayudar a los organismos reguladores con datos científicos.

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