A la izquierda Betzaida Gómez y Maria Elena Medina muestran su libros recién publicados.
A la izquierda Betzaida Gómez y Maria Elena Medina muestran su libros recién publicados. (Pablo Martinez Rodriguez / Staff GFR)

A los 16 años, en enero de 2006, le diagnosticaron esclerosis múltiple (EM), enfermedad crónica autoinmune que ataca el sistema nervioso central. Y aunque esa noticia a tan temprana edad fue muy dolorosa y estresante, María Elena Medina Dávila decidió descartar esos pensamientos negativos y le dijo a su madre: “Voy a salir de esta, esto no me va a tumbar”. La traductora de profesión, que de adolescente escribía poemas con los que podía canalizar el enojo y descargar sentimientos de tristeza e impotencia, hace un año decidió que era el momento de escribir un libro, aunque optó por una historia sin ninguna relación con su enfermedad.

Betzaida Liz Gómez fue diagnosticada con cirrosis hepática no alcohólica a finales de 2019, a los 48 años. Un panorama de salud que se complicó rápidamente para la psicóloga, hasta que, en 2021, la necesidad de un trasplante de hígado se hizo urgente. Pero escribir sobre su enfermedad y de todo el proceso que ha vivido luego del trasplante, fue como su pasaporte para sortear los difíciles momentos por los que ha pasado.

María Elena y Betzaida Liz no se conocían. Fueron entrevistadas individualmente, aunque coincidieron al momento de tomarse las fotos para este reportaje. Pero ambas pacientes son muy conscientes de que la escritura ha sido una herramienta de sanación para sus vidas. Ambas, además, celebran en estos días la publicación de sus respectivos libros y confían en que su lectura pueda ayudar a otras personas a entender que escribir se puede convertir en una forma de darle otro significado al dolor y al trauma, así como a controlar las emociones.

Un diagnóstico inesperado

“El día de mi muerte me levanté a las seis de la mañana, al mediodía disfruté de un delicioso almuerzo y me dispuse a una plácida digestión. Fue imposible”. Así comienza la introducción del libro “De la tumba al jardín”, de la psicóloga Betzaida Liz Gómez, donde narra su experiencia tras el diagnóstico y la necesidad de un trasplante de órganos.

Escribir sobre su historia, afirma Betzaida, ha sido como una catarsis, pero al mismo tiempo, espera que también ayude a otros “a recordar que, independientemente de las circunstancias adversas, el Dios de los montes es el mismo Dios de los valles y estará en control absoluto, sea cual fuere la situación que vivas”.

A finales de 2019 fue diagnosticada con cirrosis hepática no alcohólica y, a raíz de eso, comenzó varios estudios para conocer el alcance de la enfermedad, hasta que en 2021 su salud se deterioró tanto que el trasplante de hígado era urgente.

Portada del libro “De la tumba al jardín”, de la psicóloga Betzaida Liz Gómez, donde narra su experiencia tras un diagnóstico de cirrosis hepática no alcohólica.
Portada del libro “De la tumba al jardín”, de la psicóloga Betzaida Liz Gómez, donde narra su experiencia tras un diagnóstico de cirrosis hepática no alcohólica. (Pablo Martinez Rodriguez / Staff GFR)

“El 17 de noviembre entré a la lista de espera para ser candidata al trasplante. Y el 18, al día siguiente, recibí la llamada del Centro de Trasplante del Hospital Auxilio Mutuo para anunciarme que había aparecido un donante compatible. Ahí comenzó todo el proceso para llegar al hospital y en la madrugada del 19 de noviembre de 2021 me operaron”, rememora la paciente, al tiempo que destaca que todo salió muy bien y no hubo rechazo al órgano trasplantado, aunque dos meses después surgió una complicación inesperada.

Esta vez le diagnosticaron un pseudoaneurisma en la arteria hepática, lo que ponía en riesgo el trasplante y los pronósticos eran bastante negativos. “Una nueva carrera de fe comenzaba. A menudo, en tiempos de crisis, el miedo mata más que el agente causante”, escribe Betzaida en su libro. No obstante, esta prueba también la superó y los médicos pudieron reparar el aneurisma y, contra todo pronóstico, todo salió bien.

“A raíz de eso, surgió la motivación de escribir el libro. Durante ese proceso recibí mucha retroalimentación, muchos textos de personas que habían estado al tanto y que me dieron una inyección de fe, de esperanza, de que era posible, de que todavía surgen milagros y cosas buenas. Por eso empecé a escribir, porque creo que mi experiencia le puede servir a mucha gente que esté pasando por un proceso similar”, afirma Betzaida, al tiempo que resalta que quiere concienciar sobre la importancia de la donación de órganos. Además, quiere llevar un poco de fe y esperanza a los que están pasando momentos difíciles debido a una enfermedad.

Se trata de un libro fácil de leer, en el que la autora cuenta su historia de forma cronológica, con algunas menciones puntuales relacionadas con la enfermedad, la misma que le causó la muerte a su padre, quien no tuvo la oportunidad de un trasplante. También hace algunas distinciones para exaltar “la intervención divina y cómo mis principios de fe me ayudaron en este proceso a no desfallecer”.

“Unos de mis sueños siempre fue escribir un libro. Por muchos años lo creía imposible. Pero en este proceso tuve el tiempo para pensar y empecé a escribir de manera terapéutica”, explica y destaca la ayuda que tuvo del escritor y pastor español José Luis Navajo, con el que tuvo sesiones personalizadas de escritura y que finalmente se convirtió en su editor, además de ser el autor del prólogo del libro.

Ahora, agrega la escritora, tiene el sueño de escribir una segunda edición si logra conocer a la familia del donante. “Hoy estoy disfrutando de una vida plena, de una oportunidad que jamás soñé, gracias a un donante de órganos. Es un sentimiento agridulce, porque lo que me trajo felicidad, a otra familia le trajo tristeza. Pero, de la misma forma, la vida de esa persona se extiende en mí. Por eso insto a las personas a que se conviertan en donantes para que, cuando ya no estén, puedan ayudar a una persona que necesita un órgano”. En ese sentido, destaca que “lo que parece ser el final y una ruta sin retorno hacia la muerte, puede convertirse en el comienzo de una nueva historia”.

El libro se puede conseguir a través de Amazon y directamente con la escritora. Para más información, puedes contactar a la autora en el correo electrónico betzaidalizgomez@gmail.com y a través de sus redes sociales, en Instagram: bgomezescritora y en Facebook: Betzaida Liz Gomez-Escritora

Una historia para reír

Así describe María Elena la historia que plasmó en su libro “A secas”, mientras se apresura a decir que no tiene nada que ver con su enfermedad. Se trata de una historia “basada en eventos reales, pero no certeros del todo” que desarrolló sobre un meme que surgió en las redes sociales sobre los signos zodiacales y las razones por las cuales irían a prisión.

“Esto ocurrió durante la sequía del 2015. Fue una broma por Facebook y pudo haber quedado en eso, pero vi que a varias amistades les gustó y pensé que si la desarrollaba más, si añadía más detalles, podía llegar a publicarla y así fue. Pero todo empezó como un juego para distraerme y hacer reír a la gente”, afirma la novel escritora, quien narra en el libro la vida de Gregoria, un personaje con una profunda visión sobre la vida y la amistad, además de reflexionar sobre su noviazgo y la interacción con sus amistades. Todo enmarcado en la sequía y en las “locuras” que se hacían en ese momento para conseguir el preciado líquido.

Maria Elena Medina Dávila presenta su primer libro, "A secas", que escribió con la intención de hacer reír en los momentos de dolor y estrés.
Maria Elena Medina Dávila presenta su primer libro, "A secas", que escribió con la intención de hacer reír en los momentos de dolor y estrés. (Pablo Martinez Rodriguez / Staff GFR)

Hoy, a sus 33 años, y luego de enfrentar a tan temprana edad una enfermedad como la esclerosis múltiple, María Elena insiste en su intención de escoger reír en los momentos de dolor y estrés. “En mi casa nunca falta la risa, aún en los tiempos más difíciles”, asegura la joven, quien es traductora de profesión.

Escribir, afirma, siempre ha sido una terapia para ella. De hecho, cuenta que de jovencita escribía poemas en una servilleta. Pero en 2018 tomó un curso sobre cómo elaborar una historia para publicar. “A partir de ese curso me di a la tarea de desarrollar mejor la historia”, agrega María Elena.

El libro fue presentado el pasado miércoles en la librería Casa Norberto, en Plaza Las Américas y también se puede conseguir por Amazon. “Escribir no ha sido difícil para mí porque desde muy joven escribía un diario. A veces me encerraba en el cuarto y escribía cositas de cómo me fue en el día. Entonces, en la adolescencia, escribía sobre el nene que me gustaba y luego sobre mi primer novio”, recuerda entre risas la vivaracha joven, quien comenzó a escribir otra historia, pero esta vez, relacionada con EM y cómo ha sido su proceso de aceptar la enfermedad..

“Debo tener cuidado de no tropezarme para no caerme y de protegerme del sol y del calor. Pero no es nada que no pueda hacer porque siempre trato de ver las cosas positivas que me pasan”, agrega María Elena, quien dice que ya está más preparada para escribir sobre este tema.

“Ya la comencé a escribir. Cuando fui diagnosticada era muy joven y no entendía por qué me había pasado a mí. Al principio fue una época muy difícil porque era muy niña todavía y la enfermedad me hizo adulta de momento. Fue una transición extraña de niña a adulta con esta enfermedad”, afirma y señala que será una historia positiva porque, como ella misma reitera, “en mi vida no hay espacio para la tristeza”.

Puedes contactar a María Elena en el correo electrónico mmedin37@yahoo.com; www.facebook.com/miss.pinball y en Instagram: @misspinball

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