14 de agosto de 2026 - 11:06 PM

Con mucha probabilidad llevas largos días experimentando irritabilidad, coraje, cansancio y preocupación por los embates sufridos ante la falta del servicio de agua y el racionamiento que enfrentan los abonados de varios pueblos de Puerto Rico.
Lo primero que tienes que estar claro es que muchas de las emociones que sientes son respuestas normales a una situación que no es normal. Así lo plantea el Dr. Humberto Cruz, psicólogo clínico de la salud, en entrevista con El Nuevo Día, acerca de las reacciones que resultan ser bastante típicas en el contexto del desarrollo de síntomas que pudiesen estar asociados a una ansiedad.
Así lo han demostrado el aumento en las llamadas a la Línea PAS que se han registrado recientemente en la Administración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción (Assmca), según se ha reportado.
“No tan solo en Assmca, ya nosotros también estamos viendo ese impacto emocional de esta crisis en Menonita CIMA, donde hemos notado un aumento de personas que llegan buscando servicios, evaluaciones y demás. Esto nos dice algo bien importante, que no solo es un problema de agua, esto está teniendo una expresión emocional en nuestra población”, manifestó el especialista en medicina conductual.
De acuerdo con Cruz, también es normal sentir en este momento preocuparse más de lo habitual, sentir más cansancio aún cuando piensas que no hiciste tanto e, incluso, sentir ansiedad cuando se acerca la hora en que sabes que van a suspender el servicio.
“Es normal levantarse pensando en si habrá agua, y también el estar frustrado porque algo tan sencillo como bañarse, lavar ropa, cocinar o limpiar, ahora requiere de una planificación estructurada. También puedes sentir por momentos desesperación, especialmente cuando una persona no tiene una cisterna, no tiene los recursos económicos para comprar agua, o incluso tiene bajo su responsabilidad a niños pequeños, adultos mayores enfermos, encamados o familiares con condiciones médicas”, señaló.
La rutina de las familias se ha visto alterada, con cambios de horario continuamente, principalmente ahora con los niños que empezaron las clases en las escuelas. Al combinarse las cargas físicas, el calor, la alteración del sueño, la preocupación económica y esa incertidumbre de no saber qué va a pasar, la tolerancia emocional naturalmente va a disminuir.
“Quizás estos días una persona puede darse cuenta de que tiene menos paciencia, que se molesta con más facilidad, incluso que siente un problema adicional. Aquí hay una carga física que muchas veces olvidamos, buscar agua pesa, cargar galones pesa, mover cubetas pesa, subir recipientes o cubos por escaleras pesa, dormir menos porque uno esté esperando que llegue el agua también pesa”, añadió.
El experto describe que hay una sensación que es como una especie de “cansancio anticipatorio”. Un ejemplo de esto es el que a una persona todavía no se le haya ido el agua y ya está pensando en lo que va a ocurrir cuando se vaya. “Estamos tratando de adelantar el baño, llenar los recipientes, lavar la ropa, cocinar, resolver 20 cosas antes de la interrupción. Es como vivir continuamente contra un reloj”, aseguró.
Todas esas tensiones pueden generar una ansiedad en algunas personas, que además pueden manifestar síntomas físicos como, por ejemplo: tensión muscular, el dolor de cabeza aumenta, sensaciones de presión en el pecho, aumento en las palpitaciones, molestias gastrointestinales, dificultad para poder concentrarse y dormir.
“Es importante recordar que si se experimentan estos síntomas, no vayas inmediatamente a pensar en que algo anda mal contigo. Puede ser simplemente que nuestro organismo esté diciendo, ‘estoy bajo mucha demanda’. Pero, hay una diferencia importante entre sentir estrés y quedarnos atrapados dentro del estrés. Sentir preocupación por el agua es totalmente comprensible, se superentiende. Sin embargo, lo que tenemos que evitar es que la preocupación ocupe las 24 horas del día”, diferenció.
Una vez entiendas que es normal lo que se está sintiendo, explica que la meta es que esas emociones no nos impidan dormir, pensar, tomar decisiones adecuadas, relacionarnos o cuidarnos. Por tanto, si sientes que ya este tipo de cosas no las puedes hacer por ti mismo, pedir ayuda también es una respuesta saludable.
Por tal razón, este psicólogo clínico de la salud ofrece unas recomendaciones realistas:
1. Bajar las expectativas durante estos días. “No todos tenemos los mismos recursos de apoyo a nuestro alrededor para poderlo mitigar. Por eso, hay que reconocer que no todo va a estar tan organizado como siempre. Quizás hay ropa que tendrá que esperar, algunas tareas que no se van a poder hacer en el momento acostumbrado, ni tenemos que intentar mantener exactamente la misma productividad en circunstancias que obviamente no son las mismas.
“Aquí apelamos a un concepto que dentro de la ciencia conductual se conoce como ‘flexibilidad emocional’, que es un concepto que tengo que traerlo con pinza, porque no quisiera que sonara como que no eres flexible emocionalmente. Es que estamos en un proceso adaptativo”, aclaró.
2. Priorizar el agua para lo esencial: Decide eso antes de que llegue ese momento de utilizarla. Cuando cada miembro de la familia sabe qué agua es para beber, cuál es para cocinar y cuál puede utilizarse para otras necesidades, disminuye las discusiones y las decisiones innecesarias.
3. Priorizar para estos escenarios: Tener cuidado con querer resolverlo todo en las pocas horas en que llegue el servicio. Ese impulso es bien entendible. Bañarse, lavar la ropa, limpiar toda la casa, llenar todos los recipientes, etc. también puede producir un agotamiento físico y emocional.
4. Si estás cansado, tienes que reconocerlo: No todo cansancio en estos días es falta de motivación. Parte puede venir de dormir diferente, el calor, el esfuerzo físico adicional y de estar mentalmente pendiente de demasiadas cosas al mismo tiempo.
5. No descargar tu frustración con los otros: Si nos encontramos reaccionando con mayor intensidad, podemos decir algo tan sencillo como ‘estoy bien frustrado con todo esto, dame un segundo, dame un momento, necesito un espacio’. A veces ponerle nombre a lo que estamos sintiendo evita que lo convirtamos en una discusión.
“La recomendación más importante es que no tenemos que estar emocionalmente bien todo el tiempo para estar manejando adecuadamente esta crisis”, sentenció Cruz.
“No todo tiene que estar perfecto para que pueda funcionar. Desde la imperfección también podemos funcionar. Podemos estar cansados y seguir funcionando. Podemos sentir coraje y no perder el control. Podemos sentir ansiedad y organizarnos. Podemos sentir frustración sin asumir que estamos fallando. Aquí la meta no es eliminar toda emoción negativa, en una circunstancia como esta, eso sería bien poco realista”, puntualizó.
Asimismo, Cruz plantea que recordemos que lo que sentimos tiene contexto y es una respuesta a la incertidumbre, a los cambios bruscos en la rutina y a los esfuerzos físicos.
“Reconocer esto nos permite dejar de pelear con nosotros mismos con la emoción y comenzar a preguntar algo mucho más útil. ¿Qué necesito hoy para hacer esta situación un poco más manejable? A veces será descansar, otras veces que será pedir ayuda, dejar una tarea para mañana, hablar con alguien o simplemente reconocer que hoy estoy más cansado, más preocupado y con menos paciencia porque estoy atravesando una situación difícil”, concluyó.
Puedes llamar a la línea de Cima Menonita Salud Mental al 787-714-2462.
También puedes llamar a la Línea PAS 1-800-981-0023/988 o TDD 1-888-672-7623 está disponible libre de cargos las 24 horas del día, los siete días de la semana, a todos aquellos que necesiten una primera ayuda psicosocial. Ofrece orientación, consejería en crisis, cernimiento preliminar y coordinación de hospital, entre otros servicios.
Las noticias explicadas de forma sencilla y directa para entender lo más importante del día.

Te invitamos a descargar cualquiera de estos navegadores para ver nuestras noticias: