El neurocirujano Miguel A. Mayo trajo a la isla un nueva herramienta que se usa para remover un tumor cerebral muy agresivo, conocido como glioma.
El neurocirujano Miguel A. Mayo trajo a la isla un nueva herramienta que se usa para remover un tumor cerebral muy agresivo, conocido como glioma. (Shutterstock)

Ofrecer un cuidado médico de excelencia en Puerto Rico y que el paciente no se tenga que ir a Estados Unidos o a cualquier otro país para buscar alivio, fue la motivación principal que tuvo el neurocirujano puertorriqueño Miguel A. Mayol, para regresar a su país, luego de entrenarse en neurocirugía oncológica en la Universidad de Emory, en Atlanta. De paso, trajo consigo una nueva herramienta que promete revolucionar el cuidado neuroquirúrgico y que se usa para remover un tumor cerebral muy agresivo, conocido como glioma (tumor que afecta la función cerebral y es potencialmente mortal según su ubicación y velocidad de crecimiento), un tratamiento que hasta ahora no se ofrecía en la isla.

El médico se refiere a una novel tecnología fluorescente conocida como Gleolan, que hace que las células cancerosas del cerebro se “enciendan” cuando se observan a través de un microscopio, lo que permite a los cirujanos ver y eliminar las células malignas durante la cirugía, al tiempo que evitan afectar áreas del cerebro responsables de funciones vitales como el habla y el movimiento.

“Gleolan solo se usa para el tratamiento de glioma de alto grado y nos permite, sin ningún tipo de duda, distinguir entre lo que es tumor y el cerebro normal. Primero se da el medicamento por boca dos horas antes del procedimiento. Es una solución oral que el cuerpo metaboliza sin problemas, pero el tumor no es capaz de hacerlo. Esto permite localizarlo iluminándolo de una tonalidad rosa fluorescente, de manera que es más fácil de encontrar y extirpar lo máximo posible para que el paciente tenga más probabilidades de recuperarse y obtener mejor diagnóstico”, explica el doctor Mayol, quien, al momento, es el único neurocirujano certificado para usar el medicamento en la isla, pero su objetivo a largo plazo es entrenar a más neurocirujanos en la isla para que se certifiquen.

“Mi meta ahora y para el futuro es mantener la tecnología y el cuidado del paciente a la par o hasta mejor que lo que se hace en otros lugares”, afirma el neurocirujano, quien tiene clínicas en el Hospital Menonita de Caguas y en Centro Médico y espera abrir otra en el Hospital del Centro Comprensivo de Cáncer “porque allí también tenemos a los oncólogos, neuroncólogos y radioncólogo y es un tratamiento más holístico para estos pacientes”.

Durante la cirugía, el doctor Miguel A. Mayol usa la tecnología fluorescente conocida como Gleolan, que hace que las células cancerosas del cerebro se “enciendan”, lo que permite a los cirujanos ver y eliminar las células malignas durante la cirugía
Durante la cirugía, el doctor Miguel A. Mayol usa la tecnología fluorescente conocida como Gleolan, que hace que las células cancerosas del cerebro se “enciendan”, lo que permite a los cirujanos ver y eliminar las células malignas durante la cirugía (Suministrada)

Los gliomas se clasifican según el tipo de célula glial involucrada en el tumor, así como las características genéticas del tumor, que pueden ayudar a predecir su comportamiento con el paso del tiempo, y los tratamientos que puedan ser más efectivos.

“Con base a la investigación disponible hasta ahora, se podría decir que la incidencia de tumores cerebrales en Puerto Rico es similar a la de Estados Unidos, pero los puertorriqueños no disponen de los mismos medios de acceso a la información pertinente o a los especialistas”, advierte el doctor Mayol, quien dice que su objetivo es cambiar esta dinámica “compartiendo sus conocimientos y su visión para el futuro del cuidado neuroquirúrgico en Puerto Rico”.

Según el Boletín de Registro de Cáncer de Puerto Rico, en la incidencia general para todos los tumores (malignos y no-malignos) del cerebro y sistema nervioso central en Puerto Rico fue de 7.6 casos por cada 100,000 habitantes.

La búsqueda de calidad de vida

“Los pacientes con este diagnóstico pueden tener consecuencias severas, como debilidad, problemas del habla, de concentración y de memoria, pérdida de visión y hasta cambios en el comportamiento. Y muchas de esas cosas pueden ser permanentes. Pero mucho de lo que están pasando estos pacientes tiene que ver con la hinchazón que causa el tumor y, al sacar el tumor, estos síntomas mejoran”, explica el doctor Mayol, pero subraya que este tipo de tumor no tiene cura, aunque se están haciendo muchas investigaciones con ese propósito.

En ese sentido, el neurocirujano recomienda que, aunque los síntomas sean sutiles, los pacientes deben acudir a un especialista y hacerse una imagen por resonancia magnética (MRI en inglés) de la cabeza.

“He visto que muchos pacientes que llegan descompensado porque pensaban que tenían alzhéimer o cualquier otra enfermedad, pero nunca le hicieron una imagen de la cabeza y ahí se atrasó el tratamiento”, advierte el médico, quien destaca que hay muchas investigaciones clínicas, de las que él es parte de varias de ellas, para tratar de encontrar la cura.

Pero lo más importante es que ahora hay una forma de distinguir bien el tumor con el uso Gleolan, que permite sacarlo sin dañar otras áreas “para que el mismo cerebro sane, que esa hinchazón baje de manera natural al remover lo que lo está insultando y así, el paciente tenga mejor calidad de vida. De la misma forma, enfatiza en la importancia de estar atentos a los síntomas para buscar ayuda lo más temprano posible.

“Es un cáncer que se multiplica bastante rápido, así que diagnosticar y sacarlo rápido va a mejorar tu capacidad de recuperación y calidad de vida”, agrega el doctor Mayol, quien cree que tan pronto el paciente se hace un MRI y se sospecha de un tumor, debería buscar a un neurocirujano debido a que “es un diagnóstico quirúrgico” porque no hay una manera de saber cien por ciento lo que se tiene a menos que se haga una biopsia o una resección de tejido para que el patólogo lo confirme.

El glioma es un tipo de cáncer en cerebro muy agresivo, que afecta la función cerebral y es potencialmente mortal según su ubicación y velocidad de crecimiento.
El glioma es un tipo de cáncer en cerebro muy agresivo, que afecta la función cerebral y es potencialmente mortal según su ubicación y velocidad de crecimiento. (Shutterstock)

“Ahí también entra el manejo del oncólogo y del radioncólogo para que todos trabajemos de la mano porque la cirugía sola no es suficiente. A veces los pacientes no entienden la importancia de que es cirugía, radiación y quimioterapia, todos juntos y rápido”, recomienda.

Como con la mayoría de los tumores cerebrales primarios, no se conoce la causa exacta del glioma, pero hay algunos factores que pueden aumentar el riesgo de tumor cerebral. Entre ellos, Clínica Mayo menciona la edad, debido a que el riesgo aumenta a medida que se envejece. Pero indican que los gliomas son más comunes en los adultos mayores de 65 años, aunque ciertos tipos de tumores cerebrales son más comunes en niños y adultos jóvenes. La exposición a radiación ionizante -como la radioterapia utilizada en el tratamiento de cáncer-, y la exposición a radiación causada por bombas atómicas-, tienen más riesgo de tumores cerebrales. Al igual que tener antecedentes familiares de glioma, puede duplicar el riesgo de desarrollarlo.

Según el neurocirujano, el uso de Gleolan tiene unos riesgos muy bajos “o casi ninguno”, en comparación con los beneficios que ofrece. Pero explica que hay ciertos pacientes que pueden desarrollar fotosensibilidad, lo que significa que te hace más sensible a la luz. Y, por seguridad, siempre se le pide al paciente que luego de tomarlo, por los próximos dos días, tiene que estar en un ambiente con luz tenue.

“A diferencia de otros lugares, como estamos tan cerca del Ecuador, después de la cirugía siempre decimos que no vayas a la playa por lo menos por dos semanas, porque eso es lo que, más o menos, le toma al medicamento salir por completo del sistema”, agrega.

Algunos síntomas de glioma

Según Clínica Mayo, los síntomas varían según el tipo de tumor, así como también según su tamaño, ubicación y velocidad de crecimiento. Pero indican algunos signos y señales comunes:

- Dolor de cabeza

- Náuseas o vómitos

- Confusión o disminución en la función cerebral

- Pérdida de la memoria

- Cambios de personalidad o irritabilidad

- Problemas de equilibrio

- Incontinencia urinaria

- Problemas de la visión, como visión borrosa, visión doble o pérdida de la visión periférica

- Dificultades del habla

- Convulsiones, especialmente en personas sin antecedentes de convulsiones

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