Informes de que este medicamento podría ayudar a atender el COVID-19 han provocado que muchas personas lo acaparen, aunque no se ha confirmado su beneficio

El temor a una posible infección con el nuevo coronavirus ha provocado que en los últimos días muchas personas consigan recetas de un medicamento que se utiliza para controlar enfermedades autoinmunes crónicas, como la artritis reumatoide y el lupus, entre muchas otras. Se trata de la hidroxicloroquina (Plaquenil) y la cloroquina (Plasmoquina) que, según datos anecdóticos provenientes de Europa y Asia, pudiera tener beneficios en pacientes infectados.

La hidroxicloroquina se conoce como un análogo de la cloroquina, lo que significa que ambos tienen estructuras similares pero diferentes propiedades químicas y biológicas. El primero se considera el derivado menos tóxico, según los estudios.

La semana pasada, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo en una conferencia de prensa que se consideraba autorizar su uso para otros fines más allá de los autorizados por la Administración de Drogas y Alimentos (FDA, en inglés), lo que, al parecer, ha causado una avalancha de recetas para este medicamento en las farmacias del país.

Debido al alto volumen que se ha recibido en la última semana, ahora mismo en Puerto Rico las farmacias no tienen suficientes abastos de cloroquina e hidroxicloroquina, confirmó la decana de la Escuela de Farmacia del Recinto de Ciencias Médicas (RCM), doctora Wanda T. Maldonado Dávila, quien también es miembro del “Task Force” médico creado por la gobernadora Wanda Vázquez para combatir el coronavirus. A tales efectos, dijo que le hizo unas recomendaciones a ese grupo de trabajo para que haya un control sobre el uso de este medicamento “y que esté disponible para los pacientes que ya lo reciben de mantenimiento por sus condiciones autoinmunes”.

Además, que se le pueda recetar a un paciente nuevo si se documenta que es para el tratamiento de una de estas enfermedades crónicas autoinmunes y, también, que se honren las repeticiones a estos pacientes que ya están en estos medicamentos como mantenimiento. Esperamos que esto se convierta en una orden administrativa”, explicó Maldonado, quien hizo un llamado a los médicos a que “haya prudencia con el uso de este medicamento”.

A continuación, compartimos algunos datos relacionados con el uso del medicamento:

- La hidroxicloroquina se usó originalmente para la malaria, pero desde hace años se utiliza en el tratamiento de la artritis reumatoide y el lupus, entre otras enfermedades autoinmunes. Pero hay que hacerlo con mucho cuidado, advirtió el infectólogo Javier Morales, quien dijo que el paciente puede tener problemas en la conducción eléctrica del corazón.

Los pacientes que están infectados con el coronavirus desarrollan lo que se conoce como miocarditis, que es una infección del músculo del corazón por el coronavirus. Si este músculo está mal y el sistema de conducción está impedido o lastimado, este paciente puede tener una arritmia y morir debido a la cloroquina”, advirtió el infectólogo, quien se hizo eco de lo que dijo el doctor Anthony S. Fauci, de los Institutos Nacionales de Salud (NIH, en inglés) de que “no se puede establecer una política pública con el uso de la cloroquina a base de estudios anecdóticos”.

- También se debe tener en cuenta que los efectos adversos de ese medicamento se ven a largo plazo. Entre ellos, puede causar hipoglicemia severa (cuando los niveles de azúcar bajan muy rápidamente) y debilidad, entre otros efectos, agregó la licenciada Idalia Bonilla, presidenta del comité de salud de Farmacias Aliadas y propietaria de Farmacias Aliadas Villalba.

- Es un medicamento que ayuda a mejorar los síntomas y la inflamación de pacientes con enfermedades crónicas y permite que puedan estabilizarse, coincidió la doctora Maldonado Dávila, pero también dijo que tiene unos riesgos. Entre ellos, mencionó que puede afectar la retina y la agudeza visual. Y aunque el paciente que lo toma para su condición tiene ese riesgo, es vigilado muy de cerca con análisis de sangre periódicos, así como visitas al oftalmólogo para detectar cualquier problema a tiempo.

- Según la doctora Giselle Rivera, presidenta del Colegio de Farmacéuticos de Puerto Rico, la situación principal en la isla es que este medicamento no se utiliza en una población grande. “Son unos grupos pequeños de pacientes, selectos, con unas condiciones específicas. Por lo tanto, los abastos de esos medicamentos son bajos y ahora mismo tenemos muchas recetas que están llegando con cantidades extremadamente altas sin estar aprobado (para Covid-19). No hay dosis estandarizadas, ni un estudio o guía del CDC (Centros para el Control de Enfermedades) para eso. Así que la cantidad está limitada en las farmacias de Puerto Rico, con pocas cantidades en las droguerías y si llegan muchas recetas, esos pacientes que lo utilizan para sus condiciones van a tener problemas”.


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