Lionel Príncipe Torres administra el restaurante que fundaron sus padres.
Lionel Príncipe Torres administra el restaurante que fundaron sus padres. (VANESSA SERRA DIAZ)

Una estructura en madera, con techo a dos aguas, ubicada en la carretera PR-185 del barrio Campo Rico, alberga uno de los locales gastronómicos emblemáticos de Canóvanas, cuya historia comenzó hace 46 años.

La Familia Restaurant, donde se exponen fotos y objetos antiguos alusivos a la vida en los campos del Puerto Rico del ayer, comenzó como una juguetería y tienda de venta de artículos para el hogar.

Fue en el 1972, cuando Iris Torres Olivera y Elías Príncipe Pérez, se aventuraron en el mundo de los negocios. Poco tiempo después, la pareja fue víctima de un robo a mano armada que condujo al cierre de operaciones. Sin embargo, en 1976, volvieron a la carga; esta vez con la apertura de la Tienda Iris y Cafetería.

De inmediato, la sazón de doña Iris hizo que su cafetería fuera una de las paradas obligatorias de muchos de los conductores que transitaban por el área en sus camiones de carga, quienes eran su principal clientela.

“Yo tengo el apoyo de clientes que vienen común y corriente, más de las personas de aquí de Campo Rico. Tengo una aceptación muy buena. Son clientes muy buenos, gente buena. Yo estoy contento con mi clientela, ya somos una familia”, dijo Lionel Príncipe Torres, hijo de la pareja de fundadores, quien asumió en el 1995 la administración del negocio transformado ahora en restaurante.

El concepto tiene como menú fijo los platos criollos favoritos de los boricuas. Durante la semana sirven verduras con bacalao, guanimes, fricasé de ternera y de pollo, carne guisada, chuleta asada y pernil. Todos los sábados, venden sus famosos sancochos y mondongos.

Costillas a la barbacoa, carne frita, gandinga, pastelón, lasagña, bistec; acompañados de arroz con habichuelas, tostones, amarillos, mofongo o ensalada verde, son algunas de las tantas otras delicias que preparan las cocineras del restaurante.

“También tengo desayuno, tenemos toda clase de desayunos. Tengo el revoltillo ‘La familia’ que lleva de todo: cebolla, pimientos, jamón y con el queso que usted desee. También tengo tripletas; sándwich de pavo, de pernil, pastrami, jamón, queso y huevo, toda clase de sándwiches; café expresso; jugos del país”, añadió Príncipe Torres.

Los postres como el flan de queso, dulce de papaya y el cheesecake original son hechos en casa.

“Yo estoy orgulloso de ser de Canóvanas, es mi pueblo y donde quiera que yo me paro digo que soy de Canóvanas… Somos gente muy buena, humilde, que le gusta ayudar al prójimo y la verdad es que me siento muy orgulloso de mi pueblo”, dijo el comerciante que apoya agricultores canovanenses comprándoles ajíes, recao, cilantrillo, guineo, papas e ingredientes adicionales para su negocio.

Exhibición fija de antigüedades

El acogedor establecimiento exhibe antigüedades coleccionadas por Príncipe Torres. “Tengo cosas de mi abuelo, cosas de mi papá… Es que me encanta, mi pasión son las antigüedades, que a la gente le gusta. Estas antigüedades que tenemos aquí son como algo de Puerto Rico. Son como nuestra idiosincrasia de Puerto Rico. Como se vivía en el tiempo de nuestros abuelos”, destacó.

Asimismo, el espacio cuenta con decenas de cámaras análogas, fotografías, máquinas de escribir, teléfonos, televisores, radios, balanzas, un pilón, yugos, quinqués, entre muchas piezas más que ha comprado o recibido como regalo.

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