Cuida tu estado emocional. No permitas que nada ni nadie te haga explotar. Aprende a reírte de lo que ayer te hacía enojar o llorar. Saca momentos para relajarte y recuperar energía y paz. Cuanto mayor sea el correcorre y la demanda de tu atención, paraliza toda acción y no hagas nada por cinco minutos, ni siquiera pensar.