Comienza en este mismo instante la repartición, y libérate de preocupaciones inútiles. Levanta la voz si fuera necesario, pero no permitas que te humillen. Te toca ahora mostrar tu lado fuerte para que los demás te respeten. Si observas detenidamente tu conducta, te darás cuenta de que la mayoría de tus supuestos problemas no te pertenecen.