Bajas la guardia y ya no estarás tanto a la defensiva. El Viernes Santo te recuerda que incluso los más fuertes necesitan descanso emocional y un momento de conexión espiritual. Separa tu rinconcito especial o busca estar en contacto con la naturaleza, en completa comunicación con Dios. Respira profundamente y deja ir, relájate.