Ama a tu prójimo como a ti mismo. Alimenta pensamientos de felicidad y ríete a solas de tus errores o virtudes. Controla todo tipo de exageración. Si eres muy franco podrías llegar a ser también muy ofensivo con tus palabras. Trata a los demás como te gustaría que te trataran a ti, con amor, comprensión, dulzura y respeto.