

7 de marzo de 2026 - 11:10 PM

Los envases ornamentados y los atractivos anuncios que afirman que los champús caros son el elixir de todos los males capilares pueden hacernos dudar: ¿Merecen la pena los precios más altos? ¿Debería abandonar mi champú de 8 dólares por uno de 42?
Los expertos afirman que los champús y acondicionadores asequibles que se encuentran en supermercados y farmacias pueden funcionar tan bien como las versiones caras con mensajes tentadores y testimonios en las redes sociales.
Entre otras cosas, aconsejan a los consumidores que evalúen los ingredientes de los productos, sus propios problemas capilares y de cuero cabelludo y su rutina de cuidado capilar, y que consulten a un médico en caso de duda.
Las marcas “premium” pueden funcionar bien, y algunas tienen ingredientes activos que cuestan más, según los dermatólogos. Otros factores que influyen en el precio son el tamaño de la empresa y si ha invertido en ingredientes ecológicos, agricultura sostenible y materiales reciclados.

Consejos para tu tipo de cabello
La Dra. Crystal Aguh, dermatóloga y directora del Programa de Piel Étnica de la Facultad de Medicina Johns Hopkins, afirma que suele clasificar a las personas en dos tipos de cabello: propenso al daño y resistente al daño.
Las personas propensas al daño son las que tienen el pelo muy rizado, las que lo tratan químicamente y las que utilizan herramientas calientes para peirnarlo. Por el contrario, los cabellos grasos y lisos son resistentes a los daños.
Las personas con cabello propenso a dañarse deben evitar los champús cuyo ingrediente principal sea el lauril sulfato sódico, explica Aguh. Elimina gran cantidad de sebo, un aceite natural que recubre y protege el cabello. Sin sebo, el pelo se reseca y se rompe con facilidad.

Para el pelo rizado o teñido, Aguh recomienda lavarlo con menos frecuencia para evitar eliminar demasiado sebo. Las personas con el pelo muy rizado o espeso deberían lavárselo una vez a la semana. Las personas con el pelo ondulado y teñido deberían lavarlo cada dos o tres días.
Los cabellos grasos y lisos resistentes a los daños pueden lavarse todos los días.
Céntrese en el proceso, no en los productos.
Los champús y acondicionadores caros pueden dar buenos resultados, pero hay productos asequibles que funcionan igual de bien, afirma Aguh. Ella dice a los pacientes que “no son los productos, sino el proceso” lo que más afecta a la salud del cabello, incluida la frecuencia con que se lava, se tiñe o se trata con calor.
“En lugar de gastar cientos de dólares pensando: ‘Si encuentro el champú adecuado, el acondicionador adecuado, todos mis problemas desaparecerán’, también hay que fijarse en cómo es el proceso... porque eso suele ser lo que funciona”, afirma.

Dijo que está bien mezclar productos de gama alta y de gran consumo y que la gente no debe sentirse obligada a comprar toda una línea de productos caros.
Aguh dijo que algunas marcas comunes son más asequibles porque las fabrican grandes empresas que pueden lograr economías de escala. A veces, las marcas caras tienen un equipo más pequeño y carecen de la mano de obra y los recursos necesarios para alcanzar esas mismas ventajas de coste.
Para tratar la caspa, por ejemplo, Aguh suele recomendar champús de venta libre en lugar de fórmulas con receta. Pero añade que se debe acudir al médico en caso de problemas persistentes de caspa.
El Dr. Joe Tung, dermatólogo del Centro Médico de la Universidad de Pittsburgh, afirma que el champú debe considerarse un producto para el cuidado de la piel del cuero cabelludo, no sólo un producto cosmético.
“El pelo en sí es biológicamente inactivo una vez que crece, pero bajo la superficie de la piel del cuero cabelludo hay un ecosistema completo con células madre, células inmunitarias, glándulas sebáceas y terminaciones nerviosas”, explica. “Cuando ese ecosistema está equilibrado, el cuero cabelludo se siente cómodo y el pelo crece de forma óptima; cuando se altera, las personas pueden experimentar picor, descamación, exceso de grasa o caída del cabello”.
Según Tung, al elegir un champú hay que tener en cuenta las necesidades del cuero cabelludo, y el acondicionador debe elegirse en función de la textura y el grado de deterioro del cabello. Dijo que la caspa y el picor se benefician de champús que combaten la inflamación y el desequilibrio microbiano, mientras que el cabello seco o tratado químicamente podría beneficiarse de un limpiador suave con un acondicionador rico.

Según Tung, los champús y acondicionadores caros a veces valen lo que cuestan, pero la eficacia de un producto viene determinada por sus ingredientes activos y no por la marca. “Un ingrediente antifúngico funciona por su actividad molecular, no porque venga en un frasco de lujo o sea de una marca prestigiosa”, dijo.
Los champús caros suelen utilizar agentes acondicionadores más refinados e ingredientes calmantes que pueden hacer más cómodo el lavado frecuente del cabello, según Tung. Pero algunos productos de lujo contienen fragancias o extractos botánicos que pueden irritar la piel sensible. Las personas con piel sensible suelen tolerar mejor las fórmulas más sencillas.
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