

5 de febrero de 2026 - 11:10 PM

Anok Yai ha sido proclamada modelo del último año y su nombre se consolida como uno de los más influyentes de la moda contemporánea. No se trata solo de una carrera fulgurante, sino de un cambio de paradigma dentro de una industria que, durante décadas, ha mantenido unos códigos estéticos muy definidos.
La presencia de la modelo egipcia en pasarelas, campañas y portadas simboliza una nueva etapa en la que la diversidad, el talento y la narrativa personal adquieren un peso central, con un reconocimiento otorgado por el British Fashion Council que no llega por sorpresa, sino tras una carrera plagada de trabajos para grandes firmas.
De una imagen viral al centro del sistema
La historia de Anok Yai comienza lejos de las pasarelas. Nacida en El Cairo en 1997, hija de padres sursudaneses, se trasladó siendo niña a Estados Unidos, donde creció y se formó académicamente. Su vida parecía encaminarse hacia la ciencia: estudiaba bioquímica en la universidad cuando una fotografía tomada en la Universidad de Howard cambió el rumbo de su destino.

La imagen, compartida en redes sociales en 2017, se hizo viral en cuestión de horas. Su belleza impactante y su porte natural llamaron la atención de agencias y profesionales del sector. A diferencia de otros relatos de descubrimiento, el suyo no estuvo mediado por castings interminables, sino por un fenómeno espontáneo que evidenció el poder de las nuevas plataformas en la industria de la moda.
Pocos meses después, Anok Yai firmaba con una agencia internacional y se preparaba para debutar en las pasarelas más exigentes del mundo. El tránsito de las aulas universitarias a los desfiles de alta moda fue tan rápido como determinante.
Un debut que marcó historia: Prada
El verdadero punto de inflexión llegó en 2018, cuando Anok Yai abrió el desfile de Prada. No fue un debut cualquiera. Se convirtió en la segunda modelo negra en inaugurar un desfile de la casa italiana, un gesto cargado de simbolismo en una firma conocida por marcar tendencias y discursos estéticos.

Desde ese momento, su carrera avanzó a una velocidad poco habitual incluso en un sector acostumbrado a las trayectorias meteóricas. Su forma de caminar, su presencia escénica y su capacidad para transformar cada prenda en un gesto narrativo la situaron rápidamente en el radar de los directores creativos más influyentes. La prensa especializada destacó entonces no solo su imagen, sino su inteligencia interpretativa sobre la pasarela. Anok Yai no desfila, construye personajes, un rasgo que la ha diferenciado desde el inicio.
De Saint Laurent a Mugler
Desde su debut, Anok Yai ha participado en cientos de desfiles para algunas de las casas más relevantes del panorama internacional. Versace, Saint Laurent, Valentino, Hugo Boss, Tom Ford o Mugler han contado con ella como uno de sus rostros recurrentes. Su presencia se ha vuelto habitual tanto en colecciones de alta costura como en propuestas ‘prêt-à-porter’.
Su versatilidad ha sido una de las claves de su éxito. Puede encarnar una feminidad clásica y poderosa, pero también una estética futurista o experimental. En un mismo año ha sido capaz de transitar desde el minimalismo más depurado hasta propuestas conceptuales cargadas de dramatismo.
Portadas, campañas y visibilidad global
El ascenso de Anok Yai no se ha limitado a las pasarelas. Su rostro ha protagonizado campañas internacionales y ha ocupado portadas de algunas de las revistas más influyentes del sector. Vogue Francia, Allure o Perfect han contado con ella como imagen central, consolidando su estatus dentro del circuito editorial.

Estas apariciones han contribuido a construir una narrativa que va más allá de la moda. En sus editoriales, proyecta una imagen que combina sofisticación, fuerza y vulnerabilidad, alejándose de los estereotipos tradicionales asociados a la figura de la modelo. La industria ha encontrado en ella una imagen contemporánea, alineada con los discursos actuales sobre identidad, representación y diversidad cultural que cobran fuerza para el sector de la moda en la actualidad.
Modelo del año: un reconocimiento con peso simbólico
El título de modelo del año, otorgado por el British Fashion Council en los Fashion Awards, supone un reconocimiento a su impacto en los últimos doce meses, pero también a su influencia cultural. Este galardón la sitúa junto a nombres que han marcado época y refuerza su posición como una de las figuras clave del momento.
En su discurso de agradecimiento, Anok Yai aludió a su recorrido personal y a la importancia de sentirse representada en un sector que durante años ha excluido a muchas mujeres. Sus palabras fueron interpretadas como un mensaje claro sobre la necesidad de seguir avanzando hacia una moda más inclusiva y consciente.

Uno de los aspectos más relevantes de la figura de Anok Yai es su papel como símbolo de representación. Mujer negra, con rasgos poco habituales en los cánones tradicionales de la moda, ha hablado abiertamente sobre las dificultades y microagresiones que ha enfrentado en su carrera. Lejos de adoptar un discurso complaciente, ha utilizado su visibilidad para señalar las carencias del sector y reivindicar espacios para perfiles históricamente marginados. Su presencia constante en desfiles de primer nivel ha contribuido a normalizar una diversidad que, durante décadas, fue anecdótica.
Expertos en moda coinciden en que su éxito no es una excepción aislada, sino el reflejo de un cambio estructural que, aunque lento, empieza a consolidarse. En alfombras rojas y eventos públicos, sus elecciones estilísticas refuerzan esa narrativa. Vestidos de siluetas potentes, referencias históricas reinterpretadas y una presencia que no necesita artificios excesivos definen su imagen pública.
Del laboratorio al foco mediático
El hecho de que Anok Yai estuviera destinada inicialmente a una carrera científica añade una capa más a su relato. Su formación en bioquímica ha sido citada en numerosas entrevistas como una herramienta que le ha proporcionado disciplina y capacidad analítica, cualidades que ha trasladado a su trabajo como modelo.

Esta dualidad rompe con el estereotipo tradicional asociado a la profesión y refuerza la idea de una modelo consciente de su papel dentro de la industria. Su historia personal conecta con una generación que busca referentes complejos y reales, alejados de narrativas simplificadas.
Su carrera sintetiza muchas de las transformaciones que vive la moda actual: diversidad, nuevas formas de descubrimiento, discursos más críticos y una redefinición del papel de las modelos dentro del sistema. El título de modelo del año no es un punto final, sino una confirmación de un proceso en curso.
Las noticias explicadas de forma sencilla y directa para entender lo más importante del día.

Te invitamos a descargar cualquiera de estos navegadores para ver nuestras noticias: