

12 de mayo de 2026 - 6:00 AM

Organizarte y establecer prioridades será vital para sobrellevar con éxito los exámenes finales que se imparten durante estas semanas en gran parte de las escuelas públicas y privadas del país.
“Hay que estudiar con inteligencia y planificación”, afirmó la educadora Maribel Anglada, directora del centro de tutorías y estudios supervisados Luminaries, en San Juan.
Aunque cada vez son menos los finales que cubren todo el material desde agosto o enero, Anglada dijo que organizarse es importante porque “son muchos exámenes corridos, dos cada día, y ahí estriba la dificultad en comparación con el resto del semestre”.
Anglada, quien dirige Luminaries desde 2010 y es maestra de profesión, recomendó varias maneras de aprovechar los últimos días antes de los exámenes finales:
“Primero prepárate con tiempo, sabiendo cómo será tu última evaluación. Es importante saber el contenido del examen y el modo de evaluación”, aconsejó la educadora. Por eso, asegúrate de saber si el maestro pedirá un proyecto final en vez de un examen, si el repaso será parte de la nota o si la prueba tendrá llena blancos, selección múltiple, cierto y falso o preguntas de discusión. “Si tendrás un examen de geografía, no es lo mismo estudiar para llenar un mapa de Puerto Rico que para un examen en selección múltiple”, dijo a modo de ejemplo.
“Revisa tus notas hasta hoy. ¿A cuáles materias les vas a dar énfasis? A las clases en que tienes de 67% a 69%, de 77% a 79% o de 87% a 89%, esas que con un empujón las puedes subir”, expuso Anglada. “Si tienes materias con un promedio de 75%, 85% o 95% sólido, es poco probable que suban o bajen, así que les dedicas menos tiempo. Ahora, si tienes 72% en una clase y en tu escuela 69% es F, debes dedicarle más tiempo a esa”.
De acuerdo con la experta, si conoces el tipo de prueba que tomarás, puedes pedirle a la inteligencia artificial (IA) que te haga un examen de práctica parecido. Por ejemplo, como ahora muchos libros y repasos son digitales, puedes copiar y pegar el repaso o el capítulo del libro que vendrá en el examen final y pedirle a la IA que utilice el material para hacerte una prueba de comprensión de lectura, de llena blancos, de selección múltiple o de aplicación y análisis, según sea el caso.
Luego de responder la prueba hecha por la IA, corrígete tú mismo y vuelve a repasar las partes en que saliste mal. “Al darte cuenta del error empieza un nuevo proceso de aprendizaje y es más probable que la próxima vez lo hagas bien”, sostuvo Anglada.
El día antes de tomar la prueba final es importante acostarse temprano y dormir toda la noche. Según los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos, el sueño de movimientos oculares rápidos (REM, por sus siglas en inglés) ocurre varias veces durante la noche y ayuda en el proceso de almacenamiento de recuerdos y de aprendizaje. “La consolidación de la memoria sucede en la etapa de sueño REM”, reiteró Anglada. “Si te quedaste hasta las 4:00 a.m. estudiando y casi no dormiste, esa información no está consolidada, son datos sueltos. Si te hacen una pregunta que implica usar esos datos para hacer una inferencia, la información estará fragmentada en tu mente y no tendrás la capacidad de hacerla”.
Además, aconsejó tomar agua para mantener el cerebro hidratado e ingerir un desayuno nutritivo el mismo día del examen.
“En la mañana hay que llegar al examen final cantando música alegre o escuchando algún stand-up comedy que te haga reír, para que llegues positivo al salón. Eso hace la diferencia”, aseguró Anglada. Agregó que repasar en el auto no suele ser tan beneficioso como parece. “Lo que no te sabes a estas alturas es difícil aprenderlo en el tapón”, sostuvo.
“Revisa el examen. Primero vas a hacer lo que vale más puntos y segundo, lo que tú más te sabes”, aconsejó la experta. “Si estás en un examen de matemáticas y cada ejercicio vale lo mismo, vas a ir a los que sabes y vas a hacer la mayor cantidad posible de ejercicios para obtener la mayor cantidad de puntos, y después vas a lo difícil”.
Durante la prueba, puede suceder que te quedes en blanco o estancado en una pregunta o ejercicio. “Cuando llegue un momento de crisis, es momento de cerrar los ojos y respirar profundo tres veces. Después marcas esa pregunta y vas a la próxima. Es posible que, con un cerebro más sereno, algo de las próximas preguntas despierte la memoria y recuerdes la respuesta de la que no supiste”, ilustró Anglada.
“Hay que tener en cuenta que los exámenes finales no solo miden el conocimiento; también ponen a prueba tu capacidad de organizarte, manejar el estrés y confiar en ti mismo y en tus procesos”, concluyó.
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