

7 de abril de 2026 - 6:00 AM

Desde distintos frentes, cada uno aporta a la salud de la gente: una desde la optometría y otro desde la carnicería.
Mientras la optómetra Estefany Colón López cuida la salud visual de quienes se atienden en Walmart Supercenter de Toa Baja, Jorge Cruz Rodríguez, gerente del Departamento de Carnes de la misma tienda, supervisa que el manejo de los alimentos cárnicos se haga bajo estrictas medidas de salubridad.
“El optómetra es el proveedor primario de salud visual”, definió Colón López, quien cuenta con seis años de experiencia.
La optómetra asociada del Walmart Vision Center de Toa Baja mencionó que, en un día típico de trabajo, realiza exámenes de la vista para diagnosticar errores refractivos y detectar condiciones oculares, prepara recetas para espejuelos y lentes de contacto, adiestra a pacientes que quieren usar lentes de contacto por primera vez, evalúa la presión intraocular, educa a los pacientes sobre sus condiciones y les da recomendaciones basadas en sus necesidades visuales.
Aunque en Puerto Rico la ley no permite a los optómetras recetar medicamentos oftálmicos, Colón López indicó que, con las pruebas y cernimientos que hacen, sí pueden detectar los primeros signos de cataratas, retinopatía diabética, glaucoma y otras enfermedades que se presentan en los ojos, y referir al paciente a un especialista.
“Una de las mayores satisfacciones es poder crear un vínculo con cada paciente”, expresó Colón López. “Me encanta ver las reacciones de la gente cuando ven bien, ya sea porque prueban lentes correctivos por primera vez o porque puedo mejorar su calidad de vida por medio de una mejor visión”.
Colón López hizo un bachillerato en Ciencias y luego completó un doctorado en Optometría en la Universidad Interamericana, en Bayamón. Después, pasó la reválida de la National Board of Examiners in Optometry y un examen de certificación de la Junta Examinadora de Optómetras para poder ejercer en la isla.
Luego de obtener su licencia, un optómetra puede abrir su propia oficina o trabajar en clínicas de optometría o en cadenas de ópticas. “En Puerto Rico, hace falta más personas en esta profesión para seguir impactando vidas a través del cuidado de la salud visual”, sostuvo Colón López.

En el Departamento de Carnes, Cruz Rodríguez lidera un equipo de 32 empleados. La mayor parte de las carnes frescas llegan en cajas y es en la carnicería donde se cortan y empacan para luego colocarlas en las neveras que ven los clientes.
“Nosotros trabajamos todas las carnes frescas de pollo, res y ternera, excepto las de ciertas marcas que ya vienen empacadas. Las carnes molidas se muelen en la tienda, excepto las ‘grass fed’ que vienen de Estados Unidos”, explicó.
Como gerente, Cruz monitorea la rotación de mercancía, los niveles de inventario, las fechas de expiración, los precios y la atención al cliente, vela que las carnes se manejen a las temperaturas adecuadas y que se cumpla con todos los parámetros de seguridad de alimentos para evitar la contaminación con bacterias causantes de enfermedades. “Tenemos la salud de nuestros clientes en las manos”, subrayó.
Cruz Rodríguez comenzó en el oficio luego que, como parte de un curso en su escuela superior, fue a una entrevista de trabajo en un supermercado. Lo reclutaron como empacador o “bagger” a tiempo parcial. “Después, surgió una oportunidad en el Departamento de Carnes como asociado de mantenimiento, y ahí adquirí el interés por los cortes de carne”, contó.
Su interés y empeño motivaron a la compañía a brindarle un adiestramiento de tablajero o cortador de carne. Siguió aprendiendo sobre el funcionamiento del departamento hasta hacerse gerente.
Indicó que hay empresas, como Walmart, que adiestran a empleados interesados en la carnicería, así como algunas escuelas vocacionales. “Es un curso básico, donde los empleados comienzan a ver cómo se maneja el uso del cuchillo, a conocer cada corte de carne y de dónde sale. Cuando pasan ese curso, los mandan a uno de tablajería, que es más detallado, y empiezan a usar sierras eléctricas y machacadoras de carne”, detalló Cruz Rodríguez. Completar ambos cursos toma de ocho a 10 semanas.
Quienes tienen el adiestramiento o la experiencia, pueden emplearse en supermercados y en plantas procesadoras de carne, dijo el gerente, quien trabaja hace 32 años en carnicerías. “Es un buen oficio, bien pagado, que crea estabilidad laboral porque no hay muchos tablajeros. Siempre hay demanda y mucha oportunidad de crecimiento”, aseguró.
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