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Los mensajes cambiantes de Donald Trump sobre Irán: un frágil alto el fuego y nuevas amenazas

El presidente ha cambiado sus prioridades y sus perspectivas sobre la victoria a lo largo del conflicto

7 de mayo de 2026 - 11:21 PM

Los mensajes cambiantes, y a menudo contradictorios, del gobierno de Trump a lo largo de la guerra con Irán causaron más confusión esta semana, mientras el presidente y sus asesores presentaban un relato vertiginoso sobre la estrategia de Estados Unidos para desbloquear el estrecho de Ormuz y poner fin a una guerra, el cual cambió drásticamente en cuestión de horas. (Jacquelyn Martin)

El enfoque del gobierno del presidente Donald Trump sobre la guerra con Irán durante las últimas 24 horas ha oscilado entre declaraciones de que el frágil alto el fuego permanece vigente y las operaciones militares han terminado, hasta nuevas amenazas de bombardear a la República Islámica.

El secretario de Defensa, Pete Hegseth, explicó el martes cómo el ejército de Estados Unidos protegía a barcos varados para que puedan atravesar el estrecho de Ormuz. Insistió en que se trataba de una operación defensiva y que la tregua sigue vigente, aunque Irán había lanzado misiles y drones contra fuerzas de Estados Unidos que, en respuesta, hundieron pequeñas lanchas de ataque de Teherán.

El secretario de Estado, Marco Rubio, dijo el martes por la tarde a los periodistas en la Casa Blanca que la operación militar había “concluido” y que Estados Unidos había alcanzado sus objetivos. Pero casi en la misma frase, aseguró que el presidente Donald Trump seguía buscando una “vía de paz” que exigía que Irán acepte un acuerdo para reabrir el vital corredor para el comercio de petróleo.

Horas más tarde, Trump anunció la suspensión de las labores para proteger las embarcaciones con el objetivo de alcanzar un acuerdo. Pero, la mañana del miércoles, lanzó nuevas advertencias de reanudar los bombardeos si Teherán no aceptaba las condiciones de Estados Unidos.

Los mensajes cambiantes, y a menudo contradictorios, del gobierno de Trump a lo largo de la guerra con Irán causaron más confusión esta semana, mientras el presidente y sus asesores presentaban un relato vertiginoso sobre la estrategia de Estados Unidos para desbloquear el estrecho de Ormuz y poner fin a una guerra, el cual cambió drásticamente en cuestión de horas.

Funcionarios del gobierno han intentado caminar por una línea muy fina entre mantener el alto el fuego y reabrir el estrecho, una vía por donde normalmente fluye el 20% del petróleo comercializado a nivel mundial. Las consecuencias económicas van en aumento a medida que suben los precios del combustible, y los republicanos enfrentan una creciente presión para encontrar soluciones antes de las elecciones legislativas de mitad de mandato.

Los asesores intentan vender las estrategias de Trump

Washington ha tenido dificultades para transmitir su mensaje porque la guerra no estuvo bien planeada, dijo Elizabeth Dent, investigadora del Washington Institute for Near East Policy.

“Como ocurrió muy rápido, no se le presentó al público estadounidense de una manera que, en mi opinión, resultara aceptable”, comentó Dent, exfuncionaria del Departamento de Estado y del Pentágono. “Ahora creo que Trump está haciendo más o menos todo lo que puede para evitar un regreso de las hostilidades porque vio lo impopular que fue la guerra”.

El presidente ha cambiado sus prioridades y sus perspectivas sobre la victoria a lo largo del conflicto. Ha ofrecido una definición poco clara de un alto el fuego. Y ha dado su propia interpretación de una ley que exige la aprobación del Congreso para operaciones militares después de 60 días.

La confusión se alimenta, en parte, de la tendencia de Trump a hacer declaraciones improvisadas que, en esencia, se convierten en política, señaló Dent. Asesores como Rubio y Hegseth deben explicar posteriormente las declaraciones de Trump.

Las vertiginosas 24 horas de toma de decisiones del gobierno de Trump también reflejan el hecho de que cualquier alternativa a un acuerdo “va a ir desde lo inaceptable hasta lo francamente desagradable” en un momento de gran importancia política para el presidente, dijo Ali Vaez, director para Irán del International Crisis Group.

“Este no es un gobierno que opere en función de un proceso de políticas. Opera por impulso. Y el presidente parece ahora estar cansado de esta guerra y renuente a seguir invirtiendo capital político en ella”, afirmó Vaez.

El relato del gobierno da bandazos sobre la operación en el estrecho de Ormuz

Los últimos días han sido un claro ejemplo de cómo las declaraciones del gobierno de Estados Unidos pueden parecer desfasadas y difíciles de seguir.

El presidente dijo el domingo que las fuerzas de Estados Unidos guiarían de forma segura a cientos de buques comerciales varados para sacarlos del estrecho, el cual Irán prácticamente mantiene cerrado al disparar contra barcos que navegan frente a su costa.

Hegseth y el presidente del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine, dijeron el martes que dos cargueros con bandera estadounidense cruzaron la vía marítima para encabezar el esfuerzo, pero Irán abrió fuego contra barcos de Estados Unidos y el ejército hundió seis pequeñas lanchas de ataque iraníes.

Al preguntarle por el intercambio de disparos, Hegseth respondió: “No, el alto el fuego no ha terminado”. Caine también dijo que los ataques iraníes no alcanzaron el nivel suficiente para “reiniciar operaciones de combate significativas”.

Más tarde, Rubio insistió en que Trump prefería la diplomacia.

“La Operación Epic Fury ha concluido. Logramos los objetivos de esa operación”, dijo, en referencia al nombre clave de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán. “Lo que el presidente preferiría es un acuerdo”.

Dicho acuerdo pareció más cercano cuando Trump dijo el martes por la noche que suspendía la operación en el estrecho para ver qué ocurría con las negociaciones. Pero el mandatario volvió a amenazar a Irán la mañana del miércoles.

“Si no aceptan, empiezan los bombardeos y, tristemente, serán con un nivel y una intensidad mucho mayores que antes”, escribió en Truth Social.

El ejército de Estados Unidos dijo el miércoles que disparó e inutilizó a un buque petrolero iraní cuando intentaba romper el bloqueo al transporte marítimo de Irán.

Buscando ayuda de otros países

Otro elemento confuso son los esfuerzos del gobierno por persuadir a aliados para que desplieguen buques de guerra y ayuden a reabrir el estrecho de Ormuz.

Trump ha arremetido contra países que no están dispuestos a hacer más, diciéndoles que “vayan a buscar su propio petróleo” y afirmando que no era trabajo de Estados Unidos asegurar el estrecho. Pero funcionarios del gobierno han empezado a solicitar ayuda de manera activa mientras moderan su lenguaje.

Rubio dijo que el problema no es la falta de interés, sino que muchos no pueden aportar los recursos necesarios.

“A muchos países les encantaría hacer algo al respecto. Pero no tienen una marina, ¿verdad? O no pueden llegar a tiempo”, expresó.

Después de la abrupta suspensión de la iniciativa por parte de Trump, dos funcionarios de Estados Unidos dijeron que el gobierno aún estaba en proceso de decidir si sigue adelante y cómo hacerlo, para proceder con la planeación, después de la solicitud formal de apoyo que el Departamento de Estado hizo a varios países la semana pasada.

Los funcionarios, que declararon el miércoles bajo condición de anonimato a fin de discutir sobre deliberaciones internas, dijeron que el anuncio de Trump era algo que no se esperaba y que no se les había dado orientación detallada sobre si debían retirar las solicitudes de apoyo.

Aliados de Estados Unidos, como Reino Unido y Francia, han rechazado las sugerencias intermitentes de Trump para que se involucren militarmente, pero han encabezado la formación de una coalición marítima internacional separada para asegurar el estrecho, pero únicamente después de que termine la amenaza al transporte marítimo. El grupo de ataque de un portaaviones francés avanza al sur del canal de Suez y hacia el mar Rojo en preparación para una posible misión franco-británica en el estrecho.

El asunto se ha complicado aún más por el viaje de Trump a Beijing la próxima semana.

“Ir a China mientras el estrecho sigue cerrado es humillante para el presidente Trump y coloca a China en una posición de fuerza frente a Estados Unidos, porque el presidente Trump tendría que, como ha hecho recientemente, pedir ayuda a China para resolver un problema que no existía antes de que él iniciara una guerra”, dijo Vaez.

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