“Estoy agradecido que correligionarios y adversarios están aquí”, expresó ante el homenaje, como parte de las actividades del 70 aniversario de la Constitución de Puerto Rico.

La unidad puertorriqueña fuera de líneas partidistas, la lealtad a los amigos y el orgullo patrio dominaron el mensaje que esta tarde ofreció el expresidente cameral José “Rony” Ronaldo Jarabo en ocasión de que designara la terraza oeste del Capitolio con su nombre y se develara en el lugar una tarja con su nombre.

“Esta terraza del oeste es la más cercana al Viejo San Juan, a las murallas, al Fuerte San Cristóbal… llevarán mi nombre. Eso es un gran honor para mí”, dijo el exlegislador que hoy día se destaca como asesor.

Jarabo, expresidente cameral de 1985 a 1992, dejó claro en su mensaje por qué se le reconoce como un gran orador. No solo habló de lo honrado que estaba por el homenaje sino también de lo imperativo que es que los políticos del momento dejen a un lado las diferencias y se unen en beneficio de la isla.

“Hay gente por ahí que se siente pequeña, pequeñitos y que somos colonia, territorio. Siéntanse orgullosos de ser puertorriqueños”, dijo Jarabo para ganarse los vítores y aplausos de una multitud que acudió al evento.

“Somos pequeños en extensión, pero somos grande en corazón”, prosiguió el exlegislador.

Entre los presentes estaban expresidentes legislativos como Charlie Rodríguez, Antonio Fas Alzamora y Kenneth McClintock. También estaba el líder del Partido Republicano en la isla, Jaime Fonalledas, y algunos de los legisladores incumbentes tanto del Partido Popular Democrático como del Partido Nuevo Progresista, encabezado por el portavoz y portavoz alterno de esa colectividad, Thomas Rivera Schatz y Carmelo Ríos, respectivamente. Reveló que Fonalledas era su compañero de apartamento durante sus años universitarios.

Por ello, Jarabo aprovechó la oportunidad para enfatizar en que cuenta con amigos populares, penepés e independentistas. De paso, lamentó la ausencia de algunos que ya se “han ido al infinito”, como el exrepresentante David Noriega.

“Yo nunca he negado mis amigos, nunca”, dijo no sin antes mencionar a algunos como Rivera Schatz, Rubén Berríos, Luis A. Ferré o Pedro Rosselló.

“Se me quedaron unos cuantos nombres, sabe”, bromeó Jarabo.

Igualmente, bromeó cuando hablaba de la majestuosidad arquitectónica del Capitolio, construido en 1929 y cuyo lado norte, erróneamente, se cree que es la entrada principal del lugar.

“Dicen que yo he pasado tanto tiempo en este edificio que hasta las columnas me hablan”, sostuvo arrancando risas.

Reveló que el exgobernador Carlos Romero Barceló lo invitaba a cenar en el tercer piso de La Fortaleza, espacio que es la casa del gobernador de turno.

Después de varias anécdotas, Jarabo fue contundente en su llamado.

“El canibalismo político es un cáncer que nos mata como pueblo, que tenemos que dialogar y encontrar la tolerancia esencial para respetar las ideas de todos”, sentenció.

“Para no creerse que no hay nada de verdad en el adversario. Si seguimos ese camino, nos chavamos por no usar una palabra que no puedo usar aquí. Sí, con J es. Tenemos que encontrar la manera de respetarnos los unos a los otros, de tolerarnos, de dialogar y de llegar a entendidos. Se nos va la vida colectiva”, agregó.

Los presidentes legislativos José Luis Dalmau y Rafael “Tatito” Hernández tuvieron la oportunidad de ofrecer mensajes. Sin embargo, no se les vio interactuar. Dalmau se confesó ser “un admirador de la carrera” de Jarabo. Hernández, por su parte, catalogó al político como “un general”.

La designación de la terraza oeste del Capitolio fue una iniciativa del expresidente cameral Jaime Perelló, quien dio paso a la Ley 165-2016. No fue hasta ahora que se cumplió con esa ley.

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