La ejecutiva municipal, Julia Nazario, trabaja para mover a "48 familias que todavía viven bajo toldos azules".

La alcaldesa de Loíza, Julia Nazario, insistió hoy, miércoles, en que los ciudadanos que viven en comunidades propensas a inundaciones, ya sea por su baja elevación o por ubicarse cerca de la costa, desalojen las estructuras lo antes posible.

Esta mañana, Nazario hizo un recorrido a eso de las 7:00 a.m. por las 54 comunidades del pueblo y, para su sorpresa, encontró a mucha gente durmiendo y ajenos a que la trayectoria pronosticada acercaba más a la tormenta Dorian a sus comunidades.

“Tenemos que ponernos las pilas para mover a esas 48 familias que todavía viven bajo los toldos azules y trabajar también con los que viven cerca de la orilla de la playa”, dijo Nazario a El Nuevo Día.

La alcaldesa atendió a este diario en la escuela Carlos Escobar, que finalmente pasó a manos del municipio anoche mediante un acuerdo de arrendamiento de un año y será ahí donde ubique el Centro de Operaciones de Emergencia (COE).

El municipio habilitó dos refugios que cuentan con el apoyo de generadores: la escuela Carlos González Bayán y la escuela Guillermina Rosado. A la 1:00 p.m. sólo una persona se había movido a uno de esos refugios.

Nazario precisó que le preocupa el área conocida como Villa Santos, que podría inundarse si se abren compuertas de la represa Carraízo. Lo mismo ocurriría con otras comunidades como Toledo, Miñi Miñi y Melilla.

En otras comunidades, como Vizcarrondo y Villa Batata se han instalado bombas de agua a ser activadas en caso de ser necesario.

El ayuntamiento también está pendiente de los residentes de Parcelas Suárez, donde la marea puede inundar sus calles.

En total, alrededor de 500 familiares loiceñas están en peligro a causa de la marejada ciclónica, dijo.

Nazario dijo que la comunicación con el comisionado del Negociado de Manejo de Emergencias, Carlos Acevedo, ha sido “excelente”. Nazario también conversó hoy con la gobernadora, Wanda Vázquez.


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