Suzanne Roig Fuertes. (GFR Media)

El año pasado, a nivel internacional, se reportó una baja de 5.1% en sobredosis y muertes por opioides, patrón que también se reflejó en Puerto Rico. Sin embargo, las autoridades salubristas mantienen una alerta desde hace dos años por este problema de salud pública.

El problema fue declarado emergencia nacional en Estados Unidos tras el registro de más de 72,000 muertes por sobredosis en 2017.

“La alerta (en Puerto Rico) es por (sobredosis y muertes) por opioides y opiáceos, lo que incluye heroína, fentanilo y medicamentos recetados, siendo el Tramadol el (opiáceo) más recetado”, dijo la administradora de la Administración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción (Assmca), Suzanne Roig Fuertes, durante un Encuentro Multisectorial sobre este tema que se llevó a cabo hoy en un hotel de la capital.

La funcionaria dio a conocer que este año hubo un aumento de muertes por sobredosis en las cárceles del país, con 44 fatalidades confirmadas por intoxicaciones de estas sustancias, particularmente de fentanilo, un fuerte opioide sintético similar a la morfina, pero hasta cien veces más potente.

“Por eso estamos activados con estas iniciativas”, afirmó.

Los opioides son medicamentos generalmente recetados para el dolor agudo, como después de una cirugía. Los opiáceos son sustancias naturales que se encuentran en las semillas de la planta adormidera. Morfina, Codeína, Percocet, Heroína, Buprenorfina y Metadona son algunos ejemplos.

Explicó que el 18% de los medicamentos recetados son de la familia de opioides y mientras que algunos son adquiridos legalmente en farmacias, otros se venden en la calle, donde en muchas ocasiones son fabricados en laboratorios clandestinos, dijo la funcionaria.

“En Puerto Rico prácticamente toda la droga está mezclada con fentanilo. La droga de la calle se mezcla en batidoras y (sus ingredientes) no van a estar distribuidos de manera equitativa”, sostuvo.

De acuerdo con el doctor Miguel Correa, médico especialista en adicciones con práctica en el estado de la Florida, estos medicamentos son altamente adictivos y provocan un alto nivel de tolerancia entre sus usuarios.

“Entendemos que es una pandemia”, lamentó.

Explicó que la adicción es una enfermedad crónica primaria del cerebro que se caracteriza por el uso continuo de una sustancia, a sabiendas del daño que causa.

“Tenemos que decir basta ya. Es hora de romper el estigma. Tenemos que enfocarnos en el tratamiento”, puntualizó.

Uno de los esfuerzos dados a conocer hoy a los participantes de este evento, en su mayoría médicos, enfermeras y otros profesionales de la salud, fue el uso de Naloxone (Narcan), un medicamento indicado para bloquear o revertir los efectos de un opioide, incluyendo somnolencia severa, respiración lenta o pérdida de conciencia.

“Hemos estado orientando también al personal de las cárceles y próximamente vamos también a educar a los reos y sus familiares”, dijo Roig Fuertes.

La funcionaria resaltó que en el último año y medio el gobierno ha estado adiestrando y repartiendo muestras de este medicamento a Policías, Bomberos y personal de Manejo de Emergencias para tratar de evitar muertes por sobredosis de este tipo. Recordó que en marzo el secretario de Salud, doctor Rafael Rodríguez Mercado, firmó una orden administrativa para que las farmacias puedan vender este medicamento sin receta, cuyo costo, dijo, asciende a unos $75.

“De enero a julio se han salvado 16 vidas con este medicamento”, dijo Roig Fuertes.


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