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Para noviembre de 2015, se estimaba que el 31% de los puertorriqueños veían como “muy probable” o “bastante probable” su mudanza del País en un periodo de cuatro años. (semisquare-x3)
Para noviembre de 2015, se estimaba que el 31% de los puertorriqueños veían como “muy probable” o “bastante probable” su mudanza del País en un periodo de cuatro años.

La intención de emigrar dentro de un periodo de cuatro años ha disminuido entre los puertorriqueños en tiempos recientes, según los resultados de La Encuesta de El Nuevo Día

Para noviembre de 2015, se estimaba que el 31% de los puertorriqueños veían como “muy probable” o “bastante probable” su mudanza del País en un periodo de cuatro años. Esta cifra, sin embargo, se redujo a 22%, según la más reciente encuesta que se llevó a cabo entre el 24 y el 26 de mayo de este año.

Hay varios factores que pueden explicar este fenómeno, que van desde la inestabilidad política desatada por el presidente de EE.UU., Donald Trump, hasta el efecto social que tienen los que regresan a Puerto Rico después de una jornada migratoria en los Estados Unidos, principal destino de la fuga de habitantes. 

La demógrafa Judith Rodríguez resaltó, además, que la población de jóvenes, entre las más propensas a buscar nuevas oportunidades en el exterior, se ha reducido esta década. De hecho, la porción de los habitantes entre 18 y 34 años, por ejemplo, ha disminuido en un 8% desde el 2010, según datos del Negociado del Censo. 

“Hay una reducción en términos de la intención de emigrar. Ahora la población de jóvenes se ha ido reduciendo, y eso podría ser reflejo”, dijo Rodríguez en una entrevista con El Nuevo Día

Esta reducción no significa que los índices migratorios vayan a disminuir. Por ejemplo, si la intención de emigrar se materializa para el 31% de la población en un periodo de cuatro años, como sugiere La Encuesta, alrededor de 1,057,505 se habrían marchado de Puerto Rico para el 2021. Y eso está muy lejos de la experiencia actual. 

Los números recientes

Por ejemplo, según el Censo, en el 2015 unos 89,000 habitantes de Puerto Rico se mudaron a los Estados Unidos. Esta cifra representa el 2.6% de la población, pero esta pérdida de habitantes debe medirse en comparación con el número de personas que se mudan a la Isla. Actualmente, por cada persona que llega a Puerto Rico, hay cuatro que se van.

Y la expectativa es que esta diferencia entre emigrantes e inmigrantes siga marcándose. Según el demógrafo Raúl Figueroa, el factor de empuje principal para los emigrantes es la crisis económica, y eso no ha cambiado. Al contrario, parece que va a agudizarse en los próximos dos años. 

“Hay que ver cómo se desarrolle en concreto la situación económica y las decisiones que tome el gobierno para saber cómo la población se va a comportar... Cualquier cosa que ocurra puede ser detonante para que miles de personas salgan del país”, dijo Figueroa.

Factor de empuje

Ya hay algunas que parecen tener el potencial de impactar las tendencias migratorias de manera negativa. Por ejemplo, el Plan Fiscal certificado por la Junta de Supervisión Fiscal en marzo propone una reducción de 5,000 empleos temporeros para el próximo mes de julio. 

Del mismo modo, se estima que las medidas de nuevos recaudos y reducción de gastos contenidas en este documento fiscal podrían provocar una contracción económica de 4% en el año fiscal 2018. 

Este sería uno de los decrecimientos más agudos desde que comenzó la crisis económica en el 2006. Y, para el año fiscal 2019, las proyecciones que se han publicado proponen un panorama similar. De hecho, se anticipa que, en el mejor de los escenarios, la economía llegaría a terreno positivo para el 2024. 

“Ahora mismo estamos en un estado de incertidumbre en el que se dice que va a ocurrir esto o lo otro, pero todavía no se ve el impacto grande. Esa incertidumbre hace que haya una gran interrogante sobre cómo se da la emigración. Si la economía no se mueve adelante, esa intención de emigrar y la emigración como tal va a seguir siendo un problema en los próximos años”, dijo Rodríguez.

Envejece la población

Figueroa, por su parte, estimó que desde el punto de vista migratorio, la cantidad de personas que se van podría estabilizarse en la medida que siga reduciéndose la población de adultos jóvenes, que son los más prestos a buscar nuevas oportunidades en el exterior. 

“Uno esperaría ver una disminución en migración en la medida en que la población siga envejeciendo y la población de jóvenes siga disminuyendo. Igual pasaría con el crimen, que se estabiliza... No creo que el asunto se venga a estabilizar por algún efecto que tenga la gente que regresa. La tasa de retorno todavía es bien bajita. Por cada cuatro que sale, uno entra”, dijo Figueroa. 

Sin embargo, aun manteniendo la misma cantidad de emigrantes al año, el impacto sobre la población sería cada vez mayor puesto que el fenómeno migratorio, junto con la baja en la tasa de natalidad y el aumento en las defunciones, ha provocado una disminución progresiva de la población de Puerto Rico. 

En periodos previos de grandes migraciones, la tasa de nacimientos y el aumento en la expectativa de vida compensaba la pérdida de habitantes al exterior. Eso ya no pasa y precisamente es lo que provoca que se registre una baja en la población. 

“Aunque se vayan menos personas como tal, el impacto de esas personas es proporcionalmente mayor porque la población se ha achicado en la última década. El pedazo puede ser un poco más pequeño, pero el pastel también”, ilustró Rodríguez.

El Perfil del Migrante de 2015, el último publicado por el Instituto de Estadísticas, estima que los niveles migratorios actuales son más grandes que los reportados entre 1945 y 1960, periodoen el que la isla perdió más de 500,000 personas.

Dependiendo la fuente de información estadística, se estima que entre el 2006 y el 2015, Puerto Rico perdió por la emigración entre 445,000 y 657,000 habitantes, resalta el documento. Los destinos principales de los puertorriqueños son los estados de Florida, Texas y Nueva York. 

Otros datos 

La Encuesta de El Nuevo Día midió la intención de emigrar para varios periodos. Por ejemplo, el 16% de los encuestados perciben que es “muy probable” o “bastante probable” que se muden al exterior dentro de un año. 

La cifra aumenta 2% más cuando se lleva al encuestado a evaluar su intención de irse dentro de un periodo de dos años. En síntesis, mientras más extenso el periodo de tiempo evaluado, mayor es la intención expresa de emigrar de los encuestados. 

Tanto los hombres como las mujeres contestaron de manera similar esta parte de La Encuesta de El Nuevo Día. Sin embargo, sí se registraron diferencias significativas entre los diversos grupos de edad. La tendencia general es que, a mayor edad, menor la intención de mudarse al exterior. De hecho, el 73% de los encuestados con 65 años o más no vieron probabilidad alguna de mudarse al exterior en el futuro cercano. 

El grupo que mostró una mayor intención de emigrar está compuesto de adultos entre los 35 y 44 años. Le siguen los jóvenes entre 18 y 34 años. 

De hecho, La Encuesta, por su diseño, no toma en consideración las poblaciones de adolescentes próximos a entrar a grados universitarios. 

Estos, ya sea de forma temporera o permanente, podrían también tener la intención de emigrar en los próximos años.


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