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Aunque lo buscan por aire, mar y tierra, la Policía no ha podido dar con el paradero de Alexis Candelario Santana, a quien relacionan con los eventos que culminaron en la llamada masacre de La Tómbola, ocurrida el sábado pasado en la calle Progreso del barrio Sabana Seca, en Toa Baja.

Candelario Santana, quien hace cinco meses salió de cárcel luego de cumplir una condena de seis años por un caso en el que fue representado por el hoy secretario de Justicia, Antonio Sagardía, es primo de Wilfredo Semprit Santana, dueño del negocio La Tómbola y presunto blanco principal de los sicarios.

La búsqueda de Candelario Santana ya cuenta con el apoyo de testigos presenciales que cooperan con las autoridades en el esclarecimiento del atentado, que dejó ocho muertos y 20 heridos.

Anteayer, la fiscal de distrito Wanda Vázquez y el alcalde de Toa Baja, Aníbal Vega Borges, entre otros, solicitaron a los vecinos de la calle Progreso, donde ubica La Tómbola, que cooperaran con la investigación. “Lamentablemente, sin testigos nosotros no podemos esclarecer este caso”, admitió la fiscal.

La petición aparentemente comenzó a dar resultados ayer.

“Se han estado recibiendo confidencias y sobre toda esa información se está trabajando”, indicó anoche la jefa de fiscales del distrito de Bayamón. “Están respondiendo, aunque sea de forma anónima, pero muchos están llamando y ayudando a dar con los culpables de este crimen”.

La opinión de la fiscal fue secundada por altos oficiales de la Uniformada que hablaron con El Nuevo Día.

“Están surgiendo un sinnúmero de confidencias. El llamado funcionó”, aseguró el inspector Santos Rivera, del Cuerpo de Investigaciones Criminales (CIC) de la región policiaca de Bayamón. “(Los testigos de la masacre) están dando información”, agregó.

Muchos de los datos apuntan a una presunta guerra entre Semprit Santana y Candelario Santana por ver quién de los dos se quedaba a cargo del negocio de venta de narcóticos en la vecindad de La Tómbola.

El oficial del CIC aclaró que ninguno de los dos ha sido acusado formalmente por el Departamento de Justicia, y que intentan dar con el paradero de Candelario Santana porque es una “persona de interés” en la investigación policiaca.

“Lo estamos buscando para entrevistarlo. Pero no hemos dado con él”, dijo el inspector Rivera.

El temor de represalias por parte del bajo mundo contra quienes asistan en el esclarecimiento del caso se percibe incluso en quienes dan un paso adelante y se comunican con la Policía.

“La gente está dando información, pero algunas veces directamente no involucran a Alexis”, sostuvo Rivera. “Son bien cuidadosos, por temor. Pero se está trabajando con todos los que desean cooperar”, puntualizó.

Falsa alarma

Todas las confidencias están siendo verificadas con premura, indicaron la fiscal Vázquez y el inspector Rivera.

De hecho, información suministrada de manera anónima a la Uniformada señalaba que Candelario Santana sería transportado ayer por un familiar al aeropuerto Luis Muñoz Marín para abandonar el País.

La Policía respondió de inmediato e intervino con la mujer que presuntamente conducía a Candelario Santana al aeropuerto, pero el pasajero era otro pariente.

“Llevó a una persona, pero no tenía nada que ver”, explicó el jefe del CIC de Bayamón. “Pero no estamos descartando ninguna información, las estamos verificando todas con prontitud”.

Tras salir de prisión, este diario supo que Candelario Santana -quien fue boxeador aficionado cuando joven en el gimnasio del veterano entrenador Manny Siaca y que también practicó el deporte como parte de un programa de rehabilitación dentro de la prisión- consideró irse a Estados Unidos.

Hablaron con las víctimas

Por otro lado, el proceso de entrevistas a quienes resultaron heridos en la balacera ya está por culminar, agregó el inspector Rivera.

“Ya hablamos con la gran mayoría, porque hay unos que aún están delicados (de salud)”, indicó el oficial.

Algunas de las víctimas fueron francas con los investigadores, mientras que otras “sólo decían que lo que vieron fue un tiroteo y nada más. Hablaron poco”, según Rivera.

Calma en la calle Progreso

Ayer, una tensa tranquilidad arropaba la comunidad de Sabana Seca, que ha contado con mucha vigilancia policiaca desde la masacre.

“El área está bien protegida, la gente quizás se siente más confiada a coger el teléfono y llamarnos”, opinó Rivera. “De seguro que eso ayuda a que aumenten las confidencias”, señaló.

Las personas que tengan información que pueda ayudar a esclarecer la matanza de La Tómbola pueden llamar a la línea de confidencias de la Policía, 1-800-273-3635.


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