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Toabajeña en Praga encuentra en el baile y los idiomas el antídoto para el tiempo libre en la cuarentena

Lilia Griselle González Salgado exhorta a los puertorriqueños a que, como han hecho los checos, se tomen la emergencia del COVID-19 “muy en serio”

3 de abril de 2020 - 11:40 PM

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Esta historia fue publicada hace más de 6 años.
Lilia Griselle González Salgado. (Fotocaptura)
Lilia Griselle González Salgado. (Fotocaptura)

Nota del editor: decimocuarta entrega de la serie "En cuarentena desde..." en la que boricuas nos cuentan cómo están pasando fuera del país la emergencia provocada por el coronavirus COVID-19.

Al igual que muchos puertorriqueños en la isla, Lilia Griselle González Salgado, quien vive en Praga, capital de República Checa, encontró en la música y el baile una manera productiva de invertir el tiempo libre en los días de cuarentena a causa del coronavirus COVID-19.

La toabajeña, que se casó con un checo y vive en Praga hace cinco años, también se aventuró a aprender nuevos idiomas, algo que siempre le interesó y puede maximizar ahora.

Aunque trabaja a tiempo completo en servicio al cliente para una compañía global que se dedica a la creación de químicos, González Salgado procuró crear una agenda para mantenerse activa una vez termina su jornada laboral, ya que no puede salir de su casa. No hay un toque de queda en República Checa, pero el gobierno pidió a los ciudadanos que se queden en sus hogares para frenar la expansión de la pandemia.

“Llevo poco más de tres semanas haciendo ‘home office’ (trabajo desde casa), y lo empecé una semana antes de que la empresa dijera que era mandatorio. Desde entonces, solo he salido dos veces a la calle y han sido salidas bien cortas. Fui a un parque, que queda como a dos minutos de casa, y a un restaurante”, relató vía telefónica.

En Praga, contó González Salgado, es muy común que las familias cenen casi a diario en restaurantes, pues no son costosos. “Es algo cultural. En vez de cocinar, te vas a un restaurante módico y comes allí”, dijo, al resaltar, no obstante, que ahora los restaurantes están cerrados a causa del COVID-19 y solo hacen entregas (“delivery”).

“Los gimnasios, sitios para clases de baile o yoga y los salones de belleza también están cerrados”, abundó.

González Salgado solía tomar clases de baile, pero durante la cuarentena le ha tocado improvisar en su casa.

“Me encanta bailar, así que estoy haciendo las rutinas en casa. Improviso coreografías, creo bailes… a veces, los comparto con mis colegas y otras veces los hago solo para mí. Hacer esto me despeja mucho, porque la música es muy poderosa y, realmente, me ayuda a distraerme de una manera muy distinta. Escucho canciones de baile y se me olvida, por momentos, todo lo que está pasando, particularmente que llevo semanas encerrada”, expuso.

La toabajeña, de 32 años, dijo que le dedica al baile, al menos, tres días a la semana, pero lo que sí hace a diario es practicar nuevos idiomas a través de la aplicación Duolingo.

Antes de la declaración de la pandemia y que no pudiera salir de su casa, González Salgado estaba aprendiendo alemán, pero ahora incluyó italiano, mandarín, francés y checo.

“Lo hice porque tengo más tiempo y porque, por ejemplo, si me pongo solo a aprender alemán, puede que me canse o no me motive a seguir con ese idioma. Así que un día me enfoco en italiano, otro día en mandarín y así sucesivamente. Hay días en los que cojo dos idiomas a la vez. La aplicación es bastante interactiva y eso lo hace más divertido. Lo hago todos los días porque hay lecciones tan cortas como de cinco minutos”, resaltó.

Ya trabajaba algunos días remoto

Para González Salgado, el trabajo remoto no es algo nuevo, porque su patrono le permitía trabajar desde casa cuando lo entendiera necesario.

“Lo que no es normal es que sea por tanto tiempo. Lo que hago es moverme por la casa. Tengo dos áreas que utilizo: el comedor y el sofá. El sofá es donde más me gusta estar, porque uso varios cojines para respaldar los codos y los brazos. Un área sin esos respaldos te puede dar dolor de cuello”, explicó.

Como parte de su rutina laboral, se toma sus descansos, se levanta a tomar agua varias veces y hace ejercicios de estiramiento. Trabaja de lunes a viernes, en horario de 9:00 a.m. a 5:30 p.m.

“Después de las 5:30 p.m., lo primero que hago, aunque sea por 15 minutos, es desconectarme de todo lo electrónico para descansar la vista. También, comparto con mi gato, que siempre está al lado mío (mientras trabajo). Le doy atención y eso me ayuda mucho, me quita el estrés”, expuso.

El esposo de González Salgado también está trabajando desde casa.

Llamado a tomar la situación en serio

Hasta anteayer, miércoles, en República Checa había 3,604 casos confirmados de COVID-19 y 40 muertes, según cifras del Ministerio de Salud. Praga concentra una cuarta parte de los contagios.

Entre las primeras medidas que el gobierno checo implantó para contener la enfermedad, González Salgado mencionó la restricción de viaje para todos los ciudadanos y residentes. “Eso puso freno, por ejemplo, a la gente que estaba yendo y viendo de Italia”, dijo.

Luego, cerraron las escuelas y restaurantes. Los centros comerciales seguían abiertos y los estudiantes, como no tenían clases, empezaron a llenarlos, por lo que también se ordenó su cierre. Permanecen en operación los supermercados, farmacias y comercios de artículos de higiene personal y limpieza.

“Hace poco, también pusieron la restricción de que, para salir a la calle, así sea a botar la basura de la casa, hay que usar mascarilla o algo que cree una barrera (en la boca y la nariz). La gente lo está respetando. Se están tomando muy en serio el asunto, sobre todo después de ver la cantidad de muertos en Italia y España”, destacó.

Añadió que, aunque no hay un toque de queda, los supermercados han establecido horarios para atender a los distintos grupos de edad. Por ejemplo, los adultos mayores solo pueden comprar de 8:00 a 10:00 a.m.

“El gobierno no ha dicho que no podemos salir a un parque a caminar, por ejemplo, pero sí han pedido que, si salimos, regresemos rápido a las casas. Sí hay una cuarentena estricta para todo viajero que llegó al país enfermo. Si esa persona viola la cuarentena, lo multan por tres millones de coronas checas ($120,860)”, explicó.

Si la gente sale a la calle sin mascarillas, la multa es de 20 mil coronas checas ($805).

“Mi consejo a la gente de Puerto Rico es que se tome esto muy en serio. Puerto Rico ha pasado por muchas crisis, pero siempre hemos salido bien al final. Han sido muchas tragedias y no nos merecemos otra. Es mejor que la gente tome esto muy en serio”, puntualizó González Salgado, quien se mantiene informada de lo pasa en la isla a través de las redes sociales y en comunicación con su familia.

Otros vídeos en la serie:



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