Los congresistas escucharon resumen sobre los retos que enfrenta la economía puertorriqueña. (GFR Media)

Tras escuchar por poco más de media hora un resumen sobre los retos que enfrenta la economía puertorriqueña y la expectativa de fondos federales, el congresista David McKinley, quería saber una sola cosa: por qué Puerto Rico había obtenido “tantas” asignaciones y su estado de Virginia Occidental no tenía beneficios similares.

Rodrigo Mases, portavoz de la Alianza Privada para el Desarrollo Económico de Puerto Rico, en tono diplomático, y un tanto confundido por la pregunta, le recordó al congresista que hace apenas dos años la isla había sufrido una catástrofe por el paso del huracán María por la isla y que esos eran fondos para la reconstrucción por virtud de las leyes federales.

Sin embargo, McKinley insistía y comparaba lo vivido en Puerto Rico con inundaciones que a cada año invaden algunas localidades de la jurisdicción que representa en el Congreso y recordó el caso de un pueblito en Virginia Occidental -cuyo nombre no mencionó- que se había quedado sin servicio eléctrico por dos meses por una avería que terminó cubriéndose con fondos estatales sin aportación alguna del Congreso.

“Yo lo que quiero aprender es la magia que tienen para obtener los fondos”, dijo McKinley durante el encuentro celebrado ayer en un hotel de Isla Verde entre la Alianza y un grupo de congresistas republicanos que se encuentra en Puerto Rico este fin de semana por invitación de la comisionada residente Jenniffer González.

Pero no había tal magia. El congresista no parecía estar consciente de la pérdida de unas 3,000 vidas durante la catástrofe, de los puentes caídos, de las comunidades incomunicadas, de la infraestructura de transmisión y distribución de energía que terminó en el suelo con los vientos, de la parálisis de la economía puertorriqueña o del hecho de que las disposiciones de la ley Stafford que establece la respuesta del gobierno federal tras desastres naturales incluyen a Puerto Rico.

El economista José Joaquín Villamil en ese momento intervino y mencionó que el gobierno federal proveía a Puerto Rico una menor porción de los gastos del gobierno estatal en comparación con cada una de las jurisdicciones estatales. Es decir, de ordinario la isla cubre menos de sus gastos con fondos estadounidenses que el resto de los estados. McKinley no tuvo más preguntas.

Jeff Fortenberry, congresista por Nebraska, por su parte, se expresó sorprendido por la cantidad de edificios abandonados o espacios en desuso en zonas altamente turísticas o desarrolladas.

“Los desastres son horribles, pero crean la opción de comenzar desde cero y hacer las cosas mejor”, dijo.

Se mostró dudoso, sin embargo, de algunas particularidades de la relación política entre Puerto Rico y los Estados Unidos. Preguntó, por ejemplo, si los puertorriqueños tienen algún tipo de restricción para viajar o mudarse a alguna jurisdicción estadounidense.

Villamil le explicó que el tránsito es abierto y que ese es uno de los factores por los que Puerto Rico se comporta más como un eslabón regional de la economía estadounidense que la de un país independiente.

Justo después el encuentro se acabó porque el grupo tenía pendiente una reunión en las instalaciones de la Guardia Costanera en San Juan y ya era tarde. Allá los esperaría la comisionada residente en Washington. Se espera que el grupo de congresistas esté en la isla al menos hasta el lunes.

En la delegación de congresistas también estaba Tom Reed de Nueva York y Don Young de Alaska, según se informó.


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