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“Al verme lleno de sangre, la solté y me quedé en shock”: el desgarrador relato de un amigo de Gabriela Nicole

Yandriel Dávila Feliciano, de 18 años, testificó que observó a Elvia Cabrera sacar algo de su cartera, pero no señaló que se tratara de un objeto punzante

10 de junio de 2026 - 1:12 PM

Décimo día de juicio contra Elvia Cabrera Rivera, acusada por el asesinato de la menor Gabriela Nicole Pratts Rosario. (Suministrada)

Era una noche que parecía normal: música, una actividad de cierre de verano, jóvenes compartiendo y la rutina de un pueblo que celebraba. Nada sugería que, horas más tarde, el desvío Roberto Colón, en Aibonito, se convertiría en la escena de un asesinato.

Pero, según avanzó la noche, el ambiente comenzó a cambiar. Lo que inició como un encuentro dio paso a discusiones, confrontaciones y peleas que fueron elevando la tensión en el lugar, según la declaración de Yandriel Dávila Feliciano, testigo de los hechos.

Durante la mañana de este miércoles, el joven se sentó en el banquillo de los testigos para declarar en el décimo día del juicio contra Elvia Cabrera Rivera, una de las acusadas por el asesinato de la adolescente Gabriela Nicole Pratts Rosario, de 16 años.

Ante los miembros del jurado y de la acusada en el caso, Dávila Feliciano -quien tenía 17 años en ese momento- ofreció una cronología de lo ocurrido la noche del 10 de agosto de 2025, cuando “Lela”, como le decían a la víctima, fue herida de arma blanca.

Bajo juramento, el joven, quien actualmente tiene 18 años, relató que aquel domingo asistió en la tarde a un juego de baloncesto y que, posteriormente, se dirigió a la actividad del “Gran Cierre de Verano Municipal”, en el casco urbano, donde llegó a eso de las 9:00 p.m.

Al ser interrogado por la fiscal Silda Rubio Barreto, comentó que estaba “tranquilo”, que estacionó su vehículo, un Toyota Corolla rojo de 1994, frente a una mueblería, justo en el área de un pastizal a la derecha de la tienda, para encontrarse con unas amistades.

Así fue el regreso de Anthonieska Avilés al tribunal

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Este fue el momento en que llegó a la vista con antelación al juicio en el Tribunal de Aibonito.

Acto seguido, coincidió con cinco amigos, entre ellos Pratts Rosario. Narró que disfrutaron del cierre de verano y que, luego, caminaron por el pueblo, específicamente por el área de la joyería, y se dirigieron al monumento, frente a El Maestro Liquor Store.

“A mi vista, no sucedía nada fuera de lo normal. Estuvimos (en el monumento) hasta las 11:00 p.m. u 11:15 p.m. (Luego) caminamos hacia el desvío porque estaban nuestros vehículos allí”, precisó el testigo, quien describió que estaba vestido de blanco.

Al continuar su relato en la sala 1 del Tribunal de Aibonito, ante el juez Luis S. Barreto Altieri, precisó que, en ese momento de la noche, el grupo de amistades se dividió en dos: unos abordaron su auto y otros se montaron en otro vehículo para buscar comida.

Sin embargo, indicó que no encontraron un local abierto, por lo que regresaron al desvío. Allí, se percató de que Fabiola Avilés, hermana de Anthonieska Avilés Cabrera, también acusada en el caso, discutía por celular con otra de sus hermanas, Miriathny Avilés.

Afirmó que, mientras esto ocurría, Pratts Rosario se encontraba recostada en un vehículo y lucía tranquila. Según su relato, fue en ese momento que el ambiente comenzó a cambiar de tono, a medida que más grupos empezaban a llegar al desvío.

Así llegó Anthonieska Avilés al Tribunal de Aibonito

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La coacusada por el asesinato de Gabriela Nicole Pratts Rosario tuvo una vista previo al juicio.

Entre confrontaciones y varias peleas, que ubicaron a más de nueve personas en la escena, la noche avanzó. El joven dijo que observó la llegada de una guagua Vitara verde, y que Anthiany Avilés, hermana de Anthonieska e hija de Elvia, sostenía una discusión.

“Había una discusión entre Anthiany y Lismary (Torres Rosario, hermana de Pratts Rosario). Yo les di la espalda y seguí hablando con mis amigos. Lela (la víctima del caso) seguía sentada en la baranda, detrás de Lismary”, declaró el joven en corte.

Dávila Feliciano describió cómo Lisandra “Lisa” Rosario Berríos, madre de Pratts Rosario, se integró al grupo minutos antes de que en el lugar se desatara una pelea. “Lo próximo que veo es que Anthiany coge por el pelo a Lismary y le da un puño en la cara”, subrayó.

El testigo relató que alertó sobre la pelea e, incluso, intentó intervenir para separarlas; sin embargo, a la trifulca se incorporaron dos jóvenes más. De su declaración se desprende que, lejos de tranquilizarse la situación, el ambiente se tornó cada vez más tenso.

“Veo a Elvia con su cartera. Ella saca algo que no sé describir. La cartera era bastante grande, cuadrada. Ella tenía su cartera en su hombro, (la) abrió, sacó algo, que no lo sé describir, porque había mucho revolú. No la vi (qué hizo)”, sostuvo Dávila Feliciano.

“Vuelvo a alzar la vista y Elvia estaba ya enredada peleando con Lisandra, peleando en el paseo del desvío. Yo suelto a Lismary y me enfoco en Lisandra y voy a intentar separarla”, dijo el joven, quien es el noveno testigo del Ministerio Público en este caso.

En ese momento, precisó, escuchó a uno de sus amigos gritar: “¡Lela, no!”. Aseguró que volteó la mirada y se percató de que “Lela estaba a unos nueve pies de distancia. La veo tirada en el piso, en el paseo del desvío, a mano derecha, detrás de mi vehículo”.

“Estaba tirada en el piso. Logro separar a Lisandra y entonces voy donde Lela y la cojo a mi hombro. Al verme lleno de sangre, la solté y me quedé en shock”, indicó, al narrar cómo montó, junto a dos amigos, a la menor en un auto para intentar salvarla.

Dávila Feliciano señaló que realizaron un viraje en “U” con rumbo al Hospital Menonita, en Aibonito; sin embargo, Gabriela “Gaba” Figueroa y Anthonieska se colocaron frente a su vehículo. “(Anthonieska) estaba bastante alterada. La vi alterada”, sostuvo.

A preguntas de la fiscal, señaló que, antes de ese momento, vio a Avilés Cabrera peleando con Pratts Rosario. Sin embargo, indicó que no observó a Cabrera Rivera entregándole a su hija lo que sacó de su cartera, ni si se trataba de un objeto punzante. “No la vi”, dijo.

Pratts Rosario falleció la madrugada del lunes, 11 de agosto de 2025, en la sala de emergencias del hospital Menonita, en Aibonito. Por estos hechos, la Fiscalía de Aibonito formuló dos cargos contra Cabrera Rivera y su hija, de 18 años, quien fue acusada como adulta.

Como parte de la pesquisa policial de este caso, Dávila Feliciano fue citado por la División de Homicidios del Cuerpo de Investigaciones Criminales (CIC) para declarar sobre los hechos. Su declaración ocurrió a las 4:00 p.m. de aquel 11 de agosto de 2025.

Sin embargo, durante el contrainterrogatorio a cargo del licenciado Yancarlos Maysonet Hernández, uno de los representantes legales de la acusada, quedaron expuestas varias contradicciones entre lo declarado en sala y lo contenido en su declaración jurada.

El testigo reconoció que no vio a la acusada con algún objeto punzante ni que la observara confabulando con su hija. Admitió que en su declaración jurada no se incluyen detalles sobre cómo supuestamente cargó a la víctima, ni la descripción de la cartera de la acusada.

Asimismo, reconoció que no incluyó el detalle de que la madre de la víctima y la acusada estaban peleando, o que Avilés Cabrera pegó a Pratts Rosario de un vehículo, como alegó la testigo Betzaida Caratini Ortiz, tía política de la víctima y examiga de la acusada.

Con su línea de preguntas, el licenciado parecía procurar poner de manifiesto que Caratini Ortiz habría faltado a la verdad como acto de represalia, luego de presuntamente haber sido despedida de su empleo tras una denuncia presentada por la acusada.

No obstante, su testimonio presenta varias similitudes con el de Caratini Ortiz, en cuanto ubica a la acusada en la escena del crimen abriendo una cartera. Por otro lado, no ubicó a ninguna de las dos acusadas apuñalando en la escena a la víctima.

A su vez, aseveró que no vio quién hirió al joven Crisangel González Rodríguez, de 16 años, quien también tuvo que ser trasladado al hospital Menonita la noche de los hechos. “Llegó herido como media hora después (al hospital)”, concluyó.

Culminado el testimonio de Dávila Feliciano, Rubio Barreto precisó que “a nosotros nos parece que corrobora el testimonio de Betzaida Caratini, que lo corrobora desde el primer día de los hechos”.

Finalmente, la licenciada Mayra López Mulero, representante legal de la acusada, indicó que, “tenemos a un joven que fue entrevistado por la Policía a 14 horas de los hechos y que no incluye haber visto absolutamente nada que deba preocupar a Elvia”.

“Yo creo que es evidente que este muchacho estaba mega engrasa’o del Ministerio Público ante el hecho de que tienen que recordar que estos testigos no están bajo las reglas y que están escuchando lo que están diciendo unos y otros”, puntualizó la abogada.

Hasta la mañana de este miércoles, se han marcado 200 exhibits en el juicio, de los cuales 196 corresponden al Ministerio Público y cuatro a la defensa. Además, se han admitido en evidencia 50 fotografías relacionadas con este caso.

También se han estipulado más de 30 testigos, lo que significa que se admite su testimonio, pero no tendrán que declarar en sala. En el listado se encuentran policías e investigadores forenses que trabajaron en alguna etapa de la pesquisa.

El juicio continúa el viernes a las 9:00 a.m.

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Lee aquí todos los reportajes sobre el juicio contra Elvia Cabrera Rivera:

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