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“A los 51 años estoy empezando de nuevo”

Puertorriqueños han recurrido a vivir juntos para compartir los gastos al  construir una nueva vida en la Florida. Mira el vídeo

22 de diciembre de 2014 - 12:00 AM

Archivo
Esta historia fue publicada hace más de 11 años.

ST. CLOUD, FLORIDA–  Dos matrimonios de mediana edad  -unidos por la música y religión-  comparten un apartamento en una localidad vecina de Kissimmee, con la idea de reducir gastos y abrirse camino hacia un auténtico nuevo comienzo.

Durante 25 años,  Luna Linda González  y  Aida Coreano  han sido grandes amigas.

En Puerto Rico han coincidido en sus carreras como cantantes de música sacra. Ahora, como parte de la nueva emigración puertorriqueña a la zona de Florida, se dividen los gastos de vivienda, junto a sus maridos.

Viven en un segundo piso en St. Cloud, localizado a 10 minutos de Kissimmee.

 

Luna Linda se casó con  Leonardo Pagán  hace 10 meses.  Se conocieron por internet. Desde hace ocho meses se mudaron a Florida.

Previo a llegar a este estado, ella vivía del dinero que recibe del Seguro Social en California.

Leonardo, quien tuvo un grupo de música en Vega Alta, trabajaba en una compañía de cobro en Puerto Rico, por servicios profesionales.

“De cada 10 clientes que iba a visitar me encontraba cinco casas vacías, expropiadas por el banco. Se me hacía difícil subsistir”, dijo.

Terminó vendiendo la casa en la que vivió por 28 años. Por el retraso en pagos y las dos hipotecas con las que cargaba, solo pudo sacarle a la residencia $20,0000, dinero que le sirvió de base para la búsqueda de trabajo.

No fue hasta principios de este mes, después de casi ocho meses en St. Cloud, que consiguió trabajo. Desde la primera semana de diciembre tiene dos empleos de media jornada, uno en el Polynesian Village Resort en el complejo de  Disney  World y el otro en el restaurante Margaritaville de Universal Studios.

“Lo primero que me dijeron -en plazas que pagan $7.50 y $8 por hora- es que no hay plan médico por estar a tiempo parcial”, sostuvo Leonardo.

Su esposa se mudó a California en 2002, cuando estaba soltera, después de haber sido asaltada a punta de pistola en dos ocasiones en Puerto Rico. Prácticamente se juntaron en Florida central.

El sur de Estados Unidos, encabezado por Florida, es la región que más emigrantes de Puerto Rico recibe. Solo en 2012, alrededor de 22,000 residentes de la Isla emigraron a Florida, indicó Mario Marazzi, director del Instituto de Estadísticas.

Camino difícil

  Para Luna Linda, quien por una lesión depende del Seguro Social, la experiencia que han tenido en Florida “no ha sido fácil”.

“Pero, me siento más tranquila aquí. Mi salud emocional ha mejorado, pero en cuanto a la paga, bendito, aquí mucha gente tiene que tener dos trabajos”, sostuvo.

Leonardo destaca la contradicción de que “hay más vigilancia y más policías en las calles” en Puerto Rico que la zona del centro del estado de la Florida, aunque  “aquí la ley se hace respetar”. 

“Extrañamos nuestra islita, pero se vive una gran diferencia”, agregó.

González siente un poco de racismo, aunque sea sutil.

Empezar de nuevo.Ya con un apartamento de dos cuartos rentado, Luna Linda se encontró con su amiga  Aida Coreano, que recién se había casado en octubre.  Para ese entonces, Leandro no había conseguido trabajo.

 El marido de Aida, Ismael Conde, fue profesor de música en Puerto Rico. Lleva siete años en esta zona y ahora trabaja en el complejo de parques de entretenimiento Universal.

Ella  era trabajadora social en Puerto Rico.  “Tenía que ir a visitar lugares bien lejos en Bayamón. Una persona me acechaba y me enviaba fotos obscenas.  Con el problema de la criminalidad, pues opté por renunciar a mi trabajo”, sostuvo.

En el proceso de transición se quedó un tiempo a vivir en Kissimmee con la madre de su pastora, a quien ayudaba en la casa a cambio de no tener que pagar renta. Contrario a su marido, Aida no habla inglés. Su hija también se mudó a Florida en busca de servicios para su nieto, de 12 años, quien es autista,

Las dos parejas forman una nueva familia extendida.

“El junte de familias es muy común aquí, para poder con los gastos”, sostuvo Luna Linda.

Para Leonardo  esta es también su primera experiencia fuera de Puerto Rico.  “Va a ser mi primera Navidad sin mi hija”, dijo, prorrumpiendo en llanto. “No es fácil. A los 51 años estoy empezando de nuevo”.

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