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Al centro, Javier Noriega Costas, primo hermano de Andrea, durante una actividad en la que habló como portavoz de la familia.
Al centro, Javier Noriega Costas, primo hermano de Andrea, durante una actividad en la que habló como portavoz de la familia. (Teresa Canino Rivera)

El suicidio del asesino confeso de Andrea Ruiz Costas no acabará con la búsqueda de justicia que exige la familia de la joven, tanto para ella como para todas las víctimas de violencia machista que buscan protección ante las autoridades.

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