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Ciudadanos se mantienen en un estacionamiento en Ponce por temor a regresar a sus hogares y que haya otro sismo. (EFE)
Ciudadanos se mantienen en un estacionamiento en Ponce por temor a regresar a sus hogares y que haya otro sismo. (EFE)

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Varios salubristas enfatizaron este domingo en la necesidad de que las autoridades a cargo de establecer refugios ante situaciones de emergencia y desastres revisen o establezcan protocolos que consideren la pandemia del nuevo coronavirus y cómo prevenir los contagios dentro de esas instalaciones.

El llamado surge luego que el sábado en la mañana se reportara un temblor de magnitud 5.4 al sur de Puerto Rico, que provocó el desalojo de familias de sus hogares y que se sumó a la cadena de sismos que, desde diciembre pasado, ha impactado la zona. Además, la advertencia se da a menos de un mes del inicio de la próxima temporada de huracanes, el 1 de junio.

Tras los sismos de ayer, en lugar de establecer refugios, el gobierno determinó ubicar a 21 familias damnificadas en un hotel de Ponce.

La educadora y doctora en Epidemiología Idania Rodríguez Ayuso manifestó que hace falta “un protocolo, a nivel de gobierno, sobre cómo manejar la epidemia en estos espacios cerrados”, si es que se trata de un refugio en un lugar como un plantel escolar, como regularmente ocurre cuando es inminente el paso de un fenómeno atmosférico sobre la isla.

En caso de terremotos, como se hizo en enero, la opción de establecer campamentos al aire libre es la más conveniente también ante el COVID-19, explicó la epidemióloga, aunque entiende que es indispensable establecer medidas adicionales.

En medio de la pandemia, en cualquier refugio en un espacio cerrado o abierto, debe ser un requisito “la distancia entre catre y catre”.

Rodríguez Ayuso puntualizó en que el distanciamiento físico requerido para prevenir contagios del novel coronavirus –seis pies de distancia, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés)– es una medida que también hay que aplicar en los refugios que se establezcan durante la pandemia.

En ese sentido, explicó el doctor Carlos Rodríguez Díaz, profesor en la Escuela de Salud Pública de la Universidad George Washington, el gobierno se tiene que preparar para proveer más espacio por cada persona que necesite ser refugiado.

“El espacio necesario sería mayor al que típicamente se tendría sin una pandemia que se transmite de esta forma”, sostuvo el salubrista.

El COVID-19 se transmite entre personas que están en contacto cercano, a través de gotitas respiratorias que se producen cuando una persona infectada tose, estornuda o habla, y al tocar una superficie u objeto que tenga el virus y luego se toque la boca, la nariz o posiblemente los ojos.

“También implica que hay que garantizar que las personas que necesiten refugio o salir de sus hogares tengan acceso a recursos para mantener la higiene”, indicó Rodríguez Díaz.

Se debe garantizar que haya suficiente provisión de jabón, desinfectante de manos y mascarillas, así como niveles estrictos de limpieza, tanto en las áreas donde estén los refugiados, como en los baños.

“Sabemos que, en espacios donde hay mucha gente, hay mayor riesgo de transmisión del virus, por lo tanto, va a hacer falta que haya un monitoreo de los casos, que se puedan hacer pruebas y que se puedan establecer los contactos que esas personas puedan tener”, enfatizó Rodríguez Díaz.

La exepidemióloga del Estado Ángeles Rodríguez, por su parte, recalcó que “hay una gran parte de las personas infectadas que son asintomáticas y, a la misma vez, transmiten el virus, así que las probabilidades de que la gente se infecte, no importan las medidas que uno tome, son altas”.

Ante eso, insistió en que los refugiados deben mantener las medidas de higiene y prevención recomendadas por los CDC, como el lavado de manos frecuente con agua y jabón por, al menos, 20 segundos; usar un desinfectante de manos que contenga un 60 % de alcohol como mínimo; evitar tocarse los ojos, la nariz y la boca; evitar el contacto directo; taparse la boca y la nariz con una cubierta de tela al estar rodeados de personas; cubrirse la boca al toser y estornudar, y limpiar y desinfectar superficies.