

9 de abril de 2026 - 10:00 AM


Con 13 tormentas con nombre pronosticadas, la Universidad Estatal de Colorado (CSU, en inglés) vaticinó una temporada de huracanes “algo debajo del promedio” para el 2026, pero el equipo de investigadores urgió a la ciudadanía a no bajar la guardia y a prepararse con tiempo ante la cercanía del inicio del período ciclónico el 1 de junio.
“La preparación para la comunidad en general no cambia, debe ser la misma siempre, sea una temporada activa o no tan activa como la que estamos pronosticando. En general, si hablamos de probabilidades, pues sí, tener un menor número de sistemas implica una menor probabilidad de que haya un impacto, porque hay menos de lo normal, pero no se debe bajar la guardia con el tema de la preparación”, destacó Delián Colón Burgos, coautora del pronóstico de la CSU, en entrevista telefónica con El Nuevo Día.
El pronóstico inicial para la venidera temporada de huracanes incluye 13 tormentas con nombre (sistemas con vientos sostenidos de 39 millas por hora –mph– o más), de las cuales seis se convertirían en huracanes (74 a 110 mph) y dos alcanzarían la categoría 3 o más (111 mph o más).
Estas cifras están por debajo del promedio de temporada a largo plazo de 14, siete y tres, respectivamente.
Mientras, Colón Burgos precisó que la última vez que el equipo de Ciclones Tropicales, Radar, Modelo Atmosférico y Software del Departamento de Ciencias Atmosféricas de la CSU emitió un pronóstico debajo del promedio fue en abril de 2023, con los mismos números de este año (13-6-2). Las temperaturas en el océano Atlántico incrementaron durante mayo de ese año, por lo que los números se aumentaron para los pronósticos de junio, julio y agosto.
Según la científica, los factores principales que sirven para pronosticar la intensidad de la temporada ciclónica son el fenómeno de El Niño –un patrón climático recurrente caracterizado por la presencia de aguas más cálidas de lo normal en el Pacífico tropical oriental y central– y las temperaturas de las aguas de la superficie del Atlántico.
“Ahora mismo, estamos en una Niña débil, pero hay un chance bastante grande de que vaya haciendo una transición hacia El Niño y tengamos un Niño moderado a fuerte para el pico de la temporada. De acuerdo a la NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica), hay un 80% de probabilidad de que ya estemos en El Niño cuando comience ese pico para el Caribe. Lo que ocurre es que El Niño en el Atlántico incrementa la cizalladura vertical del viento (vientos cortantes) en los niveles altos, así que, al tener más vientos que puedan interrumpir el desarrollo de los huracanes, tenemos menor chance de desarrollo en el Atlántico”, explicó.
En cuanto a las temperaturas, mencionó que las aguas del Atlántico tropical occidental están más cálidas de lo normal, mientras que, en el Atlántico tropical y subtropical oriental, están un poco más frías de lo normal. Esas “señales mixtas” llevaron a los investigadores a dar más peso a la predicción de El Niño y, por ende, a un pronóstico por debajo del promedio, pero Colón Burgos señaló que es probable que estas condiciones cambien en los próximos meses.
El nuevo reporte también incluye la probabilidad de que un huracán de categoría mayor (3, 4 o 5) toque tierra en 2026, con un 35% para el Caribe, donde el promedio entre 1880 y 2020 es 47%. Además, anticipa un 32% para toda la costa de Estados Unidos (el promedio es 43%), 15% para la costa este de Estados Unidos, incluyendo la península de Florida (el promedio es 21%) y 20% para la costa del Golfo desde el “Panhandle” de Florida hasta Brownsville, Texas (el promedio es 27%).
Colón Burgos exhortó a la ciudadanía a tomar algunas medidas previo al inicio de la temporada –que se extiende hasta el 30 de noviembre–, incluyendo almacenar alimentos no perecederos y agua embotellada, así como mantenerse informado a través de fuentes oficiales como el Servicio Nacional de Meteorología en San Juan y el Centro Nacional de Huracanes.
“Si un sistema impacta, es bien importante no prestarle tanta atención a la categoría. Esto lo vimos con (el huracán) Fiona en Puerto Rico hace un par de años. Fiona fue categoría 1, pero la lluvia que trajo fue sustancial e, incluso, fue mayor que María en partes de Puerto Rico. Así que hay efectos de lluvia, deslizamientos de tierra que no están encapsulados en la categoría de huracán, hay otros efectos que pueden ser muy fuertes y, a veces, subestimamos un huracán categoría 1 o una tormenta tropical, pero igual puede tener impactos bastante sustanciales”, esbozó.
Puerto Rico no sufrió impactos directos en 2025, temporada que cerró con 13 ciclones con nombre. El huracán más significativo del año pasado fue Melissa, que tocó tierra en Jamaica con fuerza de categoría 5, ocasionando daños de casi $9,000 millones y provocando 95 muertes en la región del Caribe.
Este es el año número 43 que la CSU emite un pronóstico para la cuenca del Atlántico. El equipo de investigadores publicará actualizaciones de este pronóstico el 10 de junio, el 8 de julio y el 5 de agosto.
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