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prima:Sabías que… ¿apellidos alemanes en Puerto Rico? Así llegaron los germanos a la isla

Fueron muchos los que buscaron su suerte en las Antillas por la situación económica y política en la Europa de principios del siglo XIX

4 de junio de 2026 - 11:10 PM

Nota del editor
Este artículo es parte de la sección "Sabías que...", cuyo fin es recordar y comprender los eventos históricos que, de una manera u otra, tuvieron un impacto en nuestro país como lo conocemos al presente. Cuéntanos en la sección de comentarios qué otro evento te gustaría conocer.

La Real Cédula de Gracia de 1815 básicamente abrió a Puerto Rico a la Revolución Industrial, que, en ese momento, comenzaba a afianzarse en los esquemas comerciales de la mayoría de los países desarrollados del mundo, incluyendo a Estados Unidos.

Esta orden real permitía la entrada legal a la isla de inmigrantes no hispánicos con alto nivel educativo, capital, conocimientos técnicos y propietarios de esclavos, a quienes la Corona les ofrecía tierras y la oportunidad de comprar maquinaria y más esclavos sin tener que pagar gravámenes gubernamentales.

Fue durante este período que Puerto Rico comenzó a experimentar varias oleadas migratorias de europeos que llegaron a aportar con su conocimiento y liquidez económica al desarrollo económico de la isla. Uno de los primeros grupos demográficos en llegar durante ese siglo a la isla fue el de los inmigrantes alemanes.

Según explica el historiador y catedrático del Sistema Universitario Ana G. Méndez, el doctor Ricardo R. Camuñas Madera, en su ensayo “Los alemanes en el Puerto Rico del siglo XIX”, esta ola migratoria germana se dividió en tres grandes grupos: “los comerciantes, muchos de los cuales establecieron importantes casas de comercio que duraron muchos años; los profesionales, como los profesores, o ingenieros que elevaron la calidad de vida en el país, y los técnicos, desde maquinistas hasta zapateros que estimularon el crecimiento económico de la isla”.

Los primeros inmigrantes de lengua alemana llegaron procedentes de Curazao y Austria a principios del siglo XIX. Muchos de estos inmigrantes establecieron negocios en pueblos costeros como Fajardo, Arroyo, Ponce, Mayagüez, Cabo Rojo y Aguadilla.

Para comienzos del siglo XX, muchos de los descendientes de estos inmigrantes se habían convertido en exitosos empresarios, educadores y científicos que aportaron grandemente a la sociedad puertorriqueña, como el médico y científico puertorriqueño de origen alemán, Agustín Stahl.

El médico y cientifico Agustín Stahl nació en Puerto Rico hijo de inmigrantes alemanes a la isla.
El médico y cientifico Agustín Stahl nació en Puerto Rico hijo de inmigrantes alemanes a la isla. (Dominio p)

Los comerciantes

Muchos de los comerciantes que llegaron a Puerto Rico procedían de importantes ciudades portuarias como Hannover, Bremen o Hamburgo, mientras que otros venían desde Prusia, un estado germano localizado en las costas del mar Báltico.

“Todos tenían preparación en una ocupación útil y necesaria en Puerto Rico”, indica Camuñas Madera en su texto.

En su ensayo, el doctor utiliza a Christian Friedrich Overmann, natural de Hamburgo, como ejemplo de uno de estos comerciantes. Primero se estableció en Saint Thomas, en 1817, y, diez años, más tarde compró una hacienda dedicada al cultivo de la caña de azúcar en Guayama.

“La hacienda se bautizó como ‘Henrietta’, por su esposa, y esta producía aproximadamente 1,000 toneladas de azúcar por año, con el trabajo de 177 esclavos. La producción en su hacienda era para asegurar la exportación de ese producto por medio de su casa comercial para Europa, y, por supuesto, a su natal Hamburgo”, señala el historiador.

Camuñas Madera también indica que la mayor parte de estos inmigrantes eran comerciantes buscando establecer nuevos negocios en el Caribe, ya que venían huyendo de la inestabilidad política y económica en Europa.

Además, señala que uno de los grandes retos que enfrentaban estos inmigrantes -procedentes de climas templados y de ciudades con gran desarrollo técnico- era habituarse al clima tropical y a un lugar donde la Revolución Industrial apenas comenzaba a dar sus primeros pasos.

Posibles ruinas de lo que fue la hacienda "Henrietta" (Enriqueta), establecida en Guayama y adquirida por el inmigrante alemán, Christian Friedrich Overmann, natural de Hamburgo.
Posibles ruinas de lo que fue la hacienda "Henrietta" (Enriqueta), establecida en Guayama y adquirida por el inmigrante alemán, Christian Friedrich Overmann, natural de Hamburgo. (Colecci)

Sin embargo, contrario a sus compatriotas establecidos en Estados Unidos, quienes formaban comunidades cerradas, los inmigrantes alemanes en Puerto Rico se casaron con criollos y adoptaron su lengua y costumbres, interactuando libremente en la nueva sociedad a la que se adherían.

Algunos de los negocios fundados en Puerto Rico por estos inmigrantes llevaron nombres como “Mullenhoff & Korber”, “Frite”, “Lundt & Co.”, “Max Meyer & Co.” y “Feddersen Willenk & Co.”.

Los técnicos

Según el texto de Camuñas Madera, también llegaron a Puerto Rico muchos ciudadanos alemanes para trabajar como maquinistas en las haciendas azucareras, así como en otras labores industriales especializadas.

“Por ello podemos encontrar zapateros en la villa de San Germán como era el prusiano Francisco Nitscherschrung; o maquinistas como el mecánico Isaac F. Pardo y Pardo (de posible origen judío sefardita); carpinteros como Guillermo Franquis Köpper, Carlos Fiquet y Juan J. Cares Kraus; así como herreros como Carlos Bahr Schiller, que tenía su propia herrería. Lo notable era la presencia de todos esos técnicos alemanes en una sola población: San Germán”, dice el historiador.

“Muchos de estos inmigrantes con experiencia técnica vendrían a Puerto Rico a cumplir un contrato por un breve periodo de tiempo como lo fue el mecánico Hermann Gugling, de 38 años, natural de la ciudad de Hannover, denominado ‘transeúnte’”, añade.

En 1871, la mayoría de estos alemanes residentes en San Germán tenía entre 29 y 42 años de edad, y aproximadamente la mitad ya estaba casada, lo que los hacía más propensos a establecerse de forma permanente en la localidad.

Edición del periodico El Imparcial de junio 12 de 1919.
Edición del periodico El Imparcial de junio 12 de 1919. (Dominio p)

Choque cultural

Cualquiera podría pensar que las dificultades al llegar a un país ajeno afectan solo a ciertos grupos, pero lo cierto es que incluso los inmigrantes de alto nivel social tuvieron que enfrentar la discriminación por parte de los insulares en Puerto Rico.

“Aquellos comerciantes que no eran de origen peninsular ibérico tenían que luchar contra el favoritismo, y de la misma forma se enfrentaban al prejuicio de una comunidad de religión, raza y valores diferentes”, indica Camuñas Madera en su texto.

“Muchos inmigrantes alemanes eran luteranos, y para poder permanecer en la Isla tuvieron que bautizarse en la Iglesia Católica. Así lo podemos ver en el archivo de la parroquia de Aguadilla, donde casi todos los mercaderes germánicos cambiaron sus nombres al hacerlo en sus creencias religiosas”, añade.

En el ámbito comercial, una de las estrategias de estos comerciantes alemanes para adherirse a la sociedad puertorriqueña era admitir a nacionales españoles como socios de sus negocios y, así, operar con mayor libertad.

Migración alemana a Puerto Rico
Migración alemana a Puerto Rico (Colección Jaime Montilla)

Indudablemente, el principal motivo de la migración alemana a Puerto Rico fue uno económico, siendo la exportación de cultivos tropicales, como el algodón, el café, el tabaco y el azúcar, los principales ejercicios comerciales de esta población en la isla.

Sin embargo, y aunque menos conocida, la llegada de maestros, ingenieros y especialistas técnicos fue igualmente significativa, pues contribuyó al despertar económico de Puerto Rico durante el siglo XIX y al mejoramiento de la calidad de vida de sus habitantes.

La mayoría de estos alemanes que llegaban y levantaban negocios exitosos, se quedaban, pero enviaban a sus hijos a estudiar a Alemania, quienes, a su vez, regresaban con sus carreras establecidas para aportar al desarrollo del archipiélago, tal como fue el caso del doctor Stahl.

La presencia de Alemania en Puerto Rico continúa viviendo en los miles de puertorriqueños que son descendientes de esta población de inmigrantes.

Migración alemana a Puerto Rico
Migración alemana a Puerto Rico (Puerto Rico Ilustrado)

Apellidos alemanes en Puerto Rico

Quizás los ha escuchado cientos de veces sin saber que se tratan de apellidos de origen germánico, establecidos en Puerto Rico durante la migración de estos nacionales alemanes a la isla.

Los siguientes son los apellidos de las primeras familias alemanas en habitar Puerto Rico y que resuenan hasta el día de hoy:

Baltmann, Behn, Brau, Christiansen, Elvers, Fritze, Fromm, Ganslandt, Hartmann, Hau, Herger, Hoffman, Kleibring, Kifenhover, Koppel, Koppisch, Korber, Kuster, Lange, Lundt, Meyer, Miller, Mirande, Müllenhoff, Muller, Nitsche, Oppenheimer, Overmann, Piterson, Raschke, Rauschenplar, Reichard, Rieckehoff, Riefkohl, Roehrs, Roller, Sanders, Schomburg, Schnabel, Schmidt, Schröder, Schultze, Schink, Stahl, Stege, Steffens, Strubbe, Tischer, Voigt, Völckers, Wiechers, Willenk, Wirshing, Wolff, Wolmart, Zaiter.

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