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Sabías que … el castillo San Felipe del Morro tuvo amenidades como cine, piscina y teatro

Los terrenos de la base militar también contaban con residencias y club para oficiales, un campo de golf y uno de béisbol

21 de mayo de 2026 - 11:10 PM

Nota del editor
Este artículo es parte de la sección "Sabías que...", cuyo fin es recordar y comprender los eventos históricos que, de una manera u otra, tuvieron un impacto en nuestro país como lo conocemos al presente. Cuéntanos en la sección de comentarios qué otro evento te gustaría conocer.

Posiblemente la has visitado cientos de veces sin internalizar que estás en presencia de una maravilla arquitectónica militar: la ciudadela española construida entre los siglos XVI y XVIII, que, por siglos, ha sido un centinela de la Bahía de San Juan.

No obstante, ¿sabías que, como parte de su larga historia, tras la invasión de 1898, el castillo San Felipe del Morro y el de San Cristóbal fueron rebautizados por las Fuerzas Armadas de Estados Unidos como Fort Brooke en memoria del general de la Guerra Civil, John Rutter Brooke? ¿Sabías que, en los terrenos de El Morro, también hubo amenidades como cine, piscina y teatro?

Te explicamos cómo comenzó todo.

De acuerdo a los récords históricos de Fort Brooke, en 1901 el Ejército de los Estados Unidos comenzó a instalar electricidad en los cuarteles y alojamientos de El Morro, del castillo San Cristóbal, el Cuartel Ballajá y otros edificios administrativos.

Vista aérea de los terrenos de Fort Brooke tomada en 1923. Nótese que aún ni las residencias de los oficiales ni la pisicina habían sido construidas.
Vista aérea de los terrenos de Fort Brooke tomada en 1923. Nótese que aún ni las residencias de los oficiales ni la pisicina habían sido construidas. (Librería del Congreso )

Luego, según el portal web del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos (USACE, en inglés), el 30 de junio de 1903 -apenas cuatro años después de la invasión- una orden ejecutiva del presidente Theodore Roosevelt reservó una zona de 98.8 acres para fines militares. Esta reserva incluía los terrenos de El Morro, el Castillo San Cristóbal, el Cuartel de Ballajá y las instalaciones de la antigua residencia del guardián del faro de El Morro.

En su punto más activo, la reserva militar comprendía de una superficie total de aproximadamente 115 acres.

Barracas en el Cuartel de Ballajá durante inspección de las tropas, año 1900.
Barracas en el Cuartel de Ballajá durante inspección de las tropas, año 1900. (National Archive Catalog)

Los respectivos inicios de la Primera (1917) y la Segunda Guerra Mundial (1939) tuvieron un gran impacto en la estructura física del fuerte, especialmente en El Morro. En ambas instancias, el Ejército realizó ampliaciones modernas para facilitar las actividades bélicas y la vigilancia del Caribe.

En 1917 comenzó la modernización de la artillería con la instalación de tres cañones de 4.7 pulgadas y una posición de artillería con cuatro cañones de 155 mm, además de mejoras en las fortalezas.

El USACE, según sus registros, construyó numerosas posiciones para albergar el nuevo armamento y, además, acondicionó el espacio para alojar a los soldados y a sus familias.

Fue para esta época que comenzó el proceso de construcción de las viviendas, el hospital y áreas recreativas, así como la piscina, un teatro, el campo de golf y un campo de béisbol. Además, se realizaron mejoras en las instalaciones sanitarias para combatir la propagación de enfermedades.

También se construyó dentro de los terrenos de Fort Brooke una de las piscinas más modernas en ese entonces.
También se construyó dentro de los terrenos de Fort Brooke una de las piscinas más modernas en ese entonces. (National Archive Catalog)

Posteriormente, se construyeron residencias para oficiales a lo largo del camino que conduce al castillo. En el ala norte de los terrenos, contiguo a la entrada principal del fuerte, se encontraba el Club de Oficiales, junto a la entonces moderna piscina de concreto armado.

Un antes y después de la moderna piscina construida en los terrenos de El Morro y de la cual apenas queda rastro.
Un antes y después de la moderna piscina construida en los terrenos de El Morro y de la cual apenas queda rastro. (san juan national historic site)

Las viviendas para oficiales solteros se encontraban del otro lado de la entrada al castillo, mientras que se levantaba un cine al aire libre entre la entrada principal a los terrenos del castillo y la del Cementerio Santa María Magdalena de Pazzis.

El cine-teatro, diseñado para mantener la moral del personal militar, los técnicos y policías destacados en el fuerte, miraba sobre el campo de golf y el parque de béisbol.

El cine al aire libre de Fort Brooke miraba sobre un compacto campo de golf para el disfrute de los oficiales. Algunos civiles podían acceder a las proyecciones bajo ciertas condiciones.
El cine al aire libre de Fort Brooke miraba sobre un compacto campo de golf para el disfrute de los oficiales. Algunos civiles podían acceder a las proyecciones bajo ciertas condiciones. (National Archive Catalog)

En la década de 1930, en el periodo entre guerras mundiales, la Administración de Obras Públicas federal colaboró con Fort Brooke para actualizar las fortificaciones. Asimismo, se desarrollaron planes para proyectos turísticos y recreativos en la base que beneficiarían tanto a la comunidad militar como a la civil.

Sin embargo, estos fueron detenidos cuando la base se convirtió nuevamente en un punto estratégico tras el inicio de la Segunda Guerra Mundial.

Entre las nuevas instalaciones incluyeron áreas de observación de submarinos en las murallas del fuerte, centros de defensa y comunicaciones del puerto y, en 1942, se construyeron búnkeres a prueba de bombas en los fosos secos del San Cristóbal y El Morro.

Fort Brooke, localizado en las instalaciones y los terrenos del castillo San Felipe del Morro contó con una, entonces, moderna piscina de concreto.
Fort Brooke, localizado en las instalaciones y los terrenos del castillo San Felipe del Morro contó con una, entonces, moderna piscina de concreto. (Librería del Congreso )

No fue hasta el 3 de marzo de 1943, bajo el mandato de otro Roosevelt, Franklin Delano, que, a través de la Orden General Número 10, Fort Brooke se convirtió oficialmente en un puesto militar.

Al año siguiente, el 31 de agosto de 1944, el Departamento de Guerra de Estados Unidos emitió la Orden General Número 71, que ordenó la transformación de la estación de Ballajá en el hospital militar del fuerte.

Según el portal web de la USACE, en 1947 la instalación médica cambió su nombre a Hospital General Rodríguez, en honor al mayor Fernando E. Rodríguez, del Cuerpo Dental del Ejército.

Lo que en su momento se conocía como el Hospital General Rodríguez.
Lo que en su momento se conocía como el Hospital General Rodríguez. (National Archives Catalog)

Pasada la amenaza de la Segunda Guerra Mundial, en 1945, los terrenos fueron cedidos sistemáticamente al Servicio de Parques Nacionales (NPS, en inglés), al Gobierno de Puerto Rico y a la Guardia Costera de Estados Unidos (USCG, en inglés), en un proceso que culminó en 1978.

Asimismo, dos años después del cambio de nombre del hospital, el 14 de febrero de 1949, el Hospital General Rodríguez cerró como parte del inicio del cese de operaciones de Fort Brooke.

El Club de Oficiales de Fort Brooke estaba localizado en el ala norte de los terrenos del Castillo San Felipe del Morro, al lado de la piscina.
El Club de Oficiales de Fort Brooke estaba localizado en el ala norte de los terrenos del Castillo San Felipe del Morro, al lado de la piscina. (National Archive Catalog)

Durante sus últimos años, la base tuvo poca actividad militar y se convirtió en sede de diversas actividades deportivas y recreativas. De igual manera, en el proceso de transferencia de los terrenos, se determinó, entre todas las partes involucradas, qué edificios debían ser demolidos para abrir el terreno al uso público: el NPS colaboró con el Ejército para derribar barracones, viviendas y áreas recreativas como la piscina, el teatro y el campo de béisbol.

Más adelante, en 1976, se modificaron los límites de la propiedad para otorgar más terreno al Gobierno de Puerto Rico en la Parcela “B”.

Hoy, el NPS administra la mayor parte de los terrenos del antiguo Fort Brooke como el “Sitio Histórico Nacional de San Juan“. El espacio luce muy parecido a como era en 1898, cuando España lo cedió a Estados Unidos.

Sin embargo, quedan pocos edificios del Ejército estadounidense: la mayoría de las estructuras del siglo XX fueron demolidas y algunas, como los búnkeres de la Segunda Guerra Mundial, se integraron al parque histórico.

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