Varios estrenos recientes de películas locales vuelven a atraer la atención mundial hacia la producción cinematográfica en Puerto Rico y su trayectoria centenaria. Y, aunque su época dorada se extendió por tres décadas —entre 1960 y 1980—, ¿sabías que la producción de cine en la isla antecedió a Hollywood por más de diez años?
El protagonismo de Puerto Rico en la historia universal del cine no ha sido efímero, sino una presencia constante en las aportaciones humanas al llamado “séptimo arte”.
El éxito del cine a nivel local fue tanto que logró desarrollar industrias alternas como la del doblaje de películas, series y comerciales, que sirvió como taller de trabajo y sustento para decenas de actores y actrices.
Muchas de las series y películas taquilleras producidas en Hollywood entre 1960 y 1970, exportadas a los países hispanoparlantes, fueron dobladas al español en la isla en estudios como Film and Dubbing Productions y Quality Dubbing.
Mientras Hollywood apenas comenzaba su transición de los llamados “nickelodeons” a los primeros largometrajes silentes en la década de 1910, esta nueva técnología se introdujo en la isla a finales del siglo XIX, cuando las Fuerzas Armadas estadounidenses filmaron la operación militar de invasión de Puerto Rico, en 1898.
Primeros años
La historia de la industria cinematográfica en Puerto Rico surge después de que los equipos Lumière comenzaran a popularizarse a finales del siglo XIX en Estados Unidos, y en países como Suiza, Dinamarca, Italia, Francia, Gran Bretaña y Alemania.
Según explica el libro “Historia del Cine Puertorriqueño”, del cineasta e historiador Joaquín García, durante la invasión estadounidense de 1898, los soldados llevaron cámaras para grabar la operación militar. Ya para 1912, explica, los puertorriqueños comenzarían a producir sus propias películas.
“Después de las primeras imágenes grabadas por los soldados estadounidenses en 1898, la mayoría de las películas producidas en la isla eran documentales. No fue hasta 1912 que Rafael Colorado grabó la primera película no documental titulada ‘Un drama en Puerto Rico’”, señala.
En 1899, Siegmund Lubin, pionero del cine estadounidense, filmó la campaña militar estadounidense en la isla en una suerte de documental de corte nacionalista titulado “La captura de Puerto Rico”, considerada la primera película filmada en la isla —como parte de una serie sobre la guerra— de la cual, lamentablemente, no se conserva ninguna copia.

Varios años después, en 1916, Colorado y Antonio Capella Martínez fundaron la “Film Industrial Society de Puerto Rico”, produciendo su primera película titulada “Por la hembra y el gallo”, película histórica puertorriqueña de tema jíbaro dirigida por el propio Colorado.
Otras compañías cinematográficas que se formaron durante este período fueron Tropical Film Company, en 1917, y Porto Rico Photoplays, en 1919.
Las proyecciones de estas primeras películas dependían de tecnología novel como los proyectores Lumière y Pathé, y eran de carácter temporal, ya que recorrían los diferentes pueblos de la isla para proyectar. Tuvieron gran éxito entre el público, particularmente entre los más jóvenes.
Para 1920, el prácticamente recién nacido negocio del cine se había extendido y habían aparecido salas permanentes en varios municipios, incluidos San Juan, Mayagüez y Ponce.
Divedco y el cine
Durante la Segunda Guerra Mundial no se realizaron películas con guiones, sino que la Extensión de Servicios Agrícolas produjo varios documentales con música de Rafael Hernández, algunos de temática histórica y cultural, pero todos con motivos sobre la agricultura en Puerto Rico.
Inmediatamente después del fin de la guerra, el gobierno resumió su gestión en el desarrollo de una industria cinematográfica patrocinando la película comercial “Querer es Poder”, en 1945, y, posteriormente, en mayo de 1949, se creó la División de Educación para la Comunidad (Divedco) del Departamento de Instrucción Pública (hoy el Departamento de Educación) mediante la Ley número 372.
Esta nueva entidad estaba enfocada en educar y movilizar a las comunidades rurales y urbanas, especialmente a las de bajos recursos, mediante el uso de cine, libros y carteles para fomentar la democracia, salud y el desarrollo social.
Divedco produjo 38 películas durante los siguientes catorce años, algunas de las cuales fueron exportadas. Varios directores puertorriqueños se graduaron de esta iniciativa, durante la cual trabajaron junto al fotógrafo de origen ucraniano y documentalista del folclor puertorriqueño, Jack Delano, y Willard Van Dyke, entre otros.
“Los peloteros”, filmada en 1951 y protagonizada por Ramón “Diplo” Rivero, fue la primera película no documental filmada y auspiciada por Divedco. Al año siguiente, “Una voz en la montaña”, de Amílcar Tirado, fue reconocida en los festivales de cine de Edimburgo y Venecia. En 1955, la entidad produjo 10 películas adicionales, entre ellas, la película de defensa de los derechos de las mujeres “Modesta”, “El Santero” y “Cuando los padres olvidan”.
Además, entre 1946 y 1969, se filmaron más de 60 proyectos extranjeros en Puerto Rico, principalmente por productores estadounidenses y latinoamericanos motivados por el fin de la edad de oro de Hollywood.
García, en su obra, argumenta que la mayoría de las 63 películas producidas durante la década de 1960 estaban dirigidas al público latinoamericano en Nueva York, lo que convirtió a la mayoría en apuestas fallidas.
Décadas de 1970 y 1980
En su libro, García explica que los cambios en los mercados y los costos, sumados al surgimiento de nuevas tecnologías y al malestar social, impactaron la industria cinematográfica durante la década de 1970.
“En Puerto Rico, el escepticismo de los posibles inversionistas provocó un cambio del cine comercial al documental, influenciado por temas políticos. La publicidad y las producciones independientes lograron mayor notoriedad que los largometrajes”, señala.
Fue durante esa época cuando el Movimiento Pro Independencia incursionó en el cine para producir varias películas independentistas, incluyendo una sobre el estatus político titulada “Puerto Rico, paraíso invadido”, de 1970, y otra sobre el desarrollo propuesto en la reserva natural de Mona, titulada “Denuncia de un embeleco”, de 1975.
Asimismo, durante la década de 1970, Estados Unidos produjo más películas en Puerto Rico que ningún otro país, produciendo unos 24 largometrajes.
La mayoría eran películas de serie B, típicas de la época, como la última película del productor Sydney W. Pink, “El hombre de O.R.G.Y.”, de 1970, y la comedia clásica “Bananas” , de 1971 y dirigida por el reconocido director neoyorquino, Woody Allen. La comedia está protagonizada por Miguel Ángel Suárez, Emanuel “Sunshine" Logroño y Jacobo Morales, quien se inmortalizaría como director y guionista por sus clásicos “Dios los cría”, de 1979, “Nicolás y los Demás”, de 1986, y “Lo que le Pasó a Santiago”, de 1989 y protagonizada por Tommy Muñiz.
Estudios de doblaje
Por décadas, las películas angloparlantes producidas en Hollywood fueron distribuidas en los países de lengua hispana con gran éxito, dobladas al español por actores profesionales. Fue gracias a esta demanda que Puerto Rico se posicionó como una escuela de doblaje de voces (voiceovers) de gran profesionalismo, talento y solidez técnica.
Esta industria se creó en Puerto Rico de la mano del pionero de las telecomunicaciones, Ángel Ramos, el legendario propietario del periódico El Mundo, WKAQ Radio y el canal 2 de Telemundo.

Populares series de televisión de la época, como “Bonanza” y “Perry Mason”, y películas como “Rocky”, fueron dobladas en la isla, en los estudios del canal 2, creando un inmenso taller para los actores del patio.
La época dorada de la industria del doblaje en Puerto Rico se extendió por unos 20 años, entre las décadas de 1960 y 1980, donde figuras como Yoyo Boing y Johanna Rosaly dieron voz a series y películas de Hollywood, en estudios como Film and Dubbing Productions, fundado en 1958.
Según explica García en su libro, para 1971, Empresas El Mundo creó Creative Film Producers y adquirió Viguié-Guastella, “centrándose en la traducción y la localización”. Posteriormente, en 1974, se crea Guastella Films, mientras que otra empresa de traducción, Quality Dubbing, que se mantuvo activa hasta 1980, surgió ante la gran demanda de trabajo.
Desafortunadamente, y ante el empuje de nueva tecnología, los estudios establecidos durante la década de 1970 fueron desapareciendo sistemáticamente hasta cerrar en su totalidad a principios de la década de 1990.
Algunas de las voces más memorables de esta industria fueron Axel Anderson, Braulio Castillo, padre; Daniel Lugo, Edmundo Rivera Álvarez, Elín Ortiz, Emanuel “Sunshine” Logroño, Eugenio Monclova, Jacobo Morales, Miguel Ángel Álvarez, Miguel Ángel Suárez, Pedro Juan Figueroa, Raúl Carbonell, hijo y Raúl Carbonell, padre; Ulises Brenes, Walter Mercado, Camille Carrión, Esther Sandoval, Johanna Rosaly, Lucy Boscana, Lydia Echevarría, Ofelia D’Acosta y Sara Jarque, entre muchos otros.

