27 de diciembre de 2025 - 11:10 PM

Era viernes, 14 de noviembre, y José A. Colón utilizaba la máquina de presión en su hogar cuando el teléfono sonó. “Tienes que venir aquí, ahora. ¿Ya tienes la maleta preparada?”, le cuestionaron del otro lado de la línea.
“Yo me puse así”, contó, mientras movía sus manos como señal del nerviosismo que la llamada le generó. Colón lleva mascarilla para protegerse, pero la alegría en su rostro mientras hacía el relato era evidente.
Llevaba tiempo esperando esa llamada. En 2022, fue diagnosticado con cirrosis y, un año después, su cuadro de salud se complicó tras la detección de cáncer. Su mejor alternativa: un trasplante de hígado.
“Fue una decisión fácil de tomar porque, a mí, se me explicó que, por lo que yo tenía, si le seguía dando largas al asunto, se me podía complicar”, relató.
La operación fue el mismo 14 de noviembre. No hubo complicaciones durante la intervención, aunque la estadía en el hospital se extendió hasta el 1 de diciembre. Cuatro días después, Colón cumplió 58 años.
“En la casa, lo tenemos como en una burbuja, porque hasta puertas de plástico pusimos y compramos purificador de aire para que él pudiera tener la mejor oxigenación posible”, compartió su esposa –por 41 años–, Zenaida González.
“Él es un ser especial. Yo decía: ‘Dios mío, ¿por qué él? ¿Por qué?’. Esposo, padre, amigo e hijo excelente. Era cuidador de su papá y su mamá”, dijo González, entre lágrimas. Ella y sus hijos, un varón y una fémina, han sido esenciales en el proceso de recuperación.
La intervención de Colón se convirtió en el trasplante de hígado número 500 que el Hospital Auxilio Mutuo, en San Juan, realiza desde el establecimiento del programa, en 2012.
“Decir, en Puerto Rico, donde hacemos 40 trasplantes al año, que llevamos 500… 20 años atrás, cuando yo estaba entrenándome, era impensable”, expresó, por su parte, el doctor Pedro Hernández Rivera, director quirúrgico del Centro de Trasplante de Auxilio Mutuo.
“Estas 500 vidas que se salvaron en Puerto Rico, probablemente, más de la mitad hubiese fallecido, porque no tenían los recursos para poderse trasplantar (fuera del país). Así que tener un programa de trasplante en Puerto Rico es un tesoro”, resaltó el galeno.
La razón más común para requerir un trasplante de hígado, en adultos, es la cirrosis hepática (cicatrización permanente que daña el órgano e interfiere con su funcionamiento). Sin embargo, los pacientes con fallo hepático agudo o con tumores hepáticos también son elegibles. Auxilio Mutuo realiza, anualmente, un promedio de 40 trasplantes de hígado.
Sobre la recuperación de los pacientes trasplantados, Hernández Rivera destacó que la sobrevivencia anual excede el 94.8%, es decir, 2% por encima del estimado nacional, que es 92%. “Estamos bien complacidos con lo que podemos hacer con nuestros pacientes”, señaló.
Actualmente, dijo Hernández Rivera, hay 15 personas en Puerto Rico en espera de un hígado. La cifra, no obstante, varía muchísimo. En comparación, hay entre 300 y 400 personas en necesidad de un riñón.
Para determinar si un paciente es candidato a trasplante, se sigue un proceso que incluye evaluaciones clínicas, pruebas de laboratorio, radiografías, estudios cardiovasculares y la asistencia de trabajadores sociales. “Hacemos trasplantes desde pediátricos hasta tercera edad avanzada. La edad, por sí sola, no es una contraindicación para un trasplante, pero, claro está, una vez los pacientes están en los extremos de las edades, pues, es un poquito más complejo”, explicó.
Este 2025 ha sido, particularmente, un año en el que la cantidad de donaciones de órganos se ha reducido, un hecho que Rodríguez Hernández atribuye, en parte, a los cambios demográficos en el país. Aun así, ya han completado 36 trasplantes de hígado.
Otro factor determinante, sostuvo, es el aumento en la edad promedio del donante. “Puede que (este año) lleguemos al mismo número (de 40 trasplantes); esa es la meta. Pero, es más significativo porque esto es con menos donantes y un poquito más viejitos”, indicó.
“La edad promedio del puertorriqueño, ahora mismo, es 45 años, que nos pone, más o menos, a tono con países europeos, como España e Italia. Si vamos a Santo Domingo, su demografía son 28 años. Y, entonces, cuando empezamos a hacer trasplantes, los donantes vienen de esa población”, detalló.
El cambio demográfico, a su vez, disminuye la incidencia de conductas que exponen a las personas a accidentes, como el uso de vehículos todoterreno o “four tracks”. “Hacemos más trasplantes ahora de donantes un poquito más viejos y que fallecen por derrames cerebrales u otras condiciones”, abundó el cirujano.
Casi todos los trasplantes que Auxilio Mutuo realiza surgen de donantes locales, salvo excepciones en las que se dificulta conseguir un órgano compatible. “En hígado, cuando hay ciertos pacientes que su enfermedad es crítica, pues, también nos permiten expandir y traer órganos, usualmente, del sureste de Estados Unidos, pero es una coordinación mucho más compleja y más costosa que el hospital tiene que absorber”, explicó.
El órgano trasplantado a Colón, contó el médico, no fue identificado inicialmente para él. Resultó que el equipo médico del recipiente original declinó el órgano, un escenario que colocó al equipo del programa a identificar un nuevo paciente. Esto puede ocurrir por diversos factores, como la falta de transportación o inestabilidad en el cuadro clínico del paciente.
“Ahí, está el arte dentro de la ciencia, ¿verdad? Porque no hay órganos para otras personas; hay órganos que hay que hacerlos funcionar en otras personas”, mencionó Hernández Rivera. “Lo normal es lo impredecible en trasplantes”, subrayó.
Tanto Hernández Rivera como el director ejecutivo de Auxilio Mutuo, el licenciado Jorge Matta Serrano, destacaron el compromiso de la institución en la continuidad y ampliación del programa de trasplantes, el único en Puerto Rico y el Caribe.
“Alcanzar estos 500 trasplantes de hígado nos entusiasma mucho y nos compromete más con la comunidad a seguir siempre hacia adelante, logrando siempre el bienestar de nuestros pacientes”, afirmó Matta Serrano.
Destacó, igualmente, la misión educativa de Auxilio Mutuo en la formación de nuevos profesionales. Los cuatro cirujanos de trasplante realizaron su residencia de cirugía general en la isla y completaron su entrenamiento en la institución, ilustró, en tanto, Hernández Rivera.
“Lo interesante de todo esto es que lo hacemos en Puerto Rico. O sea, el paciente no tiene que ir después a otro sitio. El pre, el durante y el post se hace en Puerto Rico”, afirmó Matta Serrano.
Hernández Rodríguez aportó que tiene la meta –“bien ambiciosa”– de duplicar el número de trasplantes de hígado anuales.
Mientras, El Nuevo Día preguntó a Colón qué está deseoso por hacer una vez complete su recuperación, a lo que respondió: “Agarrar el ‘trimmer’ y seguir con lo que estaba terminando en casa. Se quedó la pintura a mitad. Se quedaron las rejas a mitad”.
“Yo estoy aquí gracias a un donante, por una persona que ofreció su órgano. Quisiera que muchos más lo hicieran y no nada más órganos, también sangre, plaquetas, plasma. Son cositas importantes y le das una segunda oportunidad a otra persona”, puntualizó.
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