El candidato presidencial Alberto Fernández se dirige a sus simpatizantes en la sede de su partido "Frente de todos", después de las elecciones primarias en Buenos Aires, Argentina. (AP/Sebastian Pani)

Buenos Aires — El descontento por el ajuste económico aplicado por el presidente Mauricio Macri se plasmó en las primarias celebradas el domingo en Argentina y abrió las puertas para el regreso del populismo en las elecciones presidenciales del 27 de octubre.

El opositor kirchnerista Alberto Fernández, ungido como candidato presidencial y acompañado en la fórmula electoral por la exmandataria Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015), era el más votado en las primarias que definieron las candidaturas para las elecciones presidenciales de octubre, según el escrutinio oficial.

Fernández, exjefe de gabinete durante la primera etapa de la presidencia de la ahora senadora y previamente en el gobierno de su fallecido esposo Néstor Kirchner (2003-2007), obtenía 47.34% de votos respecto al 32.26% alcanzado por Macri, un conservador respaldado por los mercados y Estados Unidos.

Un total de 88% mesas fueron escrutadas hasta el momento.

La diferencia de 15 puntos porcentuales de Fernández frente a Macri revelaba la debilidad del mandatario conservador y posicionaba al primero como potencial triunfador en la primera vuelta electoral de octubre.

Nunca fuimos locos gobernando, siempre arreglamos problemas que otros generaron. Una vez más lo vamos a hacer”, sostuvo Fernández en tono triunfalista.

Macri va en busca de su segundo período con una economía estancada, una tasa de desempleo de 10.1% y una inflación que alcanzó 22.4% en el primer semestre, pero podría llegar a 40% al final del año, según analistas, y con una pobreza que afecta a más del 32% de la población.

Más temprano el mandatario admitió la derrota y lamentó que los argentinos no hayan apoyado su proyecto de transformación.

“Estamos acá reconociendo que hemos tenido una mala elección y eso nos obliga a redoblar los esfuerzos para que en octubre continuemos con el cambio”, dijo el mandatario, quien busca su reelección.

Macri integra la fórmula oficialista junto al senador peronista Miguel Ángel Pichetto, con el que esperaba atraer los votos del peronismo no kirchnerista.

Fernández de Kirchner, quien de confirmarse estos resultados volvería a estar en el centro del poder en Argentina, señaló que “los primeros números que estamos teniendo nos hace ponernos contentos y optimistas”.

“Pero no solamente porque ganamos una elección, esto no es un partido de fútbol. Muchos argentinos y argentinas comprendieron y entienden que las cosas deben cambiar en la República Argentina porque así como estamos no estamos viviendo bien, no estamos tranquilos", dijo la exmandataria en un mensaje grabado desde la austral provincia de Santa Cruz.

La finalidad de las primarias era definir los candidatos de cada partido, pero en esta contienda cada una de las fuerzas políticas habían definido a su postulante, por lo que permiten calibrar el respaldo con el que cuentan de cara a las presidenciales.

Los resultados difundidos hasta ahora de las primarias evidenciarían que el descontento social por las políticas de ajuste de Macri prevaleció sobre el rechazo que generó la figura de la expresidenta a raíz de las múltiples causas que afronta por presunta corrupción.

Mariel Fornoni, directora de la consultora Management & Fit, dijo a The Associated Press que el deterioro de la economía influyó en los buenos resultados de Fernández. “Más allá de la mala imagen que tuvo en este tiempo Cristina... está claro que el punto más débil de Macri es la gestión de la economía y más allá de que haya mejorado en estos últimos tres meses... la economía pesó más que cualquier otra cosa”.

La analista señaló que “la gente la pasa mal y siente que Macri no termina de gestionar bien la economía, no acierta con un modelo”.

Se espera que la amplia ventaja de Fernández sobre Macri tenga un fuerte impacto en los mercados financieros a partir del lunes, según indicó a AP Matías Carugati, economista jefe de la consultora Management & Fit.

Al haber superado 45% de apoyo, lo inversores “estarán nerviosos porque con ese porcentaje se define (el triunfo) en la elección de octubre”, señaló el economista.

La victoria de la fórmula peronista conllevaría “presiones sobre el tipo de cambio, el riesgo país y la bolsa...y las presiones se pueden llegar sostener a lo largo el tiempo”, agregó.

Para ser electo presidente se necesitan 45% de los votos o al menos 40% y tener una diferencia mayor a 10 puntos porcentuales sobre el segundo candidato más votado. En caso de no alcanzarse esas cifras se celebrará una segunda vuelta en noviembre.

El gobierno se aferra a la esperanza de revertir estos resultados adversos cuando se celebren los comicios de octubre, tal como sucedió en 2015, cuando perdió en las primarias y en la primera cita electoral pero finalmente se impuso en el ballotage.

“Es una elección donde la Argentina tiene que definir si sigue en un camino de transformación, de profundización de la democracia, de la inserción al mundo, de la mejora y el desarrollo, o vuelve a un modelo populista autoritario que ha fracasado en todos los lugares donde se ha implementado”, expresó Macri.

Para las primarias se inscribieron nueve fórmulas presidenciales y 33.8 millones de personas estaban habilitadas para votar. Los precandidatos que no obtengan un mínimo de 1.5% de los votos no podrán participar en las elecciones de octubre.


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