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Las tres víctimas de abusos del cura chileno Fernando Karadima se reunieron con Francisco en el Vaticano (AP/Alessandra Tarantino).

Roma - Las tres víctimas de abusos del cura chileno Fernando Karadima pidieron este miércoles que el papa Francisco "transforme en acciones ejemplares y ejemplificadoras sus cariñosas palabras de perdón".

Juan Carlos Cruz, James Hamilton y José Andrés Murillo, que sufrieron los abusos cuando eran menores de edad, dijeron que el Papa se mostró "muy receptivo, atento, empático" en sus reuniones a solas con cada uno de ellos en la residencia Casa Santa Marta, y que les pidió sugerencias que ellos le mandarán en los próximos días, explicaron en un comunicado conjunto.

Los tres, que estos días se reunieron con el Pontífice argentino, dijeron que, además, se necesitan "acciones", pues "de no ser así, todo esto será letra muerta". 

En el comunicado, las tres víctimas reconocieron que el Papa les pidió perdón "en nombre propio y a nombre de la Iglesia universal", un gesto que dijeron agradecer igual que "la hospitalidad y generosidad" recibida en estos días, en los que han sido acogidos en el Vaticano.

"Pudimos conversar de manera respetuosa y franca con el Papa. Abordamos temas difíciles como el abuso sexual, el abuso de poder y sobre todo el encubrimiento de los obispos chilenos. Realidades a las que no nos referimos como pecados, sino como crímenes y corrupción y que no se agotan en Chile, sino que son una epidemia", reza la nota.

"Una epidemia que ha destruido miles de vidas de niños, niñas y jóvenes. Personas que confiaron y que fueron traicionados en su fe y en su confianza. Hablamos desde la experiencia. Una a la que otros no han logrado sobrevivir", añade el comunicado que leyeron durante un encuentro con la prensa.

Cruz, Hamilton y Murillo mantuvieron por separado reuniones con el Pontífice y en ellas le expusieron "la gravedad del encubrimiento del abuso, porque lo sostiene, lo replica, lo hace impune y favorece la creación de redes de abuso dentro y fuera de la Iglesia".

Asimismo, le transmitieron que "la Iglesia tiene el deber de transformarse en aliada y guía del mundo respecto de la lucha contra el abuso, y refugio para las víctimas", algo que opinan actualmente no existe.

Los tres denunciaron que, durante los últimos diez años, fueron tratados "como enemigos" porque lucharon "en contra del abuso sexual y el encubrimiento en la Iglesia", pero matizaron que "en estos días" conocieron "un rostro amigable de la Iglesia, totalmente diferente".

Explicaron que el papa "le pidió formalmente perdón en nombre propio y en nombre de la Iglesia universal".

Karadima fue condenado en 2011 por la Justicia canónica a una vida de reclusión y penitencia por estos hechos, que fueron encubiertos durante muchos años por el obispo de Osorno, Juan Barros.

Este ha sido defendido a ultranza por el papa Francisco, pero, tras la investigación que ordenó al obispo maltés Charles Scicluna, aseguró que había sido mal informado, pidió perdón a todas las víctimas y convocó a Cruz, a José Murillo y James Hamilton al Vaticano para poder hablar con ellos privadamente.


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