

7 de enero de 2026 - 9:22 PM

El presidente estadounidense Donald Trump dijo el martes que Venezuela suministrará entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos, y prometió utilizar los ingresos de la venta de este petróleo “para beneficiar a la gente” de ambos países.
La Casa Blanca está organizando una reunión el viernes con ejecutivos de compañías petroleras estadounidenses para hablar sobre Venezuela, a la que el gobierno de Trump ha estado presionando para que abra más industria petrolera a la inversión estadounidense. Se espera que representantes de Exxon, Chevron y ConocoPhillips asistan a la reunión en la Casa Blanca, según una persona familiarizada con el asunto que solicitó el anonimato para discutir los planes.
Más temprano el martes, las autoridades venezolanas anunciaron que al menos 24 agentes de seguridad venezolanos murieron durante el ataque de Estados Unidos para capturar al presidente Nicolás Maduro.
Por su parte, la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, respondió a Trump, quien a principios de esta semana afirmó que enfrentaría un destino peor que el de Maduro si no “hace lo correcto” y transforma a Venezuela en un país que se alinee con los intereses de Estados Unidos, incluyendo el acceso a las empresas energéticas estadounidenses.
“En lo personal, quienes me amenacen, lo digo, mi destino… no lo decide sino Dios”, aseguró Rodríguez en un evento ante funcionarios del sector agrícola e industrial.
Horas más tarde, después de un recorrido por una barriada pobre del oeste de Caracas, Rodríguez anunció que ha declarado siete días de luto por las víctimas del ataque estadounidense, a los que catalogó como “mártires caídos en esta agresión sin precedentes en contra del territorio venezolano”. La mandataria encargada no mencionó una cifra total de muertos.
El fiscal general de Venezuela, Tarek William Saab, declaró que “decenas” de funcionarios y civiles murieron durante el ataque del fin de semana en Caracas y que investigarán las muertes de “este crimen de guerra”.
Además de los agentes de seguridad venezolanos, el gobierno de Cuba había confirmado previamente la muerte de 32 militares y policías cubanos durante la redada. El gobierno cubano asegura que los fallecidos eran miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y del Ministerio del Interior, las dos principales agencias de seguridad del país.
Siete soldados estadounidense resultaron heridos durante el operativo, según el Pentágono. Cinco ya regresaron a sus actividades y los otros dos siguen en recuperación. Los lesionados sufrieron heridas de bala y lesiones por metralla, según un funcionario estadounidense que habló bajo condición de anonimato al no estar autorizado a discutir públicamente el tema.
El ejército publicó en Instagram un tributo en video para los agentes venezolanos fallecidos, en el que se pueden ver los rostros de muchos de ellos sobrepuestos en imágenes a blanco y negro de soldados, aviones estadounidenses sobrevolando Caracas y vehículos blindados destruidos por las explosiones.
Mientras tanto, las calles de Caracas que permanecieron desiertas durante días luego de la captura de Maduro, se llenaron brevemente de multitudes que ondeaban banderas venezolanas y bailaban al ritmo de la música en una muestra de apoyo organizada por el Estado.
“Su sangre derramada no clama venganza, sino justicia y fortaleza”, escribió el ejército en una publicación de Instagram. “Reafirma nuestro juramento inquebrantable de no descansar hasta rescatar a nuestro presidente legítimo, desarticular por completo a los grupos terroristas que operan desde el exterior y garantizar que hechos como estos nunca más mancillen nuestro suelo soberano”.
En tanto, Trump rechazó el martes las críticas de los demócratas contra la captura de Maduro, señalando que su predecesor demócrata Joe Biden también había pedido el arresto del líder venezolano por cargos de narcotráfico.
Trump, en declaraciones ante un retiro de legisladores republicanos en Washington, se quejó de que los demócratas no le estaban dando crédito por una operación militar exitosa que llevó a la destitución de Maduro, a pesar de que había un acuerdo bipartidista de que Maduro no era el presidente legítimo de Venezuela.
Maduro fue acusado en Estados Unidos de narcoterrorismo y tráfico internacional de cocaína en 2020. Funcionarios de la Casa Blanca han señalado que el gobierno de Biden, en sus últimos días en el cargo, aumentó la recompensa por información que condujera al arresto de Maduro después de que asumió un tercer mandato a pesar de evidencia de que perdió abrumadoramente las elecciones. Trump duplicó en agosto la recompensa a 50 millones de dólares.
“Sabes, en algún momento, deberían decir: ‘Hiciste un gran trabajo. Gracias. Felicitaciones.’ ¿No sería bueno?” declaró Trump. “Yo les diría eso si hicieran un buen trabajo, a pesar de que nuestras filosofías son tan diferentes. Pero si hicieran un buen trabajo, estaría feliz por el país. Han estado detrás de este tipo durante años y años y años”.
Los más recientes comentarios de Trump se produjeron después de que el secretario de Estado Marco Rubio y otros altos funcionarios informaron el lunes a los líderes del Congreso sobre la operación en Venezuela en medio de crecientes preocupaciones de que el gobierno se está embarcando en una nueva era de expansionismo estadounidense sin consultar a los legisladores o tener una visión clara para dirigir el país sudamericano.
Los líderes demócratas dijeron que la sesión no ofreció ninguna claridad sobre los planes para Venezuela. La senadora por Illinois Tammy Duckworth, veterana de guerra en Irak, aseguró que no hay discusión con Trump en que Maduro era un “dictador brutal”.
“Pero el problema que tenemos es el hecho de que una vez más hemos entrado en una guerra donde no hay una salida conocida”, dijo Duckworth.
Los estadounidenses están divididos sobre la captura de Maduro, según una encuesta realizada por The Washington Post y SSRS utilizando mensajes de texto durante el fin de semana. Aproximadamente cuatro de cada 10 se expresaron a favor, mientras que aproximadamente la misma proporción se opuso. Aproximadamente dos de cada 10 no estaban seguros.
El 45%, se opusieron a que Estados Unidos tome el control de Venezuela y elija un nuevo gobierno para el país. Aproximadamente nueve de cada 10 dijeron que el pueblo venezolano debería ser quien decidiera el futuro de su país.
Maduro se declaró inocente el lunes a cargos federales de narcotráfico en un tribunal estadounidense. Él y su esposa fueron capturados el sábado en una redada en un complejo donde estaban resguardados por guardias cubanos.
Desde entonces, Trump y altos funcionarios de su gobierno han aumentado la ansiedad en todo el mundo de que la operación pueda marcar el comienzo de una política exterior estadounidense más expansionista en el hemisferio occidental. El presidente ha renovado en los últimos días sus llamados para tomar Groenlandia por razones de seguridad y ha amenazado con actuar contra Colombia por facilitar la venta global de cocaína, mientras que su principal diplomático declaró que el gobierno comunista en Cuba está “en muchos problemas”.
Trump ha dicho que Estados Unidos ahora “gobernará” Venezuela y presionará al país para que abran sus vastas reservas de petróleo a las empresas energéticas estadounidenses.
La ministra de Relaciones Exteriores de Colombia, Rosa Villavicencio, declaró el martes que se reunirá con el encargado de negocios de la embajada estadounidense en Bogotá para presentar una queja formal sobre las recientes amenazas.
Trump dijo el domingo que no descartaba un ataque a Colombia y describió a su presidente, quien ha sido un abierto crítico de la campaña de presión sobre Venezuela, como un “hombre enfermo que le gusta hacer cocaína y venderla a Estados Unidos”.
En una conferencia de prensa, Villavicencio dijo que espera fortalecer las relaciones con Estados Unidos y mejorar la cooperación en la lucha contra el narcotráfico, haciendo eco de los comentarios hechos el lunes por varios miembros del gobierno de Colombia.
“Es necesario que el gobierno Trump conozca más detalladamente todo lo que hacemos en la lucha contra las drogas”, añadió la ministra.
Mientras tanto, los jefes de Estado de Francia, Alemania, Italia, Polonia, España y el Reino Unido se unieron el martes a la primera ministra danesa Mette Frederiksen en defensa de la soberanía de Groenlandia. La isla es un territorio autónomo del reino de Dinamarca y, por lo tanto, parte de la alianza militar de la OTAN.
“Groenlandia pertenece a su gente”, dice el comunicado. “Corresponde a Dinamarca y Groenlandia, y sólo a ellos, decidir sobre asuntos que conciernen a Dinamarca y Groenlandia”.
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