

1 de julio de 2026 - 5:31 PM

Una pareja grabó un impactante video de los momentos en los que permanecieron atrapados bajo los escombros de un edificio de Caracas, Venezuela. Tras los dos terremotos, su residencia se derrumbó y permanecieron 17 horas en soledad hasta que fueron rescatados.
En lo que pensaban que eran sus últimos momentos con vida, usaron su celular para mandar un mensaje. “Tenemos miedo, pero queremos vivir. Si alguien ve este video, cuiden a mi hijo”, dijo la mujer.
Deomaris Mata y Francisco Soto se encontraban en el sofá-cama de su departamento. Se acababan de sentar a ver la televisión cuando sintieron los temblores y, menos de 30 segundos después, el edificio se vino abajo. Se abrazaron mientras todo colapsaba.
Cuando despertaron Francisco se encontraba atrapado entre dos paredes, que lo tenían inmovilizado. Debajo de él se encontraba Deomaris que, además, tenía una pared sobre sus piernas. Fue entonces que decidieron grabar un video.
La mujer tomó el celular y enfocó a su esposo, quien estaba ensangrentado y lleno de polvo. Aunque intentó apuntar a su rostro, la falta de fuerza le ganó, y la grabación solo mostró los escombros.
“No estamos tratando de desesperarnos (sic). El edificio se vino abajo y aun sentimos las réplicas. Tenemos mucho miedo, pero queremos vivir. Ojalá que nos rescaten pronto. Solo queremos decirles que los amamos mucho. Aquí está Deo conmigo”, dijo Francisco.
Deomaris lo interrumpió: “Dile que cuiden a mi hijo, vida. Cuiden a mi hijo si consiguen este teléfono”. La respiración de Francisco comenzó a agitarse. “Por favor... ojalá logre alguien ver este video”, suplicó.
Sin embargo, la pareja no estaba lista para rendirse. “Mi amor vamos a vivir, ¿oíste?“, lo incentivó Deomaris.
“Solo pedimos que nos rescaten, que podamos vivir. No sabemos qué pasó. Estábamos viendo tranquilos la televisión y el edificio se vino abajo. Estamos aquí esperando, con el favor de Dios, que nos rescaten. Los amamos. A nuestros padres, nuestros hijos. Queremos... salir de esto..“, soltó el hombre, que rápidamente se quebró y empezó a llorar.
Deomaris intentó consolarlo más de una vez: “Papi, ya. Vamos a vivir, ¿si? No te me desesperes que cuento contigo".
“Mi amor, te amo. Mi hijo, Sebastián. Mami. Papi. Los amamos”, le contestó Francisco. Fue entonces que su esposa insistió: “Papi, vamos a vivir, ¿oíste?“.
“Claro que sí. En el nombre de Dios”, afirmó Francisco.
17 horas después del derrumbe, y una vez que salió el sol, un grupo de rescatistas logró encontrarlos entre los escombros. Lograron sacar a Francisco, mientras que el rescate de Deomaris demoró cuatro horas más.
Tras el rescate, la hija de Francisco compartió el video en redes sociales. “Solo gracias Dios porque pudiste meter tu mano y mandar a estas bellas personas que sacaron a mi papá y su esposa. Ellos aquí estaban con mucha fe y aferrados a vivir. La fe y la fuerza que ella le daba a mi papá son increíbles”, comentó sobre el video.
Y sumó: “Le pido a Dios que le dé mucha vida y salud a esas personas que tuvieron ese corazón tan noble y hermoso para sacarlos de ahí de verdad mis hermanos venezolanos son los mejores. Los amo Venezuela”.
Luego de ser rescatados, Francisco y Deomaris relataron el calvario vivido en diálogo con el medio local Noticias Caracol. En principio, contaron los minutos previos a la tragedia.
“Íbamos a ver el juego, nos acostamos a verlo en el sofá-cama. En ese momento empezó el temblor, cada vez fue más fuerte. Todo fue cuestión de segundos. No hubo tiempo de nada. No quedó nada más que abrazarnos y dejarnos caer“, contó Francisco.
Sostuvo que, cuando se despertaron de la caída, sentían que tenían “todo encima”. “Esperábamos el golpe que nos apagara la luz. Yo tenía una pared encima que prácticamente estaba cara a cara. Y yo estaba encima de mi esposa, porque caímos abrazados”, expresó y, sumó: “Pensamos que no íbamos a salir con vida”.
El hombre explicó que fueron “horas de sufrimiento” y que él tuvo una fractura abierta en su pierna que requiere de intervención quirúrgica.
Fue al amanecer que empezaron a escuchar voces. “Gritamos toda la noche, pero a la mañana unimos fuerza otra vez y nos encontraron. Nos empezaron a dar aliento, suministrar agua, quitar los escombros. No tenían herramientas. El rescate fue duro. Arriesgaron sus vidas. Uno de ellos se metió hasta adentro para poder meter un gato para levantar el muro que tenía mi esposa en las piernas. Son unos ángeles para nosotros. Quisiera volverlos a ver y abrazarlos. No nos alcanza la vida para agradecerles”, afirmó Francisco.
El hombre fue rescatado a las 17. Deomaris, en tanto, cerca de las 21. “Yo salí cuatro horas más tarde. Mi rescate fue más difícil. Pensé que no me podían sacar de allí. Pero la fuerza y la unión de amor que nos tenemos fue lo que nos mantuvo con esperanza. En nuestro edificio siguen buscando vecinos. Todavía hay vecinos enterrados. Entendemos que quizás no están vivos, pero no vemos ningún tipo de ayuda de parte de nadie. Solo personas civiles que una pala, pico y mecate dieron ayuda para rescatarnos”, reclamó Deomaris.
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