

1 de septiembre de 2026 - 4:35 PM

Durante meses, la elección presidencial de Brasil pareció condenada a repetir el duelo que domina la política del país desde hace años: Luiz Inácio Lula da Silva contra el bolsonarismo. Sin embargo, a poco más de un mes de la primera vuelta, un candidato sin experiencia política comenzó a alterar ese escenario.
Augusto Cury, psiquiatra, escritor de libros superventas y figura televisiva, irrumpió en las encuestas y se convirtió en la nueva sorpresa de la campaña.
Cury, de 67 años, pasó de ser prácticamente desconocido como candidato a ocupar el tercer lugar en dos sondeos publicados el lunes. Una encuesta de Nexus, encargada por BTG Pactual, le otorgó un 11% de intención de voto, frente al 2% de la medición anterior. Otra, de AtlasIntel/Bloomberg, lo ubicó en 7.8%, frente al 1.6% previo.
El salto resulta particularmente llamativo porque se produce en una campaña dominada por Lula, candidato del Partido de los Trabajadores, y Flávio Bolsonaro, senador e hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro. En el sondeo de Nexus, Lula obtuvo un 39% y Bolsonaro un 33%, mientras que AtlasIntel registró un 43.4% para el presidente y un 33.7% para su rival de derecha.
El avance de Cury, quien compite por el pequeño partido Avante, todavía no permite hablar de una amenaza concreta para los favoritos. Sin embargo, surge la interrogante de si se trata de un candidato independiente con margen para seguir creciendo o de un fenómeno pasajero impulsado por las redes sociales y sus apariciones televisivas.
Cury intenta ocupar el espacio del electorado desencantado con una polarización que lleva años marcando la política brasileña. Evita definirse como candidato de izquierda o de derecha y utiliza como lema “Centrados en lo que importa”.
“Mi mente es capitalista, mi corazón es social”, ha dicho al resumir su posición política.
Su principal capital, sin embargo, no es una estructura partidaria, sino su reconocimiento público. Médico especializado en psiquiatría y psicología, Cury construyó durante décadas una carrera como escritor y conferencista sobre bienestar emocional.
Afirma haber vendido 42 millones de libros en más de 70 países y se presenta como el psiquiatra más leído del mundo.
Su llegada a la política se apoya en una audiencia que ya tenía antes de lanzarse a la campaña. Cury cuenta con 10.7 millones de seguidores en Instagram, una cifra cercana a los 11.4 millones de Flávio Bolsonaro, aunque todavía por debajo de los 14.9 millones de Lula.
En las últimas semanas, además, su crecimiento digital se aceleró. El Índice de Popularidad Digital de Quaest, que combina presencia, interacciones y reacciones en siete plataformas, mostró que Cury pasó de 37.8 a 54.5 puntos sobre 100, al saltar del séptimo al cuarto puesto.
La expansión también se refleja en el alcance de sus contenidos. Un video de su participación en un debate televisivo acumuló 21.2 millones de visualizaciones y 1.3 millones de “me gusta” en Instagram.
Su canción de campaña, en tanto, alcanzó 12 millones de visualizaciones y 584,000 “me gusta” en apenas cuatro días.
Propuestas que generan impacto
Una de las características de Cury es que sus propuestas, además de buscar diferenciarlo de Lula y Bolsonaro, suelen generar repercusión en las redes sociales.
En una entrevista televisiva propuso capacitar a diplomáticos para que actúen como influencers y ayuden a “vender Brasil” al mundo. También planteó utilizar drones en la lucha contra los feminicidios, una idea que rápidamente se convirtió en material para memes y críticas.
“El dron se activa en la comisaría, sale de ella antes que el agente y hace sonar una sirena de alerta”, explicó Cury en televisión al defender su propuesta.
Desde el oficialismo analizan en qué segmentos de edad y nivel socioeconómico está creciendo para determinar si el fenómeno puede afectar el desempeño de Lula. En el campo opositor, en cambio, algunos intentan minimizarlo.
Un dirigente cercano a la campaña de Flávio Bolsonaro describió a Cury como “el más grande de los candidatos enanos” y consideró que no tiene suficiente potencial para amenazar al senador.
Renan Santos, otro de los candidatos de la llamada tercera vía, calificó el crecimiento digital de Cury como “artificial” y sostuvo que puede ser simplemente un producto para los votantes cansados de la hiperpolitización.
Maria Cristina Fernandes, columnista de Valor, sostuvo que queda poco tiempo para que Cury alcance a los principales candidatos, aunque admitió que todavía puede ganar algunos puntos y restar votos tanto a Lula como a Bolsonaro.
Vera Magalhães, de O Globo, señaló que todos están hablando del “fenómeno Cury”, aunque todavía no está claro si se trata de un crecimiento consistente.
También surgieron dudas sobre el origen de parte de su crecimiento en las redes sociales y sobre la posible utilización de bots. Para algunos analistas, será necesario esperar nuevas mediciones de encuestadoras con mayor trayectoria, como Datafolha y Quaest, antes de determinar si el salto virtual se transforma en votos reales.
El Eurasia Group planteó un umbral más exigente: para convertirse en una amenaza real para Bolsonaro, Cury debería acercarse al 15% hacia mediados de septiembre, mientras el senador debería caer hacia el 25%. Ese escenario permitiría hablar de un voto estratégico de la oposición.
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