

14 de marzo de 2026 - 12:49 PM

Movidos por el interés de escuchar al artista Rubby Pérez, Cristóbal Moya y sus allegados decidieron visitar la discoteca Jet Set, sin saber que en la búsqueda de una noche llena de gozo se encontrarían con una que marcaría sus vidas para siempre.
Cristóbal es uno de los sobrevivientes del derrumbe del club nocturno Jet Set el 8 de abril de 2025.
Días antes de la presentación de Rubby, el hijo de Moya compró las boletas y el estado del club nocturno le llamó la atención. “El día antes, o dos días antes, el hijo mío fue el que fue a comprar las boletas, me llamó desde el lugar y me dijo: ‘papi, esto aquí sí está feo’”.
Su hijo destacó el estado de las paredes y las filtraciones que le saltaban a la vista; sin embargo, confiado en que eran daños menores, Moya minimizó el estado. “Yo le digo: tú sabes que eso de noche no se ve con las luces, las pantallas… pero eso fue un aviso, pero no lo tomé en cuenta”, recordó.
Llegado el día, pensó que no podría realizar su acostumbrada oración al llegar a su casa por lo que estando de camino decidió hacerlo. Relató que había llegado temprano al lugar y que el ambiente que se vivía era “extraordinario”, aunque en realidad había entrado a lo que describe como una “trampa”.
“Un ambiente extraordinario, la gente, mucha gente. Frente a mí estaban la gente de Haina, atrás estaban un grupo que eran venezolanos, había un grupo de médicos también en la actividad. Todo, como siempre era el Jet Set en ese momento, que nos vendían la seguridad… pero no fue así”, describe.
Relató que se encontraba sentado al lado de la puerta, “a un paso de salir”, posición que permitió que observara como unos de los plafones se desprendía soltando lo que señala como arenilla.
“Yo estaba de frente y vi cuando el primer plafón se explotó. Yo veo y me extraño, veo que cae una arenilla y digo, qué raro. Pero pensé que eso era el polvo que tenía un plafón que tiene mucho tiempo ahí”, dice en conversación con este diario.
Segundos después, vio explotar el segundo plafón saliendo a relucir una “lona azul con agua”. Según relata Moya. Dice que quería reaccionar pero que fue justo en ese momento cuando todo se apagó y perdió la consciencia debido a un golpe que recibió en la cabeza.
“No hubo tiempo de nada, el techo se desplomó por completo. Eso no es que cayó un pedazo por allí, no, fue completo, completo en segundos”, dijo.
Al recuperar la consciencia, Moya creía que se encontraba en un sueño. “Cuando despierto, despierto y digo, ¿y dónde yo estoy? No veo nada porque está todo oscuro. Siento agua, piedras y un olor a sangre también. Y yo digo, es un sueño. Cojo aire y vuelvo y respiro y digo, no es un sueño”, rememora.
El momento que hizo que reaccionara fue el escuchar, entre tantos gritos, cómo alguien llama a un “Gustavo”. “Yo tengo un hermano que es especial, que se llama Gustavo. Y ahí fue como que yo reaccioné de verdad, inclusive yo hago un grito cuando mencionan ese nombre”, dice.
Con una tristeza que llenaba el espacio y con los labios temblorosos, contó que el desplome del techo del club nocturno costó la vida de las amigas con las que se encontraba esa fatídica noche.
En cuanto al rescate, recuerda que una persona o, más bien, en palabras de Moya, “un buen samaritano”, le sostuvo la mano asegurándole que lo sacaría, a lo que su primera reacción fue soltarlo debido al desconcierto que sentía.
“Yo suelto la mano porque yo no sé dónde estoy. Le suelto la mano, pero él insiste otra vez y vuelve y me da la mano y me dice, no te apures que yo te voy a sacar, yo te voy a sacar”.
Los escombros habían atrapado el cuerpo de Moya, generando un peso que impedía su rescate inmediato. La única forma de sacarlo de ahí fue gracias a un grupo de personas que lograron levantar un poco lo que presionaba su cuerpo.
“Yo quedo atrapado bajo los escombros, sin poder moverme. Entonces yo ahí le digo a él, pero quítame lo que yo tengo en la espalda. Él me dice, no, no puedo, eso es muy pesado. A mí no me sacan, a mí me halan. Entraron un grupo de gente, pudieron levantar un poquito la loseta, la losa esa, y me jalan, como dicen los dominicanos”, dijo Moya.
Tras ser rescatado fue llevado a una clínica donde le midieron la presión, sin embargo al ir acompañado de otros dos sobrevivientes aparentemente en un mayor estado de gravedad, los chequeos hacia Moya fueron más breves.
No fue hasta que la doctora ve un video donde se observa a Moya en el derrumbe que procedieron a sacar las placas. “Un momento la doctora ve el video, un video que se hizo viral y me dice, pero este es usted. Y yo le digo, déjeme ver. Y ella dice, no. Entonces ahí me mandaron a hacer todas las placas habidas y por haber. Pero todo salió prácticamente normal” aseguró.
Relató que solo duro dos días interno. A raíz del derrumbe desarrolló un problema de rodilla y de lumbar; asimismo, recibió un golpe en la cabeza y rasguños en la espalda y piernas.
Cuenta que la presencia de sus hijos y nietos fue parte importante del proceso de recuperación. “Yo digo que los psicólogos míos han sido mis hijos y tres nietos que tengo. Es decir, me han dado el apoyo que tuvieron ahí día a día y eso ha sido la bendición de Dios”.
Al describir el 8 de abril de 2025, lo resume como “el peor día de mi vida”. Relata que le costó volver al lugar por los recuerdos que le trae, pero nueve meses después logró hacerlo, aunque la única expresión que tiene para describir lo que es la discoteca Jet Set, es como “la casa del terror”.
A raíz de la tragedia diversas ayudas fueron ofrecidas a los afectados por el siniestro. Cristóbal Moya cuenta que acudió a los servicios de Senasa, debido a, según cuenta Moya, una resolución lanzada en conjunto con la Sisalril donde los afectados del Jet Set serían atendidos por el seguro, y la ayuda fue negada.
“La Sisalril con SENASA tiraron una resolución que los afectados del Jet Set iban a ser atendidos por SENASA. Cuando yo lo necesité y acudía a eso, me dijeron que no. Cuando investigo, me dicen que no, que esa resolución era para los familiares de los afectados. Oye, qué tremendo tema”, se queja.
“Es decir, yo que soy afectado, el seguro no me cubre. Sino para los familiares que en ese momento no tenían ningún inconveniente. Yo digo que eso fue de las cosas que quizás la gente de SENASA se llevaron en las uñas. Hay que ver en los expedientes está que Cristóbal Moya facturó tanto, hizo tanto también”, agregó.
Asimismo, indicó que se había hablado de un supuesto aporte a los afectados de “30 mil pesos” del que dice no ha escuchado nada y tampoco se le han acercado.
En cuanto al tema de justicia, aseguró que demandó; sin embargo, también señaló que se está dando una situación donde a muchos querellantes, a fecha de esta entrevista, todavía no los han notificados de la acusación.
“Tenemos casi un año y no se ha dado la primera sentencia. Yo soy de los demandantes y a mí no me han convocado. Que fue una de las razones por que se reenvió (la vez pasada)”, dijo.
Destacó que este caso no es encuentra bien calificado y llamó a las autoridades a tratar el caso como lo que es. “No es un homicidio involuntario. Es homicidio voluntario. Porque los hermanos Espaillat sabían lo que estaba pasando en la discoteca… Hay una joven que es arquitecta y perdió una hermana ahí. Ella dice que las estructuras tienen historia. Y esa historia de la discoteca se la estaban contando a los hermanos. Y no hicieron caso en hacer lo que tenían que hacer. Eso es homicidio voluntario. Eso lo pido a las autoridades y al juez que cambie de involuntario a voluntario”, afirmó Moya.
Además, mostró su deseo, como sobreviviente de convocar a duelo nacional. Afirmó que buscan conmemorar el día donde se hace la misa todos los 8 de cada mes. “Estamos pidiendo permiso para poder cerrar la calle ese día. Hacer algo multitudinario. Estamos pidiendo que se declare el 8 de abril día de duelo nacional”.
“Estamos pidiendo que esa parte ahí se declare de utilidad pública y hacer un monumento a los fallecidos del Jet Set. Son de los pedimentos que tenemos. También ese día estamos solicitando a todo el mundo que se vista de negro. Que pongan un paño negro en su casa. Una cinta en el carro”, dijo Moya.
Pidió a la sociedad que no se queden de brazos cruzados ante esta situación u otras similares. “No se quede de brazos cruzados. Que una situación como esta no se repita. Estuvimos viendo ahí informaciones en el Jaragua, filtraciones. A las autoridades que tomen cartas en el asunto con los temas de sitios públicos. De que cumplan las reglas y las leyes que están establecidas. Para que algo así no suceda otra vez”, dice.
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