

9 de abril de 2026 - 11:13 AM


Tras un revelador informe que recogió múltiples deficiencias, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, en inglés) confirmó a El Nuevo Día que tiene un nuevo contrato para la operación del Camp East Montana, en Texas, donde sobrevivió cinco meses un dominicano arrestado en la isla por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, en inglés) y que se contagió de influenza en dicha instalación.
“El Camp East Montana fue renovado recientemente. Nuestro nuevo contratista permitirá que el Campamento East Montana continúe cumpliendo con los más altos estándares de detención, además de brindar mayor atención médica en el lugar”, sostuvo Leiticia Zamarripa, portavoz de DHS, en declaraciones escritas.
La funcionaria de ICE en El Paso, al oeste de Texas, indicó que la agencia federal “busca constantemente maneras de mejorar sus centros de detención para garantizar la mejor atención a los ‘ilegal aliens’ (inmigrantes indocumentados) bajo su custodia”.
El Nuevo Día solicitó una declaración de ICE sobre las denuncias de un inmigrante dominicano detenido en Puerto Rico, julio de 2025, y que fue trasladado a varios centros en Estados Unidos, pasando la mayor parte del tiempo en el Camp East Montana, donde se contagió de influenza por las condiciones poco salubres y el hacinamiento, supuestamente, sin mascarillas.
Más allá del testimonio del hombre, la semana pasada, la Oficina de Supervisión de Detención, rama de ICE que inspecciona los centros de detención, publicó un informe, de febrero, con 49 “deficiencias” en el Camp East Montana por violaciones médicas, de uso de fuerza no documentada y falta de controles de seguridad.
Entre las violaciones a los estándares de cumplimiento, la agencia identificó cinco por falta de “cuidado médico”, lo que enfrentó el dominicano que denunció falta de acceso a medicamentos y tratamiento médico en las instalaciones.
En el informe de supervisión, el Camp East Montana tuvo una cifra sustancialmente alta en comparación con otros centros en los que se han encontrado menos de cinco señalamientos o ninguno.
En entrevista con El Nuevo Día, el inmigrante dominicano –que estuvo más de siete meses detenido en cuatro centros– comentó que otros indocumentados arrestados en Puerto Rico llegaron también hasta el Camp East Montana. Este es uno de los centros más grandes de Estados Unidos, con cupo hasta para 5,000 detenidos.
Denunció, incluso, que los detenidos tuvieron que hacer una “huelga”, a principios de año, exigiendo mascarillas para protegerse de un brote de COVID-19, del cual se enteraron porque vieron a los guardias con ellas.
“Me enfermé como tres veces de gripe. Allá, nunca se me quitaba el dolor de garganta, porque, entre esas carpas, uno respira el mismo aire y la higiene es mala. Para atenderte (con un médico), tiene que correr peligro tu vida”, compartió.
Como debía tomar medicamentos por una bacteria adquirida antes de ser detenido en Puerto Rico, aprovechó una cita para pedirle al médico que verificaran sus síntomas respiratorios. “Cuando me hicieron la prueba del COVID-19 y de todo, salí positivo a influenza”, recordó el obrero, de 32 años y con esposa boricua.
De acuerdo con DHS, el nuevo contrato permitirá “contar con más personal y un plan de vigilancia de control de calidad preciso”.
“ICE tendrá mayor supervisión sobre los contratistas en este centro y seguirá garantizando que todos los detenidos bajo nuestra custodia reciban el nivel de atención, servicio y apoyo médico que necesitan para cumplir con nuestros altos estándares de detención”, puntualizó la agencia federal.
De las 49 deficiencias contra el Camp East Montana, 22 fueron por uso de fuerza no documentada y restricciones sin evaluaciones, como, por ejemplo, que “el personal no solicitó asistencia de personal de salud mental o médico inmediatamente después de obtener el control físico de los detenidos”.
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