

14 de enero de 2026 - 3:58 PM


“El cielo ganó un guerreo, un excelente padre, buen hijo, el mejor de los esposos, excelente compañero y el mejor Policía del mundo”.
Así comenzó un emotivo mensaje publicado el martes por Elianys Vázquez tras el fallecimiento de su esposo, el agente Aníbal Morales Aponte, casi una semana después de ser impactado en un choque vehicular mientras conducía su motora oficial en Caguas.
Morales Aponte estuvo recluido en el Centro Médico de Río Piedras, en condición crítica, hasta que la Uniformada confirmó su deceso en la noche del martes.
“Gracias por regalarme una familia y los mejores 10 años de mi vida. Te amo y te amaré infinitamente”, añadió Vázquez.
Nacido en Trujillo Alto, pero residente de Juncos, Morales Aponte, de 53 años, llevaba 29 años en la Policía de Puerto Rico. El agente cumpliría su tercera década en abril. Le sobreviven dos hijas de 20 años, una hija de 10 y un hijo de 16.
La Policía informó que las exequias de Morales Aponte serán el 20 de enero, de 1:00 de la tarde a 8:00 de la noche, en el coliseo de Trujillo Alto. El sepelio será el 21 de enero, al mediodía, en el cementerio municipal de Trujillo Alto.
Por su parte, el superintendente Joseph González destacó que desde el primer momento solo ha recibido son comentarios sobre su calidad alta humana y profesional.
“Todas las personas con las que he hablado, todos, dicen que ese era el sueño de él, ser policía, que amaba su trabajo, lo hacía con dedicación y honor”, resaltó González.
“Dueños de negocios en Caguas esta mañana hicieron contacto diciendo que era un profesional, siempre disponible para ayudar. Ahora, estas personas quieren ayudar a la familia para pagar los gastos. Esa es la reputación que tiene no solo en la Policía, sino en la comunidad que servía todos los días”, resaltó.
Asimismo, dijo que le fue informado que era “un agente bien disciplinado, bien responsable, llegaba temprano para cualquier servicio que se necesitaba, y siempre estaba disponible para su equipo. Era un líder entre su equipo, alguien bien, bien querido”.
Morales Aponte estaba asignado a la Unidad Motorizada de Caguas. El 7 de enero, a las 6:20 a.m., las autoridades fueron alertadas que el agente fue impactado por otro vehículo.
Según la información preliminar, Morales Aponte iba en su motora oficial cuando fue impactado por un auto Honda HR-V color gris, año 2019. La Policía indicó que era conducido por una joven de 20 años quien, presuntamente, “rebasó la luz roja para un viraje hacia la izquierda desde el carril del solo”. Desde entonces, el caso continúa bajo investigación de la División de Patrullas de Carreteras.
Mientras, cientos de oficiales visitaron el Centro Médico de Río Piedras durante los casi siete días que Morales Aponte estuvo hospitalizado para solidarizarse con la familia del agente.
“Nos deja un hueco bien grande. Los muchachos no han parado de llorar”, expresó el sargento Roberto Flores, quien conoció a Morales Aponte durante 26 años, y en los últimos cuatro años fue su supervisor en la Policía.
Relató que se caracterizaba por ser familiar, pues “el tema de él siempre eran sus hijos. Se pasaba hablando de los hijos”.
“Todo el tiempo estaba compartiendo ideas, como ‘mira, a mi nena le gustó esto, dónde lo consigo’ o ‘conseguí esto, para tu nene, para que chequees’”, comentó Flores.
El oficial dijo que también era muy solidario con sus compañeros y procuraba “que todo el mundo estuviera contento y que todos estuvieran igual. Buscaba la unión de grupo”.
“Si compraba algo de equipo, compraba para los muchachos, para que estuviéramos todos iguales. En motora tenemos unos distintivos, y se preocupaba por todo eso. Me decía: ‘mire sargent, para los muchachos, lo podemos mandar a hacer en tal sitio para que todos estemos iguales’”, relató.
El sargento y el superintendente informaron que comerciantes del área de Caguas se han acercado para ofrecer apoyo. Flores destacó que el dueño de una cadena de supermercados, incluso, ofreció cubrir los gastos fúnebres
“Los comerciantes de Caguas se han volcado”, señaló Flores. “Alrededor de la isla era una persona conocida. Se dejaba querer. Siempre se destacaba por lo jocoso”.
“Era de los que agitaba, gritando ‘Caguas presente’ y la gente gritaba y bailaba. Siempre andábamos en las motoras con los collares que prendían, luces adicionales para hacer el servicio jocoso. Ese era Aníbal”, abundó. “Era bien recto en su trabajo, bien profesional. Era uno de los compañeros que estaba en la supervisión, preocupado por los demás. Cualquier cosa de las motoras, le metía mano y resolvía. Se buscaban piezas de dónde no había”.
Además de compartir, múltiples policías y civiles que llegaron para ofrecer apoyo no solo se unieron a círculos de oración, sino que también realizaron donaciones al Banco de Sangre.
“En el primer día solamente se recaudaron 243 pintas. De plaquetas esperaban cinco y recibieron 40”, contó Flores. “Allí cierran a las 2:00 de la tarde, pero por varios días tuvieron que quedarse hasta las 8:00 de la noche”.
“Lo que te quiero decir es que no solo para él, pero gracias a él se le puede dar vida a otras personas. Queda esa sangre disponible para otras personas que la necesiten, gracias a Aníbal”, manifestó.
No obstante, reconoció que durante los días de espera en el hospital mantuvieron la esperanza de que Morales Aponte se pudiera recuperar, aunque estaban conscientes de la difícil condición de salud.
“Sabíamos que el trauma era fuerte y estaba en una situación delicada, pero no perdíamos la fe y queríamos dar fuerza a la familia para que se pudieran mantener. Dios decidió que necesitaba otro ángel allá arriba”, afirmó.
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